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Pocas calorías y ejercicios para un corazón saludable

No hay dudas de que el sobrepeso no es bueno para la salud, particularmente para el corazón. De que el sedentarismo y el exceso de comida y bebida son negativos, tampoco. Pero, ¿qué es mejor? ¿Comer menos o hacer más ejercicio?

Domingo 30 de Marzo de 2008

No hay dudas de que el sobrepeso no es bueno para la salud, particularmente para el corazón. De que el sedentarismo y el exceso de comida y bebida son negativos, tampoco. Pero, ¿qué es mejor? ¿Comer menos o hacer más ejercicio? Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis, Estados Unidos, acaba de lograr una respuesta basada en investigaciones: cualquiera de las dos formas es igualmente útil y brinda un corazón más sano. Sándor J. Kovács, director del laboratorio de Biofísica Cardiovascular y uno de los autores del estudio publicado en el American Journal of Physiology, recomienda por eso que las personas pierdan peso de la manera que les resulte más tolerable. Lo que es seguro —afirma— es que esa baja en su peso tendrá un efecto saludable sobre su sistema cardiovascular.

Los investigadores estudiaron a dos grupos de hombres y mujeres sanos, de mediana edad y con cierto sobrepeso (no obesos) que realizaron durante un año un programa de restricción de calorías o uno de aumento de la actividad física. Sus edades estaban entre los 50 y 60 años, no eran fumadores ni sufrían diabetes, hipertensión, cáncer ni enfermedades pulmonares. Además, antes del estudio eran relativamente sedentarios.

Los participantes del grupo de restricción calórica disminuyeron su ingesta de calorías entre un 12 y un 15 por ciento y mantuvieron su actividad física habitual. En tanto, quienes integraron el grupo de actividad física aumentaron sus ejercicios para quemar las calorías equivalentes a la reducción del otro grupo y no modificaron su ingesta calórica. Los resultados revelaron que por ambos métodos las personas obtenían efectos positivos en su función cardiaca.

Buen estado nutricional

Estudios similares que se llevaron a cabo con miembros de la Sociedad de Restricción Calórica con óptima Nutrición, de Estados Unidos, también demostraron que esas personas tenían una función cardíaca que se parecía a la de personas más jóvenes. Los miembros de esa sociedad consumen voluntariamente cerca de un 25% menos calorías que el promedio de los estadounidenses y mantienen sin embargo un buen estado nutricional.

El corazón y el aparato circulatorio forman una red que envía la sangre a los tejidos. Con cada latido la sangre recorre el organismo transportando oxígeno y nutrientes a las células. Cada día, 7.571 litros de sangre viajan a lo largo de aproximadamente 96.560 kilómetros de vasos sanguíneos que se ramifican y entrecruzan, enlazando las células de nuestros órganos y partes del cuerpo.

El corazón tiene cuatro cámaras rodeadas por paredes musculares gruesas. La parte inferior se divide en dos, los ventrículos derecho e izquierdo, que expulsan la sangre. La parte superior está formada por las otras dos cámaras, las aurículas derecha e izquierda, que reciben la sangre que ingresa.

Para el trabajo los investigadores usaron un ecocardiógrafo cuyas imágenes les posibilitaron medir la fase diastólica o de llenado del ciclo cardíaco. El músculo cardíaco y el tejido conectivo son elásticos. Después de expulsar la sangre hacia el cuerpo durante la fase de contracción (sístole), el ventrículo izquierdo vuelve a cargarse de sangre nueva (diástole).

Durante la fase de llenado del ciclo cardíaco se pueden detectar con mayor facilidad cambios sutiles en la salud del corazón usando una técnica que fue desarrollada por el propio Kovacs, quien también es profesor de Biología Celular y Fisiología, y profesor adjunto de Física e Ingeniería biomédica.

Esta técnica analiza el llenado del corazón de acuerdo con las leyes físicas y determina la elasticidad y rigidez de la cámara ventricular. Estudios anteriores indican que esta técnica, denominada PDF es más sensitiva y un predictor más específico de la salud cardiovascular que los índices convencionales de la función cardíaca determinados por ecocardiografía.

A medida que envejecemos nuestros tejidos se tornan más fibróticos por acumulación de fibras de colágeno. Así, las arterias y el músculo cardiaco se endurecen, y el corazón no puede relajarse bien después de la contracción. El ejercicio y un peso adecuado son piezas fundamentales para mantener un corazón joven. En el estudio los investigadores pudieron apreciar que durante la fase de llenado del corazón, a los órganos cardíacos de los participantes les tomaba menos tiempo el proceso de relajarse y llenarse de sangre. Es decir, los análisis revelaron que la función cardiaca fue restaurada a un estado más joven.

Iguales beneficios

Hacia el final del año de estudio, tanto el grupo de voluntarios que practicó la restricción calórica como el que realizó ejercicio físico extra habían perdido el 12% de su peso. También habían disminuido el 12% de su índice de masa corporal (IMC). El IMC es un índice del peso de una persona en relación con su altura. A pesar de que no distingue entre los componentes grasos y no grasos de la masa corporal total, es el método más práctico para evaluar el grado de riesgo asociado a la obesidad. En ambos grupos los participantes respondieron a esta pérdida de peso ganando capacidad para relajarse y recuperando la elasticidad del tejido cardíaco.

 

Ricardo Gómez Vecchio

Para tener en cuenta

De este estudio se puede deducir que las personas con sobrepeso que pierden una cantidad moderada del mismo obtienen como beneficio inmediato una mejora en la salud de su corazón. Pero esta mejora se produce tanto si logran bajar de peso comiendo menos como haciendo más ejercicio. Un dato para tener en cuenta.

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