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Una escuela rosarina implementó prácticas de relajación y concentración en el aula

Es un programa piloto que se puso en marcha en la Mariano Moreno. Más de 700 alumnos que concurren a esta escuela pública se sumaron a la experiencia. De qué se trata.

Domingo 24 de Diciembre de 2017

"Veo las cosas más en positivo. Cuando hay una situación en la que me estreso mucho, o algo me hace enojar, respiro, pienso, y no me altero tanto". "Lo ayudo a mi papá para que se relaje con los ejercicios que aprendí porque a veces está muy tenso". "Estuve muy enojado con un amigo del barrio porque no sabíamos quién iba a jugar primero a la Play, pero pude darme cuenta, hice una de las prácticas y al rato le dije a mi mamá si podía ir a lo de Juan, mi amigo. Le pedí disculpas por enojarme tanto y le propuse que jugara primero él". Las voces de los chicos y chicas se suceden unas tras otras en un video en el que expresan qué aprendieron con el programa de Atención Plena que se puso en práctica este año en la escuela Nº 60 Mariano Moreno, de Rosario.

"Hace casi treinta años que ejerzo en el aula como maestra de grado y en forma paralela, en los últimos tiempos, me formé en Atención Plena , también llamada Mindfulness. Este año la supervisora aprobó mi proyecto de Regulación de las Emociones a través estas prácticas que coordino. Es un programa piloto y hasta el momento los resultados han sido más que satisfactorios", aseguró María Rubino, quien encaró esta idea con enorme entusiasmo y convicción, aunque sabía que el proyecto podía generar algunas resistencias.

Es que la palabra Mindfulness (se pronuncia Mainfulnes) es asociada en muchos casos a la movida de las neurociencias, que no parecen tener buena aceptación en el ámbito escolar. "No creo que haya que negarse a la posibilidad de este aprendizaje sólo porque queda vinculado a un determinado proyecto o persona. En mi caso tomo esto como una herramienta y puedo demostrar su utilidad. No respondo a nadie en particular ni a ningún modelo. Mi formación fue con Clara Badino, una maestra en todos los sentidos, y una referente en Atención Plena en Latinoamérica", señaló.

¿Y en qué consisten estas prácticas que entusiasman a tantos chicos de la Mariano Moreno? "Nos enfocamos en la respiración para alcanzar cierto grado de concentración. Observamos las distintas sensaciones corporales en el aquí y ahora, en el presente. Intentamos manejarnos sin prejuicios ni condicionamientos, sin juzgar, que es uno de los objetivos de la Atención Plena. En definitiva, si es posible resumirlo, hacemos ejercicios muy simples y llevaderos que buscan mejorar la concentración, aquietarnos, darnos cuenta qué nos duele, qué nos molesta, qué nos altera. También, mientras practicamos, podemos interesarnos por otras cosas y conectarnos más".

Rubino explicó que en la escuela realizan las actividades en el aula y también en otros espacios. "Hacemos meditaciones grupales de 5 a 10 minutos con los alumnos sentados en sus sillas; también propongo lecturas literarias infantiles para trabajar las emociones; solemos sumar actividades artísticas y recreativas que tienen el objetivo de focalizar y cultivar la atención, como por ejemplo pintura de mandalas, armado de rompecabezas y juegos. Después tenemos una sala de gestión de emociones, que consiste en una propuesta opcional para los alumnos y alumnas que deseen hacer prácticas específicas de atención consciente".


¿Cuál es la respuesta?

"En la escuela, después de un año de trabajo, los chicos lograron disminuir los niveles de ansiedad. Se nota que pueden gestionar sus emociones de otro modo, favorenciéndose ellos pero también el entorno; comprenden la importancia de la quietud, y el bienestar que eso les genera en determinados momentos. Muchos han logrado mejorar su autoestima", comentó Rubino a Más, sin negar que estas ejercitaciones funcionan porque son parte de un todo (se refiere a la escuela) y que no se trata "de hacer psicología ni nada parecido ya que no tengo los conocimientos ni pretendo ocupar espacios en ese sentido".

"Sólo con tomar conciencia de la respiración, de sus ritmos, de lo valioso que es controlarla ya se gana un montón. Además intentamos cultivar la paciencia, otro de los pilares de la Atención Plena", enfatizó.

"No buscamos que los chicos estén en una quietud absoluta, ni manejarlos, ni dominarlos como algunos piensan, o sospechan. ¡Nada más alejado! La participación de ellos es enorme y son escuchados y tenidos en cuenta en todo momento porque el registro del otro es justamente un eje de esta disciplina", aseguró Rubino, quien espera que el año que viene se sumen muchos más maestros en Rosario a esta propuesta novedosa.

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