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Los secretos que la ciudad esconde bajo la tierra

Un pozo en el patio central del edificio de Gobernación dejó al descubierto los viejos usos de ese predio a finales del siglo XIX, cuando la ciudad apenas asomaba.

Domingo 04 de Noviembre de 2018

Un pozo que quedó al descubierto en la remodelación del patio interno de un edificio histórico del microcentro rosarino abrió un mundo de preguntas, hipótesis e investigaciones sobre lo que fue la ciudad hacia fines del siglo XIX y principios del XX, cómo se constituyó la trama urbana y el lugar de los comunes en una historia demasiado contada desde los apellidos ilustres.

Pero para encontrar ese mundo pasado hay que saber mirar y ver más allá de los ladrillos y los escombros: ese es el trabajo que un equipo de arqueólogos que trabajan en el Museo Gallardo lleva adelante desde hace 3 años en el corazón de la actual Gobernación, antes Jefatura y sede de los bomberos, antes aserradero a vapor lindero a lo que se llamaba la Plaza de las Carretas.

Desandar esa historia, dotarla de sentido y conectarla con el hoy y el ahora son algunas de las tareas de Fernán García, Germán Giordano y María Belén Molinengo del área de Antropología y Paleontología del Museo Gallardo, quienes reivindican la necesidad de defender e investigar el patrimonio local.

Los profesionales (que trabajaron junto al equipo de arqueólogos del Centro de Estudios e Investigaciones en Arqueología y Memoria Ceam/UNR con el apoyo del Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe) esta vez encontraron el tesoro casi en el patio de su casa, o mejor dicho de su lugar de trabajo: "Este edificio es un lugar disputado que involucra a muchos actores en juego y que está lleno de mitos y leyendas de épocas pasadas" destacó García.

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Cronología

Esta historia tiene un comienzo y eso fue en el año 2014, cuando empezaron a hacerse obras de mejora en la plaza cívica de Gobernación con el objetivo de agregarle verde a una estructura demasiado cargada de cemento.

Con los trabajos aparecieron viejos tanques de gasoil que databan de la época de la Jefatura y algunos meses después, ya en 2015, tras varios días de fuertes lluvias se abrió un pozo en el parquizado del sector noreste del edificio que da sobre calle San Lorenzo.

Para los arqueólogos ese hundimiento significaba algo relevante por la cercanía con el lugar donde durante la última dictadura funcionó el centro clandestino de detención y tortura del ex Servicio de Informaciones: "Muchas veces miramos sin ver y le prestamos muy poca atención a la historia de los lugares donde nos encontramos. Recuperar la historia de este edificio fue y es una tarea compleja que se lleva adelante junto a personas de otros organismos como el Archivo General de la Provincia sede Rosario y el espacio de Memoria" señalaron los expertos.

De inmediato se gestionó el permiso de rescate correspondiente de acuerdo a la ley nacional Nº 25743 de Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico y en agosto de ese año realizaron la primera intervención arqueológica a la búsqueda de las primeras respuestas que ese ojo abierto al pasado pudiera entregar sobre los usos antiguos del lugar.

Lo primero que se observó fue una estructura circular de ladrillos de 30 centímetros asentados en barro, lo que ubicó la construcción a primera vista en el siglo XIX: "Una de las primeras hipótesis que elaboramos debido al lugar del hallazgo fue la posibilidad de reutilización de la misma en épocas de la dictadura" comentaron los especialistas.

Entonces arrancó un trabajo de investigación dividido en tres etapas: un sondeo y luego dos excavaciones sistemáticas. Tras la primera intervención detectaron que la estructura del pozo databa aproximadamente de entre los años 1890 y 1910, años de cambio de siglo durante los cuales la ciudad se encontraba en plena trasformación.

"Esa manzana estaba ubicada en lo que para aquel entonces se consideraba la periferia de la ciudad, frente a la plaza de Carretas hoy Plaza San Martín", especificó García. A partir de allí los investigadores comenzaron a plantearse una serie de interrogantes con un eje central: ¿Qué había en ese lugar antes de la construcción del actual edificio de Gobernación?

"Muchas veces miramos sin ver y le prestamos muy poca atención a la historia de los lugares donde nos encontramos de forma cotidiana".

Segundo paso

En 1916, ya entrado el siglo XX, se inauguró el edificio destinado a albergar la Jefatura Política, la Policía y el cuerpo de Bomberos de la ciudad, que en esa época funcionaban más bien como una especie de policía social.

