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Que los chicos coman bien es un gran desafío para muchas familias

En la Argentina son las mujeres las encargadas de cocinar o comprar los alimentos. Las dificultades económicas provocan que la calidad de los productos elegidos sea cada vez peor.

Domingo 16 de Diciembre de 2018

Casi 6 de cada 10 mujeres de entre 20 y 40 años con hijos de 0 a 5 años expresaron que les resulta algo o muy difícil mantener una alimentación saludable en el hogar. Este nivel de dificultad aumenta en los estratos socioeconómicos más bajos y en aquellas familias que poseen 3 o más hijos. Son las mujeres, en un 88 por ciento, las que se encargan del menú alimenticio de la casa y el 95 por ciento son las que cocinan habitualmente.

Estas son algunas de las conclusiones de una encuesta a 300 mujeres que son madres y que van desde los 20 a los 40 años de edad con hijos de 0 a 5 años de CABA y el Gran Buenos Aires. Estos datos se hicieron a pedido de Revolución Saludable (www.revoluciónsaludable.com.ar), una iniciativa tendiente a modificar hábitos de comportamiento en la población para mejorar la calidad de vida.

"Si bien podíamos suponer que a menor nivel socioeconómico se hace más difícil mantener una canasta familiar saludable, los valores son una verdadera señal de alerta, ya que una peor nutrición incrementa notablemente el riesgo de sobrepeso y obesidad y es lo que estamos viendo en los estratos más vulnerables", sostuvo Jorge Tartaglione, médico cardiólogo, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) e impulsor del movimiento Revolución Saludable.

En la Argentina, según cifras del Panorama de Seguridad Alimentaria de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 7,3 por ciento de los menores de 5 años presenta obesidad.

Según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, un 30 por ciento de los niños en edad escolar presenta sobrepeso y un 6 por ciento sufre obesidad. Esta situación se explica, en parte, por un contexto alimenticio obesogénico, en el que se observa un aumento del consumo de productos procesados (pan, quesos, fiambres, vino y cerveza, por dar unos ejemplos) y de ultraprocesados (snacks, helados, hamburguesas, chocolates, factura, galletitas dulces y pizza, entre muchos otros), que aportan cantidades elevadas de azúcar y sodio a nuestra dieta, más un menor consumo general de frutas y verduras.

"Teniendo en cuenta esta problemática de sobrepeso y obesidad en edades tan tempranas es que surgió Revolución Saludable 0-5, una iniciativa enmarcada en la plataforma de Revolución Saludable que tiene por objetivo brindar a los padres de niños de 0 a 5 años herramientas útiles para combatir la epidemia de obesidad infantil. Sucede que es mucho más sencillo y efectivo incorporar hábitos saludables durante la infancia que tratar de modificar conductas no saludables en la edad adulta", destacó Fiorella Tartaglione, médica cardióloga del Sanatorio de la Trinidad Mitre, miembro del Comité Ejecutivo de la FCA.

Del sondeo surgió también que haber recibido información para decidir si un producto es saludable o no, influye considerablemente en las elecciones de la alimentación de los hogares. Mientras que el 79 por ciento se manifestó como muy o bastante informado, 1 de cada 5 (20 por ciento) reconoció que se consideraba poco o nada informado. Y al segmentar las respuestas se observó que la dificultad para elegir una alimentación saludable bajaba al 51 por ciento entre las informadas y trepaba al 89 por ciento entre las que no lo estaban.

Al explorar sobre la elección de grupos de alimentos, el consumo de verduras, por ejemplo, fue reportado en un 82 por ciento por las madres informadas y en un 67 por ciento en las menos informadas; el de frutas, 80 vs 71 por ciento, y el de leches descremadas, 56 vs. 36 por ciento.

Las poco informadas presentaban mayor ingesta de otros grupos, como agua con o sin gas (82 vs. 71 por ciento), carnes rojas (83 vs 71 por ciento), galletitas dulces (74 vs 64 por ciento), leche entera (59 vs 51 por ciento), salchichas (56 vs 48 por ciento), fiambres (56 vs 47 por ciento), postrecitos infantiles (49 vs 33 por ciento), congelados (41 vs 33 por ciento) y bebidas gaseosas comunes (40 vs 33 por ciento).

En esa misma línea, cuando se abre el consumo por nivel socioeconómico, aparece en los estratos más bajos un menor consumo de todas las clases de productos, a excepción de galletitas dulces, salchichas y gaseosas, tanto comunes como versiones light.

