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Homosexualidad, una elección

La identidad sexual es un tema del ámbito del sentir individual de una persona, sin embargo, nos encontramos con la estigmatización social y cultural que abre ciertos interrogantes.

Domingo 13 de Julio de 2008

La identidad sexual es un tema del ámbito del sentir individual de una persona, sin embargo, nos encontramos con la estigmatización social y cultural que abre ciertos interrogantes. ¿Qué es una elección sexual acorde a lo "normal"? Lo "normal" está dentro de lo que es común a la mayoría de la población. Es evidente que en esta sociedad patriarcal hay una marcada discriminación y condena. Por eso, muchas veces, los homosexuales son acusadas por el "pecado" de ser diferentes. En una población conviven sujetos con una identidad heterosexual y otra homosexual. Si en una comunidad no existieran gays, eso sería lo extraño.

Pero, ¿qué es la homosexualidad? Popularmente, se entiende como la atracción sexual que siente una persona hacia otra del mismo sexo. Históricamente en todas las culturas fue vista como una desviación sexual. Estos sujetos eran rechazados, reprimidos, marginados, perseguidos y calificados como enfermos. Los primeros tratados sobre dicha elección sexual se encuentran en la filosofía de la antigua Grecia. En ese lugar la homosexualidad no era vista con desagrado. Y aunque en el transcurso de los siglos se dio una mayor aceptación, en la actualidad sigue siendo un tema incómodo, que es llevado a menudo al campo de lo patológico.

Las diferentes teorías, desde lo biológico a lo psicológico, hacen aportes tratando de responder preguntas que aparecen usualmente en toda sociedad. ¿Es una enfermedad, una desviación, qué la produce, se puede "curar", se trata de una perversión, se puede prevenir? El origen de estas incógnitas es causa del malestar. El placer sexual siempre fue fustigado y en esa lista se anotan, por ejemplo, las relaciones prematrimoniales o la masturbación. En definitiva "aquello que no colabora con la sociedad" porque se centra en el disfrute personal sin aportar a la procreación. Desde la religión, sobre todo las predominantes, siempre se sancionaron este tipo de conductas. En la actualidad, sigue siendo tema de debate, pero comienza a verse una mayor apertura.

Rechazar lo distinto

El rechazo a la homosexualidad tiene distintos niveles. La homofobia, que es el nombre que se le da a tal reacción, es la degradación y marginación de ese ser "diferente" y hasta es común que genere agresiones. Este rechazo a la homosexualidad en forma tan incisiva no hace otra cosa que exteriorizar conflictos internos no resueltos con dicho tema, es decir con su propio deseo sexual. La constitución subjetiva de la sexualidad es hacia ambos sexos. Luego, uno es el que prevalece y el otro cae bajo la represión.

La sociedad aún sigue castigando con su discurso tal elección. Desde lo jurídico, lo médico, lo educativo, popular, religioso. Es sorprendente como en algunas comunidades los encuestados sostienen que la homosexualidad es una enfermedad. Si se puede hablar de enfermedad es a partir del conflicto que emerge del discurso colectivo. No es extraño que el principal malestar de estos sujetos sea el rechazo por su sexualidad. Es muy común encontrarse en el consultorio del psicoanalista con algún paciente que se pregunta "¿Es bueno o es malo lo que me pasa?". El psicoanálisis posee su ética. Sigmund Freud afirmaba: "No es una degeneración, ni una enfermedad, ni nada de lo cual un sujeto deba avergonzarse". Para él se trata de una variación de la función sexual. Poder encontrar la propia identidad sexual está al alcance de cada persona ya que el estigma social es ajeno a uno

Soledad Cimadoni - Psicóloga

soledadcimadoni@hotmail.com

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