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Adicciones: Males que preocupan

Uno de los grandes males de nuestra época es la drogadicción. Hay muchas "cosas" a las cuales se puede ser adicto: drogas legales e ilegales, trabajo, juegos, apuestas, sexo, deporte, Internet, etcétera. Vulgarmente se dice "ser adicto a". Sin embargo no debemos confundirnos...

Domingo 13 de Enero de 2008

Uno de los grandes males de nuestra época es la drogadicción. Hay muchas "cosas" a las cuales se puede ser adicto: drogas legales e ilegales, trabajo, juegos, apuestas, sexo, deporte, Internet, etcétera. Vulgarmente se dice "ser adicto a". Sin embargo no debemos confundirnos lo que sería una pasión, un hobby o un gran gusto con la adicción. Una cosa es darle una gran importancia a ese "objeto de nuestro deseo" y otra es quedarse pegado a él, de modo que el sujeto comience a perderse, bordeando la destrucción. En esos casos el fantasma de morir ronda de un modo enigmático.

  La drogadependencia es tal vez uno de los flagelos que más perturbaciones trae a la sociedad. Pero tengamos en cuenta que el problema no es el objeto (o sea la droga en sí) sino lo que sucede en el sujeto. Con las drogas su mayor publicidad es la ilegalidad de las mismas.

  Cuando se trata de droga, normalmente el sujeto a través de ella (su objeto) efectúa un rechazo al pensamiento. Las sustancias son el rechazo al pensamiento, el triunfo del "no pienso". En muchos casos, para el adicto recurrir a la droga no es un problema, sino una solución. Por supuesto que acaba siendo un problema por las consecuencias sobre el cuerpo y su vida.

  En el tratamiento de las toxicomanías hay dos paradigmas en oposición. Uno el de restricción, esto es alejar a la persona en forma determinante de las drogas ya sea a través de instituciones de aislamiento o del control riguroso de la persona. El otro es el del psicoanálisis donde se trata de reducir los daños por donde transita el paciente, así como trabajar sobre los motivos inconscientes que lo han llevado a tal situación.

 

Síntomas

 

Los síntomas que podemos ver en la actualidad son manifestaciones que nombran, de un modo generalizado, a la forma en que los sujetos responden al malestar de la época. La toxicomanía, la anorexia y la bulimia son síntomas que no hacen preguntas, son mudos. El toxicómano demanda cuando ya la solución se revela al limite para su vida. Es ahí cuando la persona termina vivenciando la droga como un sostén estructural de sí mismo. De repente no es más "fulano de tal" sino que simplemente dice "yo soy drogadicto" como si su identidad sólo pudiese pasar por ahí.

  Es interesante hablar del tema de las adicciones a partir de las toxicomanías, no sólo por ser una de las más comunes sino también por la gráfica de la misma. Tranquilamente podemos sustituir el nombre droga por juego, alcohol y hasta comida. No podemos decir que la comida es mala, pero sí que puede hacer mal. Esto les sucede a los obesos cuando llegan al punto mórbido de su enfermedad. Y el médico les tiene que decir: "O baja de peso o se muere".

  Lo que nunca se puede dejar de tener en cuenta es que más allá de nuestro marco teórico referencial estamos tratando siempre y en todos los casos con sujetos en riesgo. Por eso se debe tomar caso por caso. Sólo adentrándose en la historia particular de cada uno podremos facilitar un camino en principio menos riesgoso y destructivo. Facilitando así la aparición del deseo, el inicio de una búsqueda que implicará al "ser", más allá del ser adicto o ex adicto

  En definitiva, la pregunta que nos deberíamos hacer es: ¿Qué sucede en esta persona que necesita de un objeto "equis" y que sin él padece algo así como un extraño vaciamiento de su vida?

 

María Soledad Cimadoni

Psicoanalista

soledadcimadoni@hotmail.com

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