"Es importante observar cómo aquellas mamás informadas a la hora de elegir los alimentos optan por grupos más saludables, lo que nos muestra la importancia de la educación y de llegar a los hogares con consejos prácticos que los ayuden a realizar mejores elecciones", subrayó Fiorella Tartaglione.

Consultadas sobre qué aspectos privilegian en sus hogares al hablar sobre la alimentación de los adultos, las más informadas priorizaron en este orden: la salud 45 por ciento, la facilidad de preparación 27 por ciento y el sabor 26 por ciento. Por su parte, las poco informadas privilegiaron la facilidad de preparación 54 por ciento, la salud 23 por ciento y el sabor 22 por ciento.

Ante la misma consulta, pero referida a la alimentación de sus hijos, las informadas "ranquearon" en importancia si el alimento es saludable (64 por ciento), el sabor (20 por ciento) y la facilidad de preparación (14 por ciento), mientras que las poco informadas eligieron a la salubridad en un 49 por ciento, la facilidad de preparación en un 30 por ciento y el sabor en el 19 por ciento de los casos.

Entre otros de los resultados del relevamiento, y tomando la totalidad de las encuestadas más allá de su nivel de información, cuando se les pidió que evaluaran el estado de salud, el 65 por ciento lo consideró como malo o muy malo para la población general y el 66 por ciento hizo la misma evaluación para la salud de los niños. Sin embargo, preguntadas por su propio estado de salud, el 83 por ciento lo reportó como entre bien y muy bien.

Como principal problema de salud de los argentinos mencionaron el consumo de drogas en primer lugar con el 27 por ciento, la obesidad y el sobrepeso con el 14 por ciento y el estrés con el 12 por ciento, seguidos del cáncer y desnutrición (10 por ciento cada uno) y las enfermedades cardiovasculares (8 por ciento). Condiciones como el tabaquismo y el consumo de alcohol solo fueron mencionadas en primer lugar por el 1 y el 3 por ciento, respectivamente.

"Aunque esta respuesta trasciende los objetivos primarios del relevamiento, también nos habla de nuestra realidad y de las preocupaciones reales de nuestra población, al menos de las mujeres madres de niños pequeños. En ese sentido, la droga supera ampliamente cualquier otra preocupación en temas de salud, al punto de relegar a valores prácticamente inmateriales a dos problemáticas también muy serias como lo son el tabaquismo y el alcoholismo", reflexionó Tartaglione.

Respecto de la frecuencia con que se lee la etiqueta con información nutricional, el 42 por ciento lo hace siempre o casi siempre, mientras que un 53 por ciento lo hace pocas veces o a veces y un 5 por ciento no las mira nunca. Entre las informaciones consultadas, los primeros puestos los ocupan la fecha de vencimiento (67 por ciento), los ingredientes (42 por ciento), la cantidad de azúcar (35 por ciento) y de grasas totales, saturadas y trans (35 por ciento), la información nutricional (34 por ciento de los reportes) y el valor energético/calorías (32 por ciento).

Otro aspecto que formó parte del relevamiento fue la frecuencia de compra de comida mediante delivery: 3 de cada 10 (30 por ciento) manifestaron que lo hacen una vez por semana o más, y los productos más requeridos fueron pizza y empanadas (84 por ciento de las menciones), helados (37 por ciento), parrilla (24 por ciento), sándwiches / hamburguesas (23 por ciento), milanesas (21 por ciento), comida china (14 por ciento), japonesa (13 por ciento), tartas (9 por ciento) y pastas (8 por ciento).

En cuanto a la comida fuera del hogar, un 22 por ciento sale a comer afuera al menos una vez por semana y, cuando lo hace con sus hijos, valora que el lugar resulte entretenido para ellos (41 por ciento), que sea accesible económicamente (31 por ciento) y en solo el 19 por ciento de los casos se privilegió que tenga un menú saludable.

"Indudablemente, las situaciones en las que no se cocina en el hogar, tanto en el delivery como al comer afuera, son escenarios en los que la mayoría de la gente privilegia el sabor y el entretenimiento por sobre las pautas de una alimentación sana. Este es un tema sobre el que también corresponde trabajar, seguramente compartiendo consejos saludables con la población, pero también invitando a los comercios a que incluyan con mayor variedad y frecuencia mejores alternativas alimenticias entre sus ofertas", completó Tartaglione.


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