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"La investigación es fruto de la voluntad y la pasión"

Sara Feldman es docente e investigadora formada en Rosario y una de las creadoras de un revolucionario gel que promueve la regeneración de hueso lesionado, una terapia que podría cambiar la historia de las lesiones óseas. Una vida dedicada a llevar la curiosidad hasta lo más profundo.

Domingo 22 de Octubre de 2017

¿Qué hechos intervienen para que las elecciones de vida confluyan en un determinado lugar y no en otro? ¿Qué lleva a una persona a querer investigar, a ir mucho más allá? Quizá todo se defina en la infancia, como parece que le sucedió a Sara, una niña a la que sus padres regalaron un juego de química con el que descubrió su entusiasmo por los experimentos. Allá en Rafaela, donde vivía, su espíritu libre se sentía estimulado, pero además, provenía de un hogar en el que recibía mucho amor, lo que le dio la confianza necesaria para avanzar en la vida y para que este año, por ejemplo, su nombre brille como una de las descubridoras de una terapia que puede cambiar la historia de las lesiones óseas de la humanidad.
Aunque todas son hipótesis, lo cierto es que la mujer que es hoy lleva un poco de todas las historias que vivió y otro tanto de las que la rodean. "No existe investigación sin amor y sin pasión, no se puede. Es como en la mayoría de los trabajos, este es uno más, en el que hay que poner muchas voluntades, esfuerzo y ganas".
Su curiosidad innata es otro rasgo importante de su personalidad, lo que le da empuje, lo que la alienta y nutre: "Yo era muy preguntona, muy curiosa, e hice cosas que quizás no debía hacer. Mezclé todo lo que me dijeron que no tenía que mezclar, entonces me di cuenta de que había hecho macanas, que había hecho lo que no debía y que de alguna manera alguien me tenía que conducir de otra manera, así que con mi pequeña niñez, frente a la travesura, tomé conciencia que tenía que preguntar y que me tenían que orientar."
Rafaelina de cuna, debió viajar con su familia a Estados Unidos, pero luego retornaron a su ciudad natal. Hizo toda su primaria en la Escuela Normal, donde había un área de ciencias muy motivadora. Al tiempo vinieron a vivir Rosario y empezó la secundaria en el Superior de Comercio. "La verdad es que yo adoré esta ciudad. Tuve la suerte de llegar a un curso repleto de gente muy amorosa; de hecho nos seguimos viendo e interactuando. No me costó adaptarme, me pareció una ciudad muy amigable, me gustó el río, me gustó pasear, me llevé bien con mis compañeros de estudios. Por supuesto que añoraba la Rafaela natal con la libertad de andar en bicicleta para todos lados".
La secundaria fue un espacio formativo muy importante. Allí tuvo a una docente de química llamada Erminda Golic que no solo se abocó a la materia sino que también le enseñó a pensar. "Honro realmente a las docentes que tuve. Por ejemplo, sigo viendo a esta persona que fue mi profesora de la secundaria. Resalto su particular forma de enseñar: que la memoria es una herramienta pero no la única, que hay que pensar con agilidad, con ganas, con alegría, y que el estudiar no es un pesar sino un divertimento", menciona.
Quizás, toda esa experiencia que fue construyendo a lo largo de sus años académicos, como bioquímica y en el doctorado en área de la salud, hicieron que la investigación y la docencia fueran parte central de su vida.
"Amo ser docente, me encanta, me mantiene activa, me obliga a estudiar. La interacción con los estudiantes me importa, también con los colegas, y soy responsable académica del área Crecimiento y Desarrollo que recibe 3.900 alumnos por año. Es una tarea ardua, compleja, pero que me gusta y que hago con mucha alegría. Tengo la suerte de trabajar en lo que me gusta, tanto en la parte de docencia como en la investigación, y se van entremezclando. Me voy organizando, vivo con el almanaque en la mano".
Esa dedicación la acompaña desde siempre y deja su huella en cada persona que la conoce. Cálida, abierta y expresiva, cada palabra que sale de su boca tiene una carga de emotividad y humor. Sabe cómo llevar adelante una investigación que considera importante pero también invierte el mismo tiempo en ser mamá y darles a sus hijos las mismas alas que le dieron a ella. Sara Feldman afirma que el amor de la familia y los amigos son fundantes en su vida. "Mis hijos se acostumbraron a ver mi trabajo como el de cualquier otra persona, no les doy la idea de que sea nada extraordinario porque no creo que lo sea. Quienes hacemos investigación lo consideramos como algo cotidiano, un día a día. Ningún trabajo es mayor o menor ni más o menos importante. Ellos están acostumbrados a verme a veces desesperada frente a la entrega de un proyecto, o ante la inminencia de un congreso, o de un pedido de subsidios, pero también me ven estudiando hasta altas horas de la noche cuando tengo que ir a dar una clase frente a los alumnos, sea de grado o de posgrado. Se acostumbraron a que esa es la dinámica de trabajo de su mamá (...) Siempre he preservado mucho el tiempo y la calidad que tenía con ellos, pero sí saben que este es el eje profesional de mi vida y están acostumbrados a ello".

