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Un día para conectar con la cultura del árbol

"Debemos preservar lo que tenemos porque lograr un árbol cuesta muchísimo", dice Ángela Villademoros, una experta que defiende a "esos individuos que nos conectan con la naturaleza de la ciudad". El martes habrá un encuentro multitudinario en Rosario para homenajear a nuestras especies

Domingo 26 de Agosto de 2018

Celebrar como modo de conocer. Conocer para querer y así poder cuidar mejor. Ese es el espíritu de la celebración del Día Nacional del Árbol que los Clubes de Huella Ecológica proponen por quinto año consecutivo bajo la premisa de acercarse a esos "individuos que nos conectan con la naturaleza en la ciudad", según la definición de Ángela Villademoros, ingeniera agrónoma, ex directora de Parques y Paseos y —sobre todo— una gran amante de los árboles.


El impulsor de esta celebración es Mario Parodi, autodefinido como "gestor de la cultura ambiental" desde que comenzó a trabajar con talleres de huella ecológica, un concepto que mide el impacto de la actividad del ser humano en los ecosistemas.

"A través de esos talleres reinterpretamos lo que sucede en esta región con el ambiente y el peso de la cultura vial", contó en una charla con Más, para agregar que a partir de esas actividades se crearon los Clubes de Huella Ecológica de Funes, Roldán, Fisherton, Carcarañá e incluso de Sarmiento, en Chubut.

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Con esa idea se construyó la celebración del Día del Árbol por parte de los Clubes de Huella Ecológica, que resultó enriquecida por el aporte de los "padrinos y madrinas" del evento: Villademoros, y Ricardo Caleti, guardaparques que hoy vive en la Patagonia.

"Aprendí el término de arboricultura gracias a Ángela y a partir de allí se me abrieron muchas puertas porque es preciso diferenciar forestación de arboricultura", explicó Parodi, quien recordó que entre los antecedentes que le dieron vida a la celebración de este día se cuentan: una feria llamada Funes Orgánica y la guía Qué es Funes".

Este año será la quinta vez que se ponga en marcha esta jornada tan particular. El esfuerzo estará puesto en multiplicar los encuentros en diferentes puntos de la geografía del sur de Santa Fe: "Además de celebrarlo en los clubes pusimos mucha energía en contagiar a las comunidades de la región para que se sumen al festejo entendiendo que también es una manera estratégica de reunir a las comunidades, de poder decir «estemos todos juntos y cuidemos al árbol»", sintetizó Parodi.

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El martes, desde las 19, en el bar El Cairo, referentes de la arboricultura de toda la región y funcionarios de los ministerios provinciales de Turismo y Medioambiente se darán cita para festejar y plantear nuevas líneas de trabajo. También participarán miembros del área de Educación.

Parodi se mostró a favor de que se avance en toda la provincia con un calendario ambiental, y comentó: "En un paradigma de confrontación por cualquier cosa proponemos una celebración y entender que el árbol nos da muchas otras cuestiones que no tenemos en cuenta".

"Queremos festejar e ir a cada comunidad para reaprender un paradigma de respeto a la naturaleza y sacarnos la idea de que en lo cotidiano no hay nada para hacer en relación al cuidado del ambiente en esta región", agregó.

También resaltó el potencial de esta zona para el avistaje de aves y el ecoturismo, una tendencia que no para de crecer a nivel internacional, a la vez que se mostró esperanzado de que así como se organizan salidas para la observación de pájaros pase lo mismo con los árboles.

"Es la quinta vez que se realiza en la región una jornada para enaltecer a los árboles"

Sobre todas esas líneas de trabajo se organizan los Clubes de Huella Ecológica, que apuntan a concientizar sobre el rol ambiental del árbol y sus múltiples beneficios para el entorno.

Villademoros, quien ya ha sido parte central muchas de estas celebraciones, recordó la importancia de la participación de las comunidades y el lugar clave que le toca a la educación: "Me interesa insistir en la necesidad de educar, soy docente y la parte de la transmisión es lo que nos permite dejar enseñanzas y compartir conocimientos. Enseñar a respetar y valorar al árbol, porque si no lo conocemos no podemos manejarlo bien".

Por eso el objetivo de máxima es generar un cambio de hábito social que vaya de la mano de una mayor conciencia sobre la importancia de los árboles y de los espacios verdes.

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Espacios urbanos

"El árbol es el individuo que nos conecta con la naturaleza en la urbe, con la naturaleza de la que formamos parte. Ni más ni menos". La frase de Villademoros resume la montaña de beneficios que los árboles aportan a la vida cotidiana en la ciudad y que van desde la provisión de oxígeno hasta el aporte de belleza y serenidad que significa poder contemplar un paisaje con verdes y marrones.

En un contexto de cambio climático en el cual Rosario y su zona de influencia padecen eventos extremos (lluvias torrenciales, vientos violentos) con mayor frecuencia que antes, el rol del arbolado urbano se vuelve más importante que nunca.

"Vemos que hay una mayor necesidad del árbol, que se vuelve cada vez más trascendente", explicó la especialista, quien enumeró varias de sus funciones básicas que van mucho más allá de una sombra tupida y fresca.

La sombra es, sin dudarlo, el primer beneficio que aparece cuando pensamos en un árbol: "Es la única sombra refrigerante ya que circula agua por adentro. Estar debajo de un árbol no es igual a estar abajo de un toldo. La sombra del árbol es irreemplazable".

