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Aprovechar el invierno para recuperar las energías

Frío, días grises, falta de luz solar y ganas de quedarse en casa, que más se puede decir de la escenografía que la naturaleza monta con la llegada del invierno.

Domingo 06 de Julio de 2008

Frío, días grises, falta de luz solar y ganas de quedarse en casa, que más se puede decir de la escenografía que la naturaleza monta con la llegada del invierno. Todos conocemos sus características pero no terminamos nunca de aceptarlas. O de buscar la actitud más flexible para adaptarnos a los límites que nos marca. Porque cada estación del año llega para brindarnos y demostrarnos algo, está en nosotros en saber qué aprendizaje podemos extraer de cada etapa climática del año.

Para la concepción oriental las estaciones del año pueden darnos la posibilidad de conocer e indagar nuevos enfoques de la vida desde distintas perspectivas. Los seguidores del taoísmo en China siempre intentan la armonización con las diferentes variantes que nos brinda la naturaleza, interrelacionándolas con todas sus características de movimiento y cambios climáticos.

Temor al frío

La medicina tradicional china considera que en esta parte del año los órganos más sensibles son los riñones, uno de los principales artífices en la producción de la energía corporal. Estos deben cuidarse del frío mediante automasajes y el consumo de agua. La emoción que relacionan a este órgano es el miedo. Por consiguiente el primer paso que debemos dar es superar el temor al frío para que no afecte nuestra energía.

De nada sirve quejarnos del frío, la actitud es descubrir qué tiene el invierno para ofrecernos. Si sabemos observar la naturaleza podemos encontrar la respuesta en ella. En el reino animal muchas especies aprovechan a invernar, quedándose en sus cuevas o refugios para recargar energías y recuperar fortaleza interna para la llegada de la primavera y el verano. En el mundo vegetal las semillas se preparan interiormente para que en la próxima estación se transformen en plantas; los árboles aprovechan el invierno para despojarse de lo viejo e innecesario, purificándose para lo que viene y resurgir con fuerza. Por lo tanto, cambiar el enfoque y verlo desde un plano más profundo o espiritual puede ayudarnos a abrir una puerta que nos muestre nuevas formas de sentir y percibir las cosas.

En el ser humano el frío intenso invita a buscar calor de hogar. Lo exterior lleva a lo interior; en sentido metafórico es un meternos hacia adentro, pero eso habla de replegarse para la reconstrucción y fortalecimiento. Es por eso que los orientales en disciplinas como el tai chi chuan intensifican los trabajos corporales a distintos ritmos y profundizan las prácticas meditativas. Ambas combinadas suelen producir un adecuado calor energético interno.

El invierno representa la oportunidad de poner en orden nuestro interior, distante del bullicio y la actitud extrovertida de la primavera y el verano, donde todo apunta hacia afuera. Los días invernales son más grises y silenciosos, eso nos brinda características ideales para unificar cuerpo, pensamientos y sentimientos, reencontrándonos con nuestro ser.

La consigna es tener un cuerpo sano, permitirnos emociones y tranquilidad en nuestra mente. Para ello debemos hacer lugar en los días invernales a prácticas de ejercicios respiratorios, movilidad articular, flexibilización y movimientos corporales a distintas velocidades. Acompañar con alimentos saludables, consumir frutas y verduras, tratando de lograr un buen funcionamiento intestinal ya que la desarmonía de este órgano para los sabios chinos tiene mucha relación con los resfríos y los procesos gripales.

Con la meditación ayudamos a limpiar todo lo negativo. Dejemos que la mente sea absorbida por el silencio, disfrutar de ese silencio sin objetivos. Sólo cerrar los ojos, buscar una postura cómoda y permitirnos que surja la calma y nos reorganice por dentro.

El desafío es que la semilla que llevamos interiormente se prepare para florecer con todas sus potencialidades. Este período es el mejor momento para conectarnos con esa esencia y reencontrarnos con nuestra verdadera fuente de energía.

Pero que esa búsqueda del ser no nos aísle a pesar del frío, en nuestro hogar las puertas deben abrirse para los amigos y afectos más cercanos. Ellos también aportan un calor para hacer más accesible el invierno. También se deben aprovechar los pocos momentos de sol para caminatas, disfrutar de una sesión de masajes, tomar baños de inmersión y dormir lo necesario para que las energías funcionen a pleno y en armonía para lograr una vida vital y sana.

Daniel Capello, Instructor de tai chi chuan - danicapello@yahoo.com.ar

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