Un antes y un después en medicina ósea

—Me gustaría que me cuente sobre la investigación acerca del gel que regenera huesos. ¿Qué significa este hallazgo para la medicina?
—Estoy trabajando en biología osteoarticular desde hace mucho tiempo. En particular, en ingeniería de tejidos óseos estamos trabajando hace seis años. Es una ciencia multidisciplinaria que reúne aspectos de muchas disciplinas. Lo que se pretende es que cuando hay una lesión ósea se pueda poner algún tipo de sustancia que denominamos matrices que promueva el mantenimiento del tejido residual y la regeneración del tejido. Por supuesto que no en todos los tipos de lesiones se puede ofrecer esta respuesta, pero a medida que las investigaciones van avanzando se van generando nuevos tipos de matrices. El tejido óseo es muy particular porque es mineralizado, tiene características específicas, entonces las matrices deben tener esto mismo. Realizamos trabajos colaborativos con muchas universidades, de Brasil, de España, y permanentemente con el Instituto Proimi de Tucumán. En particular, este año, la investigación que produjo tanto impacto fue un trabajo colaborativo que hicimos con la gente del Instituto Bioforge de Valladolid España, sumado a los otros anteriores: trabajamos con un gel que se obtiene por unas técnicas novedosas de biología molecular y a partir del mismo nosotros realizamos todos los estudios in vivo, es decir, estudiamos en animales de experimentación, por supuesto que bajo protocolos de ética absolutamente aprobados por la Universidad Nacional de Rosario. Nosotros no realizamos ningún tipo de experimento que no esté específicamente aprobado por el comité de Bioética y por las normas del Comité Institucional de Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio que establecen cómo trabajar con pequeños animales. Es imprescindible que, previo a la aplicación en seres humanos, se hagan ensayos en animales. Entonces, hicimos todos los estudios usando modelo conejo, que tiene un tejido que se comporta de un modo muy similar al humano, en lo que se refiere a cómo regenera (superior a los modelos rata o ratón que usualmente se utilizan en otro tipo de investigaciones). Creo que en la Argentina somos uno de los pocos grupos que trabaja en conejos, por eso nuestro laboratorio despertó el interés en trabajos colaborativos.
—Y obtuvieron resultados precisos.
— Si. Observamos a nivel macroscópico y tomográfico que el tejido estaba reparado. En tanto, al microscopio, vimos formación de hueso compacto y células del tipo particular del tejido óseo. Un verdadero hallazgo.
—¿Cómo se aplica el gel?
— Este gel tiene la particularidad de que se podría colocar en el lugar de la lesión mediante una simple inyección. Ante una fisura uno podría inyectar el producto porque es líquido en frío pero gelifica inmediatamente a temperatura corporal. Una becaria nuestra hizo una pasantía laboral en España, se realizaron estudios de algunas caracterizaciones particulares de este gel, llevamos a cabo trabajos de aplicación del mismo en nuestro modelo de lesión ósea de conejos, hicimos todos los estudios y por suerte encontramos que en la zona de la lesión se obtuvo una muy importante reparación y la formación de un tejido mineralizado que tenía características muy parecidas a las de un tejido óseo con células características, y ese fue el trabajo que publicamos.
— ¿Cuáles son las proyecciones, qué pretenden después de este estudio?
—Este año estamos haciendo nuevas investigaciones aplicando este gel al que se le han hecho ciertas modificaciones porque uno nunca termina de convencerse. En España se hicieron algunos cambios para que promueva una mejor mineralización. Tanto los españoles como nosotros estamos convencidos de que en pocos años este tipo de sustancias van a poder utilizarse ya en estudios preclínicos, es decir en ensayos con humanos porque, sobre todo, esta sustancia es un derivado de la proteína natural elastina humana, con lo que se evitarían problemas que podrían darse en otro tipo de matrices como los rechazos, problemas secundarios indeseables, que en este caso no se dan. Creemos que en muy pocos años, para determinado tipo de situaciones, este gel podría llegar a utilizarse en seres humanos.
