Domingo 03 de Febrero de 2008
El teñido artesanal con plantas tintóreas es tan antiguo como la humanidad. El arte de teñir con las plantas y minerales refleja la memoria ancestral de los primeros habitantes de suelo americano quienes dejaron su sello imborrable a través del tiempo en museos de piedra, cuevas y muros de difícil acceso.
Con los pigmentos minerales más elementales, el hombre americano dejó su huella: símbolos de manos pintadas que se recortan en colores ocres (por ejemplo, en la Cueva de las Manos Pintadas, Río Pinturas, Patagonia, Argentina), que son un testimonio de la primera relación entre el hombre y la materia. Muchos siglos después, las culturas originarias del mundo andino, del Amazonas, de Argentina y de otros países de América utilizaban el color de la tierra y de su entorno natural para colorear sus obras textiles.
La tintura por excelencia del mundo andino fue el rojo de la cochinilla y el azul del añil. Su cultivo ha sido intenso desde México hasta la Argentina en toda la franja andina. Ya los conquistadores españoles describieron en sus crónicas el asombro que les produjo la utilización del rojo de la cochinilla, asombrados por el esplendor del color de los pueblos que encontraron a su paso.
En la Puna argentina el uso más frecuente fue y es el del azafrán y el molle, utilizando como fijadores de color a la vieja usanza a la orina, la ceniza y la chicha de maíz. Los tintes naturales tienen su origen en las culturas antiguas, las cuales con el paso del tiempo fueron actualizadas por cada generación conformando un testimonio de una identidad enriquecida continuamente por el sello de las sociedades contemporáneas.
Los tintes naturales llevan implícitos un mensaje ecologista, sobre todo ante la evidencia de los efectos negativos que el hombre produce en el planeta con sustancias contaminantes. Con el objetivo de cuidar el lugar donde se vive, hace ya tiempo se está buscando en la historia de los pigmentos algunas alternativas posibles de la extracción de colores en forma natural.
Un nuevo mensaje
Haciendo un recorrido por el pasado americano, las culturas originarias eran las que vivían en armonía con la naturaleza, venerando a la tierra y agradeciendo lo que ella ofrecía, como por ejemplo los colores para lograr las pinturas y teñidos de las telas. En el presente, tanto las firmas insertas en el mercado como los diseñadores de las grandes ciudades recrean este arte milenario con la creación de nuevos productos textiles y marcas de ropa "impregnadas" de un mensaje ambiental.
Actualmente existen laboratorios de tinturas en donde investigadores y artesanos enriquecen constantemente la magia del color con los elementos de la tierra imprimiendo un nuevo mensaje del uso de colores naturales en la vestimenta. Organismos internacionales como la Unesco y la OEA, impulsan la valoración de estas prácticas artesanales estimulando programas de preservación y difusión de tintes naturales otorgando subsidios y organizando encuentros internacionales con el fin de valorizar y darle actualidad a estas técnicas tradicionales.
Claudia Goldin
Artista textill
www.claudiagoldin.com.ar