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Embarazo: claves para aliviar dolores

Una de las molestias más comunes que la mujer experimenta en los nueves meses de embarazo son el dolor de espalda y los calambres, en mayor o menor intensidad, sobre todo de la cintura hacia abajo. A continuación se describen las características del dolor, el tipo de mujer a las que afecta, sus causas y los consejos médicos para aliviarlos o bien prevenirlos.

Domingo 30 de Marzo de 2008

Una de las molestias más comunes que la mujer experimenta en los nueves meses de embarazo son el dolor de espalda y los calambres, en mayor o menor intensidad, sobre todo de la cintura hacia abajo. A continuación se describen las características del dolor, el tipo de mujer a las que afecta, sus causas y los consejos médicos para aliviarlos o bien prevenirlos.

Las más propensas al dolor de espalda son aquellas que en embarazos anteriores ya los experimentaron, las que padecieron este tipo de dolores antes de quedar embarazadas, así como las que no tienen al menos una base de entrenamiento físico pre-gestacional. El más frecuente es el dolor en la zona posterior más baja de la pelvis hacia ambos costados de la línea media, a aproximadamente unos 5 cm.

Aunque suelen ser de una intensidad de leve a moderada, el dolor se suele distribuir a la parte posterior de los muslos y confundirse con afecciones del nervio ciático. Los dolores pueden agudizarse a medida que va avanzando la edad gestacional, sobre todo al finalizar el segundo y en el tercer trimestre y esto se debe a la inflamación de la articulación que une el hueso sacro con los huesos de la cadera.

Los calambres en los músculos gemelos suelen producirse en el tercer trimestre, afectan a entre el 30% y un 50% de las embarazadas y son también frecuentes en los músculos de los pies. Duran algunos segundos, pero en ocasiones dejan dolor residual por varias horas.

La causa que produce este tipo de afecciones se explica a partir de los cambios en el cuerpo a medida que avanza el embarazo, cuando el bebé va ocupando más lugar en el útero y generando mayor peso para la mamá. Mientras el cuerpo intenta mantenerse en equilibrio a medida que se desplaza su centro de gravedad, las curvaturas antero posteriores de la columna vertebral cambian, acentuándose sobre todo en la zona lumbar por rotación anterior de la pelvis.

Estos cambios en la columna se dan por el desplazamiento de las articulaciones de las vértebras que durante el embarazo dejan de estar fijas. El estiramiento y la inflamación de los ligamentos de todas esas articulaciones causan molestias y dolor. La elongación y relajación de todos los ligamentos se da gracias a la acción de la progesterona que es una hormona segregada en gran cantidad al principio del embarazo y que luego por acción de la placenta aumenta en forma significativa, a lo que hay que sumarle el esfuerzo que hacen los músculos que sostienen la columna y que suman sensación de contractura.

En cambio, no se sabe exactamente qué es lo que origina los calambres del embarazo. Se cree que la contracción brusca e intensa de los músculos afectados se debería a una mayor irritabilidad en la transmisión neuro muscular o en la fibra muscular. Esto podría deberse a una alteración en el balance del calcio y del magnesio en la sangre de la embarazada.

 

Alejar las molestias

 

En primer lugar una mujer que esté planeando tener un hijo debe asegurarse de que su estado físico sea saludable, sus posturas correctas y hacer gimnasia relajante de elongación y tonificación en forma regular

Deportes como la natación, las caminatas, el yoga y la gimnasia en el agua sirven para prevenir y atenuar estos trastornos, y es incluso recomendable que sigan practicándose durante la gestación, siempre consultando con el obstetra.

Los consejos para alivianar los dolores varían en función de la intensidad. El dolor leve se combate cambiando de postura, descansando sentada apoyando las piernas a la altura de las caderas y flexionándolas ligeramente para cambiar el eje de la pelvis, mientras que para los dolores más intensos se sugiere reposo, calor seco o húmedo, además de ejercicios suaves.

El uso de analgésicos pueden recomendarse dependiendo de la intensidad, duración del dolor y de la edad gestacional, y es preciso consultarlo con un obstetra.

Si son dolores muy intensos que ni siquiera le permiten a la embarazada caminar, se indica reposo, baños de inmersión calientes y antiinflamatorios. En los casos que aún así persistan, se recomienda realizar una resonancia magnética que no es nociva para el bebé, para descartar cualquier patología no vinculada con el embarazo.

Los calambres se previenen elongando los músculos, sobre todo antes de dormir, ya que suelen aparecen durante el descanso.

En ocasiones se suministra calcio o magnesio, pero la mejor forma de aliviarlo es elongando el músculo. Si persiste el dolor se puede poner la zona afectada bajo agua caliente.

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