En ese punto los investigadores reformularon su hipótesis inicial ya que nada les hacía pensar que el pozo correspondiera a la construcción del edificio, sino que claramente era anterior.

Entonces comenzaron a trabajar con una segunda hipótesis que establecía que la construcción del pozo databa claramente del siglo XIX, aunque todavía no abandonaban la sospecha de que podía haber sido utilizado por los militares en los años 70 del siglo XX durante el pico de la represión en Rosario.

En la medida que avanzaban en las excavaciones del relleno del pozo comenzaron a aparecer diversos objetos y materialidades que los llevó a descartar toda posibilidad de re-utilización del mismo por los militares.

Tras el sondeo inicial y las excavaciones el grupo de arqueólogos entró de lleno en la tercera etapa de la investigación: indagar sobre el origen y los usos de los objetos encontrados en el relleno del pozo para darle sentido a esa materialidad que los trasladó hasta el siglo XIX. "¿Qué nos estaba diciendo el pozo a través de los objetos que aparecieron durante los trabajos de campo?" fue la pregunta disparadora del equipo de estudio.

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Objetos que hablan

Entre los diferentes y variados objetos hallados en el interior de la estructura se destacaba un caño metálico probablemente perteneciente a una bomba para extraer agua, lo que llevó a los investigadores a inferir que toda la estructura podría haber estado vinculada al aserradero a vapor de la firma Leunda y Lehmann que funciono allí desde 1890 hasta 1906, año en el que la provincia expropió los terrenos para construir el edificio que hoy está en pie.

"Tras excavar unos 7,5 metros de profundidad nos encontramos cerca de la napa freática y tomamos la decisión de concluir la excavación y comenzar con la etapa de laboratorio para el análisis y el acondicionamiento de las materialidades halladas", contaron.

Durante la etapa de laboratorio (que fue realizada junto a estudiantes de la carrera de Antropología) los diferentes hallazgos fueron clasificados y catalogados en diferentes categorías: material constructivo (escombros, ladrillos, tejas, baldosas); vidrio (botellas enteras, fragmentos de envases, bases y picos); metal (herraduras, distintos hierros, clavos, bulones, chapas, partes de maquinarias, lingotes de hierro); restos óseos de fauna (vaca, aves y ovinos) y loza y plástico. En total hallaron cerca de 3.000 piezas entre objetos y fragmentos.

"A partir del estudio de estas materialidades se puede inferir que no se trataría de un consumo familiar, sino más bien de descartes relacionados probablemente a la actividad de la industria maderera y quizás también al proceso de edificación del actual edificio" explicaron.

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Patrimonio

La idea de los investigadores y del equipo de trabajadores del Museo Gallardo es darle valor al sitio.
Gisela Galassi, que es historiadora y trabaja en el Archivo General de la provincia sede Rosario, valoró la investigación como un logro "colectivo e interdisciplinario" que excedió la excavación y también profundizó el análisis de diferentes fuentes documentales para llegar a una interpretación del sitio. "El equipo consiguió visibilizar un espacio de interés patrimonial dentro del edificio que da cuenta de las transformaciones de la ciudad en el cambio del siglo XIX al XX, es un verdadero trabajo de interpretación histórico-arqueológico", subrayó.

La idea es que el sitio funcione como un ancla en el tiempo que ayude a pensar y visualizar como era esa otra ciudad que precedió a la actual. "Es necesario este trabajo tanto en la ciudad como en la provincia porque el boom inmobiliario ignora y destruye el patrimonio desde hace décadas. Es fundamental tener una legislación y normativas que garanticen que la historia no quede sin contar" argumentaron los investigadores.

Esta historia es un relato de "historias comunes" de trabajadores y fábricas: "El propósito fue y es recuperar los pasados y rescatar la vida cotidiana de aquellos que pueden haber quedado olvidados o silenciados pero que evocan las memorias de un barrio, de otros sectores de la población, de una actividad u oficio, de un uso del espacio que ha cambiado a lo largo del tiempo" señalaron los arqueólogos.

"Trabajar en y desde la arqueología como un accionar político nos permite repensar el pasado desde el presente. Buscamos en todas las investigaciones el trabajo junto y en conjunto con la comunidad y para ello convocamos en nuestras intervenciones a instituciones y a la ciudadanía proponiendo el diálogo y el debate para reflexionar en conjunto".

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