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"Todos somos adoptados"

Lo dice el papá de dos niñas que nacieron mediante una técnica de fertilización asistida y con óvulos donados. "Aunque uno sea hijo biológico es un padre o una madre el que te tiene que nombrar hijo", enfatiza Andrés Motalli Calandri

Domingo 14 de Julio de 2019

Lo dice el papá de dos niñas que nacieron mediante una técnica de fertilización asistida y con óvulos donados. "Aunque uno sea hijo biológico es un padre o una madre el que te tiene que nombrar hijo", enfatiza Andrés Motalli Calandri

De fondo se las escucha conversar. Son Matilda y Roberta, las mellizas de 2 años y 11 meses que en su media lengua van descubriendo y poniéndole palabras a la vida. Matilda dice que ella quiere tener una cola de sirena y Roberta que ella no, que no es ninguna sirena: "Soy una niña", se planta, para que no queden dudas, frente a su mamá.

Después de dos fertilizaciones in vitro (FIV) con gametos propios, Eleonora Leone y Andrés Juan Motalli Calandri decidieron hacer un nuevo intento, pero esta vez con ovodonación. Enseguida supieron que eran dos bebés.

Eleonora y Andrés llevan adelante un matrimonio y una familia donde todo —pero absolutamente todo— se conversa y se discute. Sin embargo, nunca pusieron en discusión que querían ser padres.

"La biología nos importa poco", dice Eleonora, que es ejecutiva de una compañía multinacional. Si no era de esta manera, íbamos a adoptar. La manera de tener un hijo puede variar, pero la cuestión genética no es para nosotros lo que constituye una relación padre-hijo".

Matilda y Roberta fueron concebidas con óvulos donados. ¿Es un dato que comunicarán a las niñas? "La sola pregunta de si se los diremos o no —dice Andrés, que es psicoanalista, fotógrafo y músico— supone una posición sobre cómo la sociedad lee situaciones, teje sus significaciones. Se habla de ‹‹hijos de otro modo›› porque la ciencia encontró maneras de generar embriones que no coinciden con la explicación moral de quién es hijo. Porque aunque seas hijo biológico, un padre o una madre te tienen que nombrar hijo. Es ahí, en esa nominación, cuando ocurre el acto de adopción, que es simbólico. En algunos casos, aun en familias biológicas, esa adopción no ocurre. Por eso, no son ‹‹hijos de otro modo››. Todos los hijos, para ser hijos, deben ser adoptados: esto se logra en un proceso simbólico, que no está atado a la genética".

"En nuestra casa a menudo hacemos referencia a la donante —explica Eleonora—. Se habla espontáneamente. Cuando nos ven en la calle me preguntan si hay antecedentes de mellizos en la familia o comentan ‹‹ay, cómo se le parecen››. Yo les contesto que es imposible porque son por ovodonación, aunque se puedan parecer en gestos y expresiones. Ellas, al escucharlo, lo van a tomando en forma identitaria".

Eleonora dice, siguiendo la postura de Andrés, que ella es "hija biológica de sus padres adoptivos" y que de su familia heredó, por genética, "el color de los ojos y el pelo, pero también la estatura y el riesgo cardiovascular".

"Siempre tuvimos total apertura —agrega Andrés—. En los primeros intentos uno de los médicos había sugerido que también los espermatozoides fueran por donación. Y estuvimos de acuerdo. Es más, cuando hicimos el último tratamiento, en otro centro de fertilidad, le comenté al nuevo médico la postura de su colega anterior y le pregunté si no tenía disponible material genético de algún muchacho joven, bien sanito, porque en mi familia biológica ha habido cáncer, diabetes, problemas cardíacos. Pero esta vez el doctor dijo que no era necesario".

Eleonora descree de las miradas biologicistas: afirma que el género tiene más peso que el sexo biológico porque la autopercepción es lo más importante. "Me dicen ‹‹mirá cuando te traigan un novio›› y yo me río y les contesto novio o novia, porque no quiero pegarme a mandatos y dejar espacio para que ellas puedan elegir".

De los 11 embriones obtenidos por fertilización in vitro (FIV), dos no fueron viables, dos fueron implantados en el útero de Eleonora y, sobre los siete restantes, la pareja dejó en manos de la clínica de fertilidad el posible destino: donación o eliminación. "Esto significa que podría haber en el mundo hasta siete personas más con la misma carga genética que mis hijas. Sin embargo, no serían ni mis hijas ni tampoco sus hermanas", concluye Andrés.

PADRES. Eleonora y Andrés, amor que no está atado a la genética.

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