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Un rosarino en otra marca mundial de salto en paracaídas

Fernando Di Sipio se lanzó en Arizona junto a otros 63 colegas, de noche y desde 6.000 metros

Domingo 19 de Noviembre de 2017

En Arizona hay un lugar que se llama Eloy. Es un pueblo pequeño, árido, de casas bajas. Muy cerca de allí, en medio del desierto, en un lugar donde nunca pasa nada, acaba de registrarse una rara marca mundial: el salto nocturno en grupo con más cantidad de paracaidistas del que se tenga registro. Como en muchas marcas similares, el episodio tuvo participación rosarina. Se trata de Fernando Di Sipio y Marcelo Vives, dos fanáticos de esta disciplina que ya atesoran varios récords similares, incluido el salto colectivo más numeroso de la historia. Para Di Sipio el de Eloy tuvo, además, un sabor particular: ese salto, una oscura noche de noviembre, a miles de kilómetros de su ciudad y de su casa, pudo haber sido el último de su larga participación en el circuito internacional de lanzamiento en paracaídas en grupo.

Di Sipio lleva casi una vida saltando en paracaídas. Es su gran pasión, entre muchas otras pasiones. Aunque pocos lo reconocerían si se lo cruzaran en la calle, en Rosario mucha gente lo ha visto saltar sin saber que era él. En actos por el Día de la Bandera, en partidos de fútbol y en infinidad de otros eventos. Para él es una rutina, tan simple como cepillarse los dientes o poner la pava para el mate. Una rutina que además disfruta y lo hace feliz.

En octubre de 2015 Di Sipio fue uno de los 202 osados paracaidistas que se lanzaron juntos en Perris Valley, California. Aquel fue el salto colectivo más numeroso de la historia. Y en aquel, como en el de Eloy, también estuvo su amigo Vives.

La marca de Eloy, en Arizona, no fue fácil de conseguir. Di Sipio, como los otros 63 paracaidistas de 17 países que participaron, llevaban semanas entrenándose, cada uno por su lado, y varios días practicando con poca luz la figura y el aterrizaje del que sería el salto en grupo nocturno con más participantes. La marca anterior la lograron 40 intrépidos colegas un tiempo antes. Ahora serían 64, desde 6.000 metros de altura, y con oxígeno. Y en la oscuridad más absoluta, excepto por una curiosa referencia en tierra: las luces de 20 autos colocados en dos filas, en medio de la nada.

"En octubre de 2'15 Di Sipio fue uno de los 202 osados paracaidistas que batieron un récord mundial en California"

El grupo tenía tres saltos en tres noches sucesivas para conseguir el objetivo. "El primero fue un desastre. Muchos paracaidistas salieron de la formación y salió mal. Fracasamos", cuenta Di Sipio. La segunda noche fue peor, ya que ni siquiera pudieron saltar. En la tercera harían en una misma noche los dos intentos restantes. Consiguieron el récord en el primero y el último ni siquiera fue necesario.

"Fue increíble saltar en medio de la noche. Sólo se veía oscuridad y sentí una gran emoción", recuerda el rosarino. Dice que a pesar de algunos factores que lo afectaban, se esmeró en hacer todo bien para que la marca se lograra. "No quería cometer errores para no complicar a mis amigos, porque para conseguir un récord todos tenemos que tirar para el mismo lado", explica sobre una disciplina poco difundida y por eso mismo escasamente conocida por el público.

Para él ese salto tuvo además un significado especial, porque existe la probabilidad de que haya sido el último del que participa en el circuito internacional de lanzamiento de paracaidistas en grupo. Lo tiene casi decidido, y sólo él sabe de qué depende de que así no sea.

"No puedo sentirme más feliz. Salté mil veces en mi vida, pero de noche y desde 6.000 metros de altura nunca", confiesa sobre ese último lanzamiento. Y añade, sin ocultar la emoción en su mirada y su voz : "Fue una sensación única y especial. Además lo hice con Marcelo (Vives), mi compañero desde hace años. Imposible no conmoverme". Para el interlocutor, difícil no entenderlo y darle la razón.

El salto en grupo es una de las pruebas más difíciles para los paracaidistas. Requiere de semanas de preparación, y no sólo física. Los participantes deben conocer a la perfección las figuras que van a formar en los saltos (ellos los denominan puntos) y además deben ensayarlos previamente. A eso se le agrega la dificultad de que participan paracaidistas de todo el mundo. Y que en esa disciplina todo puede salir muy bien, pero también todo puede salir muy mal.

"Fue increíble saltar en medio de la noche. Sólo se veía oscuridad y sentí una gran emoción", recuerda el rosarino.

De todos modos, Di Sipio es un experto con muchos saltos y récords sobre el lomo. Un acróbata que consiguió las mejores marcas como saltador en Argentina y América Latina, y que además se lanzó desde las alturas en lugares remotos como Noruega o Siberia, en Rusia. Un intrépido que narra sus experiencias como si hablara de una caminata con el perro o un partido de tenis. Un tipo sencillo y de perfil bajo.

De Eloy, su última aventura, recuerda los paisajes desérticos y la inmensidad de la noche. Y disfruta de un presentimiento: será difícil que alguien pueda alguna vez superar la marca mundial de la que él participó el 1º de noviembre. "La razón es simple", explica. "No está permitido subir más de 6.000 metros de noche y para poner más gente tendrían que ir más alto".

La posibilidad de que esa marca perdure incluso más allá de su propia existencia tal vez sea otro motivo para pensar en el retiro, aunque él no lo dice. Prefiere disfrutar de esa última conquista, como gozó con todas las anteriores.


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