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Realizan una compleja intervención cardíaca sin transfusión de sangre

El paciente es un hombre de 54 años que por motivos religiosos se negó a recibir sangre de terceros. Tenía una disección de la aorta, un problema grave que amerita cirugía. Profesionales rosarinos lograron hacer el procedimiento con éxito.

Domingo 07 de Octubre de 2018

Medicina sin sangre. Ese es el desafío que enfrentan los profesionales que deben dar respuestas a dolencias de personas que por creencias religiosas se niegan a las transfusiones. Como los Testigos de Jehová, que se basan en el Antiguo Testamento en el que —según entienden— se dice que quienes son fieles a Dios deben abstenerse de recibir sangre ajena.

Con esa situación se encontró el equipo de cardiología del Sanatorio Británico de Rosario hace algunas semanas al recibir a un hombre de 54 años con una patología grave que requería una cirugía compleja de urgencia y en la que por lo general se necesita recurrir a transfusiones. Ante la postura del paciente y su familia, que dejó en claro que no aceptaría ese recurso, los médicos optaron por una intervención menos invasiva aunque mucho más difícil de realizar. El procedimiento fue exitoso y el paciente se recupera favorablemente.

Mario Argüello, jefe de cirugía cardiovascular; Gustavo y Germán Zanuttini, del departamento de cardiología intervencionista y el cirujano cardiovascular Daniel Tomasini estuvieron al frente de un numeroso equipo de profesionales que debió enfrentar en pocas horas este reto.

Los especialistas hablaron con Más sobre las particularidades de la intervención. "Este paciente hizo una primera consulta por un dolor torácico intenso. En ese momento, por el tipo de síntomas, se pensó en un infarto, que es la dolencia cardíaca más frecuente. Se le practicó un cateterismo pero creció la sospecha de que ese dolor era de causa aórtica. Por ese motivo se pidió una tomografía y allí se vio claramente la disección aórtica", comentó Argüello.

En este tipo de patología lo convencional es recurrir a una intervención con circulación extracorpórea (la persona es conectada durante la operación a una máquina que logra suplir las funciones del corazón y los pulmones por varias horas) pero ese acto médico suele necesitar transfusiones sanguíneas. "Nos enteramos en el momento de plantearle la gravedad de la situación al paciente y a la familia que eran Testigos de Jehová, quienes por convicciones religiosas se niegan a las transferencias de sangre, y por lo tanto nos pidieron que no realicemos ningún procedimiento que las requiera. Era una cirugía de urgencia, siempre lo es en estos casos, y se nos presentó con este desafío extra", remarcó el jefe de cirugía cardiovascular del Británico.

De inmediato, comentó Argüello, pensaron en un plan B. "Optamos por lo que se denomina tratamiento híbrido, que si bien hace muchos años que se practica en el mundo no es común en nuestro medio. De hecho debe ser una de las primeras veces que se utilizó en Rosario".

El médico comentó que también en personas añosas o que por diversos motivos no pueden someterse a procedimientos demasiado invasivos se puede utilizar esta técnica. De todos modos, el profesional comentó que de no haber existido el impedimento de la transfusión, en el caso de este paciente de 54 años hubiesen elegido una cirugía convencional que les ofrecía mejores garantías en cuanto a los resultados. "Lo interesante es que hicimos una tarea complicada que requiere de cuidados y habilidades particulares y resultó muy bien, al punto de que el paciente a la semana ya estaba dado de alta", señaló el cardiólogo.

Síntomas y acciones

"La persona que tiene una dilatación de la aorta (y quizá no sabe de su condición) puede hacer una disección aórtica por hipertensión, por alguna enfermedad o por un esfuerzo importante. La capa interna de la aorta se rompe, la sangre ingresa, la divide en dos y genera problemas muy graves como falta de circulación en las piernas, en otros órganos como el intestino, y provoca isquemias que suelen ser de altísimo riesgo", comentó Argüello.

El médico agregó que si la aorta está dilatada la persona puede no tener síntomas pero que en el momento de la ruptura el dolor es intenso. "La situación obliga a acudir a una guardia o pedir auxilio médico. Duele mucho el tórax y ese dolor se irradia a la espalda, a la mandíbula o a los miembros. Son personas que llegan en mal estado, con muy mala cara, descompensados", mencionó.

Aunque no es frecuente, los médicos del Británico (que atiende a personas de Rosario y una amplia zona de influencia) han visto en varias oportunidades pacientes con este cuadro. La patología se da más en los varones que en las mujeres y puede presentarse a cualquier edad.

La disección de aorta es muy peligrosa. Se calcula que la mortalidad aumenta un 1 por ciento por cada hora que pasa. Las acciones médicas deben ser inmediatas y precisas.

"Hemos operado a pacientes jóvenes que no sabían que tenían hipertensión pero sí familiares con aneurisma de aorta o disección. También la vimos en personas que ya conocían que tenían un aneurisma pero no consultaron o minimizaron el problema, y lo hemos visto en aquellos que estaban bajo control médico por saber que tenían una dilatación de aorta y luego por algún motivo no deseado se produjo la ruptura", destacó Argüello para explicar que los perfiles de los pacientes pueden ser variados.

La aorta es el vaso sanguíneo principal que lleva sangre desde el corazón hacia el resto del organismo y se extiende hasta el abdomen inferior. "A veces, con la edad, o un esfuerzo desmedido asociado a presión arterial alta, una sección de la aorta puede debilitarse y romperse. El desgarro de la capa interna de la pared aórtica permite que la sangre fluya hacia la capa media de esta arteria y la separe en dos. A eso le llamamos disección. Cuando se localiza en el pecho, se denomina disección de la aorta torácica", comentó Argüello.

¿Cuáles son los síntomas más frecuentes? "El dolor suele ser muy fuerte, repentino y severo. Hay que tener en cuenta que puede irradiarse a los hombros, cuello, brazo, mandíbula, abdomen o hasta a las caderas, y su localización puede cambiar a medida que progresa la disección aórtica. Los pacientes suelen tener mareos, pulso rápido, dificultad para caminar, confusión", agregó.

La atención médica debe ser inmediata. "En el caso que atendimos recientemente pudimos hacer el tratamiento de manera oportuna. Se resolvió la situación de emergencia respetando los derechos del paciente que no quería transfusión y mejorando el pronóstico. Fue un gran trabajo multidisciplinario y en equipo. El paciente se encuentra con una excelente evolución clínica", enfatizó el médico.

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