Las baterías de iones de litio de los coches eléctricos pierden autonomía conforme cuando aumenta la temperatura e incluso se enciende el aire acondicionado, según un estudio en 7500 vehículos.
Domingo 14 de Julio de 2024
En un esfuerzo por garantizar que sus coches eléctricos funcionen de manera óptima en todo tipo de condiciones climáticas, los fabricantes de automóviles están llevando a cabo diversas pruebas. Estos exámenes se realizan en diferentes lugares, donde las temperaturas pueden ser elevadas o bajas. La resultante marca que tras 7500 evaluaciones, los acumulares de iones de litio pierden autonomía conforme cuando aumentan los grados, sobre todo en verano y se enciende el aire acondicionado.
Recurrent Auto realizó un estudio en miles de autos eléctricos diferentes para obtener una respuesta sobre cuál es el impacto que tiene el clima en un vehículo de estas características. También hay que dejar sentado que no todos los fabricantes y modelos son iguales.
Lo que sí es cierto, según los datos finales de la evaluación, es que los factores que afectan al rendimiento de las baterías de un coche eléctrico son varios. Puede ser desde la propia forma de conducir a la orografía del terreno (si tiene o no muchos desniveles, por ejemplo) pasando por la carga del vehículo o el uso de sistemas de climatización del coche, entre otros.
A eso hay que sumarle que las baterías de ion de litio son muy sensibles a las variaciones de temperatura. Por ejemplo, a bajas temperaturas la capacidad se ve reducida lo que afecta negativamente al rango de autonomía del vehículo.
Del mismo modo, las altas temperaturas también pueden reducir la vida útil de las baterías y disminuir su capacidad de carga. No en vano los fabricantes de automóviles están trabajando para desarrollar tecnologías que ayuden a mitigar estos efectos a la brevedad. Al menos así lo reflejó el estudio sobre 7500 evaluaciones. Esto incluye sistemas de gestión térmica avanzados que mantienen las baterías a una temperatura óptima, así como materiales y diseños de baterías que son más resistentes a las extremas condiciones climáticas.
Tal es así que las pruebas en climas extremos son fundamentales para garantizar que los coches eléctricos sean capaces de funcionar de manera fiable y eficiente en cualquier parte del mundo. Gracias a estos esfuerzos, los consumidores pueden confiar en que los coches eléctricos seguirán siendo una opción viable y sostenible para el transporte en el futuro.
Se consolidan en Europa
Los diversos informes de ventas a nivel mundial marcan que los coches eléctricos se están consolidando en Europa a gran escala. Pero muchos conductores siguen sin estar convencidos en aspectos como la fiabilidad de las baterías de iones de litio o la autonomía. Después de alcanzar en la actualidad los primeros máximos de temperatura del verano, el problema con estas acumuladores aumenta sin pausa.
Según el estudio, los vehículos eléctricos son especialmente sensibles a las temperaturas extremas. El invierno pasado dejó imágenes de coches parados en las carreteras de todo el Viejo Continente después de unas heladas, pero el calor es igual o más perjudicial para este tipo de automóviles.
A eso hay que sumarle que las baterías son altamente inflamables y si las temperaturas son demasiado altas aumenta el riesgo de que se incendien. Estos componentes también podrían perder autonomía si se exponen a condiciones extremas durante un periodo prolongado.
Un experimento realizado por Heatmap demostró incluso los efectos que pueden tener las altas temperaturas, pese que ratifico que el frío extremo tampoco beneficia a este tipo de vehículos. No obstante, la realidad marca que la merma se empieza a notar a partir de los 26 grados con una reducción de hasta el 2,8%. Aunque si la temperatura sube a 32 grados, la autonomía del vehículo se reduce en un 5%.
En tanto, los autos que conduzcan a 32 grados perderán 16 km si tienen una autonomía de 320 km. La cifra no es especialmente alta y se puede recuperar conduciendo ligeramente bajo el límite de velocidad de la vía, pero puede suponer un verdadero problema cuando sigue subiendo la temperatura.
Pero si el vehículo circula a 35 grados en el exterior, perderá una autonomía del 15%. La cifra se dispara con 37 grados y una pérdida del 31% para mantener la temperatura del interior a 21 grados con el aire acondicionado.
Las cifras son orientativas ya que dependerán de la salud de la batería del vehículo, el calor de la carretera que podría aumentar la sensación térmica o los grados a los que se coloca el aire acondicionado. Cuanto mayor es la diferencia entre el exterior y el interior, más trabajo realiza el coche.
Claro que el sistema de climatización influye en la autonomía de los vehículos, pero la propia temperatura podría acelerar la degradación de los componentes de las baterías de litio. Los conductores empiezan a buscar técnicas con las que alargar la vida útil, las más populares son no cargar la batería al 100% o no dejar que se descargue por completo.