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Simulación: una nueva forma de capacitar a los anestesiólogos

Instalaron en Rosario un espacio de entrenamiento de alta complejidad que trabaja a partir de la realidad virtual. Los alumnos de la carrera de posgrado pueden acceder a este tipo de prácticas desde el primer año. Se logró gracias a un convenio entre la UNR y la University of New Mexico, Estados Unidos.

Domingo 30 de Junio de 2019

El paciente respira lentamente, sus pupilas cambian de tamaño, su pulso está estable. Las drogas que le permitirán no sentir dolor durante la intervención quirúrgica hacen su trabajo por vía endovenosa. Rodeado de anestesiólogos, el hombre entra en un sueño profundo. Unos toman nota de la información que aparece en la pantalla gigante, otros registran los aspectos clínicos. Nadie puede ingresar a la sala si no está autorizado, si no tiene puestos los guantes y la ropa adecuada. Se actúa con seriedad y en silencio. La escena, que bien podría darse en cualquier sanatorio u hospital del mundo, transcurre en uno de los pisos de la Asociación Rosarina de Anestesia, Analgesia y Reanimación. Los especialistas que dan las indicaciones son entrenadores en simulación que acompañan a alumnos de la carrera de posgrado que se cursa allí. El paciente, al que se le siente el latir del corazón si se le apoya la mano en su costado izquierdo, es un muñeco. Tan pero tan real que cuesta creer que no es de carne y hueso.

Un convenio entre la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y la University of New Mexico, EEUU, permitió que los estudiantes de la carrera de posgrado en anestesiología y los anestesiólogos con años de experiencia que quieran reforzar o mejorar sus conocimientos, tengan acceso a este centro de simulación clínica en anestesia que fue inaugurado hace algunas semanas.

Sergio Plaza, director docente del centro de simulación (AraSim), cuenta los pormenores de un proyecto que fue creciendo hasta concretarse: “Junto a un grupo de docentes viajamos el año pasado a Alburquerque, en Estados Unidos, para hacer un curso de entrenadores en anestesiología. Estuvimos en la Batcave, que es un centro de simulación de referencia en el mundo. Realizamos la capacitación y luego firmamos un acuerdo de intercambio académico y la posibilidad de desarrollar en nuestro medio un centro de simulación clínica en anestesia”.

El profesional define este modo de aprendizaje como un nuevo paradigma en el campo educativo de la carrera. Antonio Llorens, anestesiólogo y director de AraSim —quien también estuvo realizando el curso en Estados Unidos—, suma su punto de vista: “La simulación para capacitación comenzó a tomar otra dimensión a nivel mundial en los últimos años. Su eficacia está más que comprobada. Nosotros, los que tenemos años en la profesión, nos hemos formado en hospitales públicos con instructores y anestesiólogos muy reconocidos y con mucha experiencia y trabajando con pacientes (y no es que eso ya no se haga) pero también se ha visto que la formación en simulación aporta muchos beneficios. Uno de ellos es que uno puede repetir muchas veces los procedimientos, enfrentar situaciones complejas en escenarios simulados. Podés hacer prácticas muchas veces y prepararte para lo más probable pero también adoptar seguridad ante algo que puede ser inesperado”.

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Tecnología

La simulación se puede hacer de distintas maneras —detalla el anestesiólogo Mauro Yaccuzzi—: “Desde ya, si uno tiene poco presupuesto, voluntad y creatividad es posible lograr buenos resultados. Se usan hasta modelos estandarizados, que son actores que hacen de pacientes. Pero si existe una mayor inversión en tecnología, eso te aporta mucho más. Nosotros, afortunadamente, contamos con los tres niveles de simulación: baja, mediana y de alta fidelidad”.

“De este modo, el especialista está tomando contacto con diversas situaciones en un espacio que recrea el ambiente real en todos sus aspectos”, agrega.

La Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación junto a la Fundación Anestesiológica de Rosario y la Carrera de Especialización en Anestesiología impulsaron este proyecto y lograron adquirir un simulador SimMan 3G de alta fidelidad, el primero en su tipo en Rosario. También cuentan con otros simuladores de mediana y baja fidelidad con el fin de poner en práctica diversas situaciones que pueden darse en un quirófano “real”.

Eduardo Pérez, director de la carrera, señala que se cumplen todos los protocolos médicos como en cualquier quirófano y lo mismo en relación a lo educativo: “Logramos cumplimentar los distintos estamentos de la formación curricular”.

No sólo los alumnos y los profesionales ya en carrera pueden hacer uso de esta sala altamente equipada. “Contamos además con el primer curso de entrenador de entrenadores en el ámbito de nuestra asociación”. Cuando se realizó esta nota estaban presenten profesores invitados de la University of New Mexico.

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Educación continua

El doctor John Rask, mentor de ese cambio de paradigma que señalaban los anestesiólogos, y jefe del servicio de simulación de la universidad extranjera, dijo a Más que se sentía muy a gusto en Rosario y valoró el esfuerzo y la apuesta de los anestesiólogos locales. Además, propuso a los profesionales de la ARA que alumnos de su universidad vengan a trabajar a sanatorios y hospitales de nuestra ciudad para generar un verdadero intercambio: “Eso nos enriquecería mutuamente”, enfatizó.

Verónica Plaza, investigadora del centro coordinador de la Organización Mundial de la Salud para la Educación Médica de la University of New Mexico, y una de las visitas internacionales que participaron de la apertura formal de la sala de simulación, dijo a este diario que “la capacidad y el recurso humano es la riqueza más grande que tiene el sistema de salud en la Argentina si lo comparamos con otros sistemas de salud”.

La experta comentó que la capacitación profesional continua y en simulación es altamente recomendable y que esta posibilidad que existe en Rosario es “en gran parte fruto de la dedicación y el esfuerzo que se pone a nivel de la universidad y en los posgrados como en todos los ámbitos de formación académica asistencial”.

“Sin dudas podemos seguir mejorando, y hacia allí se apunta con este tipo de avances, esta metodología —relativamente nueva en simulación— aporta a mejorar la calidad del acto médico y a mejorar la seguridad del paciente. Los resultados están sumamente comprobados. Al mismo tiempo incorpora una parte ética en la práctica y el aprendizaje, ya que los mismos no se realizan sobre el paciente. Es una herramienta de alto beneficio, que nos ayuda en la formación de un futuro profesional con capacidad, dedicación y conocimientos. Esto claramente, impacta en forma positiva sobre todos los pacientes que tienen que pasar por la experiencia de una anestesia”, remarcó.

Por el lado de los entrenadores, “cuando se tenga que transferir ese conocimiento van a tener toda la capacidad de hacerlo porque habrán contado con la oportunidad de practicar una y cien veces, y los alumnos, sean de la carrera o ya profesionales, van a aprender de los errores en un ámbito adecuado donde no se involucra a los pacientes”, dijo Plaza.

La literatura médica a nivel mundial da cuenta de lo positivo del uso de esta metodología de práctica y aprendizaje al punto de que puede llegar a disminuir hasta el 22 por ciento la morbimortalidad. “Son intervenciones, acciones, que pueden tener un gran impacto a nivel poblacional”, remarcó la doctora.

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Quiénes integran el centro

Los anestesiólogos que conforman el Centro de Simulación Clínica de Anestesia (AraSim) son: Eduardo Pérez; Antonio Llorens; Sergio Plaza; Leonardo Fontenla; Diego Ogusuku; Mauro Yaccuzzi; John Rask; Verónica Plaza y Jorge Wernly.

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