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Los riesgos que encierran las dietas mágicas

La búsqueda de planes milagrosos para bajar de peso, sin contemplar sus consecuencias, es una postal clásica de esta época del año. Lo cierto es que sólo un verdadero cambio de conducta y una alimentación saludable pueden llevarnos por el camino de la salud psicofísica.

Domingo 30 de Diciembre de 2018

La búsqueda de planes milagrosos para bajar de peso, sin contemplar sus consecuencias, es una postal clásica de esta época del año. Lo cierto es que sólo un verdadero cambio de conducta y una alimentación saludable pueden llevarnos por el camino de la salud psicofísica

La licenciada Cinthia Kwaterka, nutricionista coordinadora de Nutrición de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina habló sobre la necesidad de encarar un cambio real, con metas saludables y toma de conciencia para bajar de peso (cuando es necesario) y luego sostenerlo.

La cultura reinante, el marketing y las redes sociales han creado un contexto favorable para pensar a la delgadez como ideal estético. De la mano, las dietas mágicas, aparecen como la clave del éxito para alcanzar este objetivo. Sin embargo, la ecuación es mucho más simple que esperar un milagro: un plan de alimentación saludable sostenido en el tiempo, acompañado por actividad física, es la respuesta para tener un cuerpo saludable.

"El consumo de alimentos es fundamental para el funcionamiento del cuerpo humano, ya que de esa forma se transforma la energía química de los mismos en energía indispensable para mantener los signos vitales y realizar las actividades cotidianas. Muchas personas buscan bajar de peso, suspendiendo o reduciendo en exceso la ingesta de alimentos. De esta manera, el cuerpo no obtiene la energía necesaria y activa su modo ahorro para regular el gasto energético: es decir, cuanto menos se come, menos se gasta. Esta práctica tiene como consecuencia principal, la pérdida de masa muscular que, si se complementa con actividad física no controlada o excesiva, puede generar además lesiones en articulaciones y músculos", detalló la nutricionista.

Quienes deciden optar por realizar dietas extremas que plantean un bajo consumo de calorías "suelen restringir algún grupo de alimentos como es el caso de las harinas, asociadas erróneamente al aumento de peso. Sin embargo, es importante entender que no existen buenos ni malos alimentos: existen buenas y malas combinaciones o porciones excesivas".

"Esta es la principal diferencia ente dieta y plan alimenticio: la primera usualmente restringe el consumo de alimentos provocando el descenso de peso en el corto o mediano plazo sin considerar el momento biológico de cada individuo ni generar hábitos alimenticios adecuados", agregó.

Los planes de alimentación buscan un cambio en el estilo de vida, de forma completa, suficiente, armónica y adecuada, incluyendo todos los aspectos necesarios que constituyen una buena nutrición para el organismo. "Y debe estar supervisado por un licenciado en nutrición", remarcó Cinthia Kwaterka.

Un plan de alimentación adecuado es aquel que permite satisfacer todas las necesidades del organismo para que el individuo pueda conservar la salud y su estado general. Por esto, debe cumplir con las siguientes reglas:

•Completa: Combina todos los grupos de alimentos, cubriendo los nutrientes necesarios para el organismo.

•Suficiente: Cubre las necesidades calóricas de cada organismo.

•Armónica: Incluye porciones correctas de cada grupo de alimentos, combinando sabores, texturas y colores.

•Adecuada: Según los gustos, hábitos, tendencias y posibilidades económicas.

Si se restringen o se abusa del consumo de nutrientes se produce un desorden que perjudica al organismo y deriva en efectos negativos para el individuo. Por ello es importante que todo plan de alimentación cumpla con las cuatro reglas mencionadas.

En el caso puntual de las harinas, no hay que suprimirlas si no priorizar el consumo de aquellas integrales sobre las blancas o refinadas (facturas, bizcochos, galletitas) que además suelen ser ricas en sodio, grasas y azúcares. Es el nutricionista quien determina las porciones adecuadas para cada persona.

"No hay que perder la paciencia, no existen atajos, ni milagros que ayuden a perder peso. La clave es ser reflexivos y tener en cuenta que recurrir a estas dietas mágicas puede tener un resultado favorable a corto o mediano plazo pero después pueden generar un perjuicio para la salud. Las dietas deben adaptarse a las personas, y a su estilo de vida", dijo la nutricionista.


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