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Movida solidaria para conseguirles puente y bote a vecinos de Oliveros

La deteriorada canoa con la que cruzaban a diario se hundió. Ahora, lanzan una propuesta para ayudar a las pocas familias que viven del otro lado del Carcarañá.

Jueves 16 de Julio de 2015

Finalmente, la ya muy malograda canoa con la que cruzaban las pocas familias de Oliveros que viven del otro lado del Carcarañá se hundió. El puente que comunicaba una y otra orillas se cayó en 1979 y nunca más se reconstruyó. Una lectora de La Capital comenzó a promover una campaña solidaria para hacer una pasarela y en lo inmediato comprar un bote nuevo para estas personas.

A principios de este mes, se difundió la historia de Alexis Montenegro, un adolescente de 15 años que no pudo seguir la secundaria por tener que ayudar a sus familiares y por la precariedad en la que deben trasladarse él y los suyos. Viven en Oliveros, del otro lado del Carcarañá, en la zona conocida como rural de esta localidad, aunque pertenece a Timbués. El joven contó que debe ayudar a trasladar a su familia, para lo que debe moverse con una precariedad impensable para el siglo XXI: tirando desde la soga que va de un lado a otro y que permite que así el bote se desplace. "Hay situaciones tal vez más duras que la de Alexis, pero con tan poca cosa podemos ayudarlo. Si algunas personas nos ponemos de acuerdo se puede ayudarlo aunque sea con una pasarela bien construida que momentáneamente resuelva el problema hasta que las autoridades comunales, ya sean de Oliveros o de Timbués, junto al gobierno provincial resuelvan algo definitivo", escribió María Giudice para la sección Cartas de los Lectores, conmovida con esta historia y confiada en que muchas voluntades pueden cambiar el destino de este chico.

Campaña. La lectora contó a este diario que está impulsando una campaña para ayudar al chico, sus familiares y los vecinos que viven en ese lugar. "Por lo pronto, lo más urgente es conseguirles una canoa nueva", aclaró, y ofreció su cuenta de correo electrónico para quienes deseen sumarse y ayudar: pitiqui47@gmail.com

En tanto se arma esta campaña, la abuela de Alexis, Mari Romero, alertó que ayer que "la canoa se fue a pique y estaban tratando de sacarla porque si no, no hay con qué cruzar". La fragilidad de la embarcación estaba a la vista hasta para quienes no tienen experiencia en este tipo de transportes. A tal punto que para cruzar el río, debían quitar el agua que se colaba por todos los costados. Hasta que ayer la canoa dijo basta.

"Ya conocemos la burocracia de estos tiempos y de todos, por eso apelo a la solidaridad para con Alexis, que termine sus estudios, que no sea un número negativo en las estadísticas del Ministerio de Educación de la provincia", expresa en otro párrafo de la nota de María Giudice, publicada ayer en este diario, y que invita no mirar para otro lado.

La familia. Alexis tiene tres hermanos, dos mayores, que tampoco pudieron terminar sus estudios, y uno de ocho años que va a la escuela primaria de Oliveros.

También están sus primos de 4 y 2 años, además de la mamá, que está embarazada y tiene fecha de parto para agosto. Y la abuela Mari, que con sus 64 años sigue trabajando y manejando por sus propios medios la embarcación. "No tengo miedo de manejar el bote, pero siempre está el peligro que se rompa o corte la soga", había contado para la entrevista publicada el 4 de julio pasado en el Suplemento de Educación advirtiendo sobre lo que terminó por pasar ayer. También repasó las reiteradas veces que pidieron una solución para lo que les toca vivir.

El cruce del Carcarañá de estas familias está al final de la calle General Roca de Oliveros. En 1933 se construyó un puente, conocido como "De las carretas", que resistió a las crecidas hasta el 3 de marzo de 1979, cuando una se lo llevó. Desde entonces, si se quiere ir al pueblo hay que dar un gran rodeo de varios kilómetros para llegar a la ruta 11 o a Timbúes. No hay otra manera, acuerdan quienes conocen la zona. A veces ayuda un vecino con una lancha a motor, pero lo que quedó instalado desde aquella creciente del 79 fue el paso en canoa y con la ayuda de la soga provistas por la comuna de Oliveros. Sí hay un puente a poca distancia de donde se ubica este cruce conocido. Pero pertenece a Campo Timbó, country, club de golf y casas de fin de semana exclusivas, que no permiten pasar a nadie que no sea del lugar.

En los libros "Postales del ex cordón industrial del Gran Rosario" e "Historia Social del Paraná" del periodista y diputado electo por el Frente Social y Popular, Carlos del Frade, se repasa que a principios de los 90 un ex trabajador de celulosa remolcaba la canoa para llevar y traer a los hacheros que estaban en el monte de eucaliptos blancos que tenía la empresa frente a la costa de Oliveros. "Ese hombre ganaba, entonces, 300 pesos, 150 se los pagaba Celulosa y la otra mitad, la comuna de Oliveros", recuerda Del Frade al revivir una historia que lejos de haber sido superada se ha profundizado en la vida de los pocos vecinos que quedan en el lugar.

 

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