La duración de los pavimentos y el buen estado del cableado también mejora y alarga su vida útil si reciben sombra y están protegidos del sol por una copa frondosa y verde.

Pero además, el aporte del arbolado a las ciudades incluye sus funciones como refrigerante y también como mitigador del frío. "En invierno los árboles mantienen la temperatura y atemperan el ambiente", dijo Villademoros, quien a eso le sumó sus atributos como descontaminante ya que cuando los gases de los vehículos quedan en la parte baja de la atmósfera el hecho de que el árbol siga trabajando fijando dióxido de carbono y liberando oxígeno "es fundamental".

Otro beneficio clave de los árboles es su capacidad de moderar inundaciones, ya que frenan con la copa la velocidad del agua que cae que luego escurre por el tronco y así llega con menor velocidad al suelo: "En pocas palabras, disminuyen la correntía".

Según la experta, incluso, se ha reconocido el aporte del arbolado para controlar niveles de violencia urbana.

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Ojo con la poda

La temporada de poda y escamonda suele encender las pasiones entre los amantes de la sierra eléctrica y los defensores a ultranza de los árboles.

Según la ingeniera agrónoma es hora de cambiar de paradigma y dejar de hablar de poda para hablar de "cuidado". "Hay que entender a la poda como una forma de mantenimiento, ya que el árbol desde su origen está programado en su evolución para equilibrarse con el medio".

Lógicamente, en el caso del árbol urbano aparece la necesidad de la intervención para poder vincularlos con las actividades de los seres humanos. "Se trata de generar una convivencia donde la gente pueda circular, transitar, y a veces eso exige una intervención", dijo Villademoros, para agregar que eso debe hacerse "respetando los períodos de descanso del árbol y toda una serie de cosas que sirven para no acortarles la vida y para no aumentarles el estrés al que están sometidos en la trama urbana".

Una postal recurrente si se recorren los pueblos rurales de la Pampa gringa son las calles con árboles cortados al ras o con podas extremas.

En su opinión, eso vino con los inmigrantes acostumbrados a podar para obtener leña y a los frutales, que demandan mucha intervención para fructificar y facilitar la cosecha.

"Lo más importante a futuro es elegir bien las especies en función del espacio, es importante saber qué plantar, dónde hacerlo y cómo hacerlo, porque el tema de la adecuación del tamaño al espacio es clave", dijo.

También señaló que "no siempre que se corta o se saca un árbol hay que oponerse, hay que ver los motivos ya que muchas veces tienen un nivel de deterioro que puede ser riesgoso".

Lo fundamental —según la especialista— es pensar al arbolado como una política a largo plazo. "Lleva muchos años lograr un árbol, y para eso, es fundamental el mantenimiento. Debe haber continuidad e inversión, aunque sea pequeña".

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Nativas y exóticas

En el último tiempo volvió a encenderse el debate entre la necesidad de plantar flora nativa o persistir con especies exóticas.

La experta especificó que lo primero que hay que tener en cuenta es que cuando se habla de nativas genéricamente se involucra a plantas de toda Argentina, mientras que en su concepto estricto nativo autóctono refiere a algo de una ecorregión determinada.

"Deberíamos hablar de ecorregiones, programar en base a las cuencas y la historia sería otra. Pero tenemos un clima muy benigno en toda la zona y un suelo muy bueno, lo que nos permite darnos el lujo de incluir una gran cantidad de especies de Argentina más allá de las exóticas que trajeron nuestros abuelos", explicó Villademoros.

En nuestra región tenemos lo que viene por el río desde la selva paranaense como lapachos, ceibos y sauces criollos, y también lo que ingresa por los arroyos que es vegetación del Espinal como el espinillo y la sina sina.

¿Qué conviene hacer? Villademoros, enfatizó en que preservar o conservar lo existente no implica dejar de plantar para el futuro, y remarcó: "Hay que preservar lo que hay porque cuesta muchísimo lograr un árbol, requiere mucho cuidado, por eso en las plantaciones nuevas se pueden ir incorporando otras especies y así favorecer la biodiversidad".


>>> Presentación en Rosario

El martes la cita rosarina para festejar el día nacional del árbol será en el bar El Cairo a partir de las 19. Ese día habrá referentes de la arboricultura como Ángela Villademoros y también funcionarios de los ministerios provinciales de Turismo y Medioambiente, así como del ámbito de la educación.

"Es clave empezar a entender al árbol y a lo ambiental como algo cultural y recordar que cultura viene de cultivar. Queremos hablar de eso, de cultura ambiental dejando atrás las barreras partidarias" señalo Mario Parodi, del Club de Huella Ecológica y organizador del evento.

Los festejos, que ya van por su quinta edición, se multiplicarán en otras localidades de la región como Roldán y Fisherton.

Parodi resaltó la importancia que también se festeje el día del árbol en el ámbito privado y sobre todo en las escuelas.

Los Clubes de Huella Ecológica se plantean tomar conciencia sobre el problema de la deforestación, plantar más árboles, crear bosques, transformar basurales en parques o miradores y lograr bajo el formato de la celebración "unir a los referentes de las comunidades para que los temas ambientales sean culturales y generen políticas de Estado".


>>> Premio internacional

Ángela Villademoros es una destacada especialista en arboricultura y como tal fue reconocida a nivel internacional. Hace pocas semanas recibió en Columbus, Estados Unidos. un premio a la excelencia por parte de la ISA (Sociedad Internacional de Arboricultura).

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