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Un centro médico local, a la vanguardia en implante de válvula aórtica

La intervención, mínimamente invasiva, permite mejorar la calidad de vida de personas que años atrás no tenían opciones de tratamiento.

Domingo 09 de Junio de 2019

Hace 14 años atrás, un tercio de las personas con estenosis aórtica severa con síntomas como fatiga, falta de aire, dolor en el pecho, o síncope, no tenían chances de ser intervenidas para cambiar su situación. La evolución de la cardiología intervencionista en el implante de válvula aórtica torció ese destino muchas veces implacable, y hoy, la mayoría de los pacientes con ese diagnóstico pueden ser tratados y tener una oportunidad concreta de recuperar las riendas de su vida.

   Recién llegado del congreso organizado por la Sociedad Europea de Intervenciones Cardiovasculares Percutáneas (EURO PCR), el médico rosarino Aníbal Damonte, presidente del Colegio Argentino de Cardiólogos Intervencionistas (CACI) y jefe del Servicio de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista del ICR, expresó su satisfacción por haber podido corroborar, una vez más, que lo que se hace en Rosario en esta materia está a la par de los avances logrados en los centros de salud más importantes del mundo. “Fundamentalmente, lo que me correspondió hacer este año fue coordinar una mesa conjunta de discusión con especialistas holandeses, y participar como panelista en otras sesiones en el marco del congreso más trascendente en este tema. Esta participación sirvió para confirmar que el tipo de procedimientos que realizamos en ICR y la tecnología con la que contamos están al mismo nivel de Europa y Estados Unidos. Desde hace años presentamos nuestra experiencia, a través de trabajos científicos y casos desafiantes, pero en esta oportunidad dimos un paso más como partícipes directos y eso nos da una enorme satisfacción: desde lo personal, lo institucional y desde la cardiología intervencionista argentina”, señaló el médico, en diálogo con Más.

   Los tratamientos mínimamente invasivos por vía endovascular, tanto de las arterias coronarias como de las arterias periféricas o de otros territorios que puedan tener enfermedades obstructivas u otras patologías(como aneurismas de la aorta abdominal o torácica) vienen cambiando la historia de millones de pacientes. Pero en la última década creció particularmente la posibilidad de revertir enfermedades estructurales del corazón, como las afecciones de las válvulas cardíacas, una dolencia común en personas mayores de 80 años, aunque se registran casos en hombres y mujeres de menor edad.

   “Este tratamiento ha crecido a pasos agigantados, es una de las intervenciones que más beneficios ha demostrado en los últimos años en el ámbito de la cardiología”, confirmó Damonte.

   Las técnicas por cateterismo para resolver la estenosis severa de la válvula aórtica (un estrechamiento de la válvula que conecta el corazón con la aorta, el gran vaso sanguíneo que nace del corazón y que obliga a este órgano vital a trabajar mucho más y con mayores dificultades) por medio de un implante que no necesita de una cirugía convencional, están disponibles en la actualidad para un grupo cada vez más grande de pacientes. Aquellos con alto, intermedio y bajo riesgo de pasar por una operación “tradicional” tienen en esta intervención por cateterismo un aliado indiscutible. “Hablamos de enfermedades valvulares frecuentes en el adulto mayor como son el estrechamiento de la válvula aórtica y la insuficiencia valvular mitral. Los beneficios son claros y están más que demostrados: el tratamiento por cateterismo brinda respuestas satisfactorias que han sido medidas con exigentes protocolos internacionales que dan cuenta de que un paciente intervenido de este modo se siente, después de pasar por la sala de cateterismo, mucho mejor que uno que fue operado “, detalló Damonte.

   “Hace diez años comenzamos en el país, y nosotros fuimos uno de los primeros centros, a realizar el implante valvular aórtico por cateterismo. En ese momento, en el mundo, ese procedimiento estaba indicado para los pacientes inoperables o con contraindicación quirúrgica, que antes de disponer de esta tecnología estaban librados a la evolución natural del problema, de su enfermedad con un mal pronóstico, peor que cualquiera de los cánceres que conozcamos”, ejemplificó.

   “Al hacer el procedimiento por cateterismo le estamos dando la posibilidad de darle a la mayoría de los pacientes una solución menos invasiva, igual de efectiva e incluso con resultados más favorables, incluso para personas de bajo riesgo quirúrgico”, comentó Damonte. El especialista remarcó que la selección del paciente es crucial. Y que ese paso tan importante es tarea de un equipo multidisciplinario, además de contar con la mejor tecnología.

El diagnóstico

Para saber si una persona tiene una enfermedad valvular el diagnóstico se hace a través de la clínica, como primer paso. Son personas que llegan a la consulta médica porque sienten falta de aire, agitación, dolor de pecho, que incluso pueden tener síncopes o desmayos. “El médico de cabecera, luego de revisar a la persona va a pedir un ecocardiograma y un eco doppler cardíaco. De ese modo va a diagnosticar si el paciente tiene una estenosis aórtica severa sintomática. Luego será derivado para ser evaluado aún más en detalle, para saber, justamente, si es candidato a una cirugía o si se va a beneficiar con un implante valvular transcatéter”, explicó el experto.

   En esta parte del proceso, contar con una tomografía multislice (o multicorte) es de gran relevancia ya que permite definir una serie de variables anatómicas que permiten seleccionar la válvula más adecuada para el paciente, además de evaluar las arterias femorales y reconocer si existe alguna otra enfermedad que debe ser tratada previamente.

   Roberto Villavicencio, médico especialista en diagnóstico por imágenes, director de Grupo Oroño, mencionó: “Como bien explicó Damonte, con una ecocardiografía doppler es posible obtener el diagnóstico de estenosis y en qué grado. A su vez, la tomografía axial computada es un método que permite una precisión estructural del corazón. De esta forma, el diagnóstico por imágenes va a interactuar para definir la estrategia de tratamiento, para planificar la intervención percutánea”.

   Villavicencio remarcó que detrás de todo equipo de última generación, la capacitación y el talento de los recursos humanos son fundamentales y valoró el recorrido profesional de Damonte y su equipo para ofrecer hoy esta intervención en Rosario al mismo nivel que en los mejores centros del mundo.

El médico comentó además que en el ICR existe un edificio especialmente diseñado para lo que es el diagnóstico por imágenes y que alberga un tomógrafo multislice que cuenta con un programa especial para evaluar el corazón.

   Damonte, en tanto, hizo hincapié en que mejorar la calidad de vida de personas mayores que tienen la oportunidad de seguir teniendo actividades productivas, sociales, familiares, y hasta en el ámbito profesional después de los 75 u 80 años los enorgullece: “Intervenimos a pacientes que tienen más de 90 años y que recobran la energía, que dejan de tener esos síntomas tan molestos que interfieren en sus actividades y eso para nosotros es el mayor logro” .

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