—Es realmente novedoso...
—Nosotros creemos que la ingeniería de tejidos es algo revolucionario para la medicina regenerativa. Es una ciencia que hace 20 o 30 años se empezó a gestar y lo que antes era ciencia ficción está siendo, paso a paso y de a poco, realidad. Hay algunas matrices que se están utilizando en odontología para regenerar determinados tejidos previo a un implante. Si bien hay ciertos adelantos que han permitido modificar la superficie de prótesis metálicas para que se integren más y no empiecen a tener problemas con el tiempo, poco a poco se están desarrollando matrices, algunas de las cuales ya están en la industria y otras en vía de desarrollo. La utilizada en este trabajo es muy revolucionaria, es lo que creemos, porque es una matriz derivada de proteínas naturales con algunas modificaciones. Pensamos que una vez que las industrias se empiecen a interesar y a aplicar técnicas de biología molecular a la producción de matrices para el reemplazo óseo va a ser un gran avance, un cambio que va a favorecer a muchísimas prácticas médicas: la odontológica, la maxilofacial, la traumatológica. Por ejemplo, cuando hay problemas y hay que sacar un trozo de hueso porque hay un proceso oncológico, cuando hay accidentados. Hay muchos momentos en los cuales reparar una lesión ósea es necesario, y si bien hasta el momento los trasplantes alogénicos o autólogos (es decir implantando trozos de huesos de donantes cadavéricos o del propio hueso del paciente), muchas veces brindan soluciones, exigen técnicas de procuración bastante complejas, técnicas de esterilización muy complicadas, y a veces no son suficientes. Existe también la alternativa de colocar implantes metálicos, pero creemos que de a poco vamos teniendo otras opciones que a nuestro criterio ofrecerían menos efectos secundarios indeseables. La idea de estas matrices es que con el tiempo se degraden y allí empiece a aparecer hueso nuevamente sin tener necesidad de llevar para toda la vida un implante metálico.
—Para que este desarrollo sea aplicable necesitan claramente de la industria...
—Primero hay que decir que poco a poco se van considerando distintos materiales y que como dije, hemos hecho diversas modificaciones; estamos ensayando este gel y también unas matrices de la universidad de Campinas, otra de la universidad de Belo Horizonte, y vamos teniendo pequeños resultados que tratamos de publicar para informar a la comunidad científica y a la comunidad en general porque creemos que esto tiene que ir de la mano con desarrollos de la industria. Sí, no creemos que tenga que ser sólo conocimiento básico que quede en un laboratorio sino que pretendemos interesar a la industria para que se empiecen a desarrollar y a implementar este tipo de prácticas en la medicina regenerativa. Eso es lo que viene, ese es el futuro.

Tareas codo a codo

Sara Feldman trabaja en el Laboatem, un laboratorio que está bajo su dirección y donde ensayan distintas matrices. Las investigaciones se realizan junto a médicos, bioquímicos y estudiantes del programa de formación en investigación de estudiantes de la Facultad Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario. Para estas acciones también cuenta con el apoyo de Universidad de Tucumán y las de Campiñas y Belo Horizonte. Su equipo realiza además trabajos colaborativos con profesionales de España.
"Estamos convencidos de que en investigación científica no existe la tarea individual sino en colaboración. No hay resultados de una sola persona sino de un equipo. Los estudiantes con los que trabajo son muy entusiastas y conocen el valor del esfuerzo", remarca Feldman.

Georgina Paladino

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