Domingo 13 de Marzo de 2016
Dice que nunca vivió la discapacidad como un problema y que sin dudas la actitud positiva de su familia fue fundamental para que transite con naturalidad el hecho de haber nacido con una malformación congénita en uno de sus brazos. “Una vez en un congreso me preguntaron si me había sentido limitado, y la verdad es que yo jugaba al tenis con chicos sin problemas físicos, jamás hice un deporte adaptado. Tampoco fue un obstáculo a la hora de estudiar, aunque como me cuesta muchísimo escribir tenía que ingeniármelas para que otro me tipiara los trabajos prácticos”, cuenta Roberto Sukerman, un abogado y profesor rosarino que fue director de la Ansés, concejal y candidato a intendente y ahora es el flamante director del Centro Universitario Rosario Inclusiva (Curi), un instituto en plena expansión que nuclea carreras vinculadas a la temática de la discapacidad y la rehabilitación. En diálogo con Más habló sobre su experiencia personal con la discapacidad, pero sobre todo acerca de cómo lograr que la sociedad abra la cabeza y se sensibilice para que se logre una inclusión verdadera. “Si tengo que describir un escenario actual lo primero que señalo es que hay una falta casi total de políticas públicas sobre esta temática”, enfatiza.
Para Sukerman, el Estado tiene que ser el que genere el puente entre las personas con discapacidad y las empresas que pueden darles empleo, empezando por cumplir con el cupo dispuesto por ley, que obliga a que el 4 por ciento del plantel de empleados estatales esté destinado a este grupo. “No sólo es un tema de cantidad sino de darles trabajo en las mejores condiciones. Un ejemplo es lo que sucede con las personas con discapacidad que atienden los puestos de venta de tarjetas de colectivos. Esos no son los lugares más aptos ya que es muy duro estar en esas casillas tanto en verano como en invierno. Es un trabajo residual. Les dan a las personas con algún tipo de limitación ese laburo que nadie quiere... y eso los termina reestigmatizando”, reflexiona.
“Creo que hay mucha ignorancia y prejuicio ¡pero no sólo por parte del Estado! (y hablo de que esto sucede en todos los niveles, nacional, provincial y municipal) sino de la sociedad civil en general”, comenta.
Para Sukerman, que la semana pasada estuvo participando del IV Seminario Iberoamericano sobre Empleo de Personas con Discapacidad, en Montevideo, las leyes argentinas los amparan pero “las normas no necesariamente determinan cambios de conducta”. El ex concejal agrega: “Tenemos una legislación que da protección y garantías a este conjunto que sin dudas necesita más derechos que otras personas pero el problema no son las leyes sino el no cumplimiento de la legislación”.
“Hay mucho para hacer y por eso desde el Curi, que dirijo desde diciembre pasado, uno de nuestros principales objetivos es la inclusión laboral, la capacitación, el aprestamiento de estas personas, pero sobre todo el acompañamiento para que consigan un buen trabajo en el Estado o en una empresa privada, en emprendimientos individuales o cooperativos. Estamos convencidos de que se puede mejorar este escenario y trabajamos para eso, de hecho voy a reunirme con el ministro de Trabajo de la Nación, que es un persona con discapacidad y sin dudas comprende muy bien que es necesario poner esta temática en la agenda”.