La inmunoterapia juega en primera para tumores avanzados de pulmón
Ya se utilizaba en primera línea en el 70% de los cánceres más frecuentes, los adenocarcinomas de pulmón. Ahora, un estudio demostró que también funciona en el 30% restante, los tumores escamosos. Es un fármaco que ayuda al organismo a restablecer sus mecanismos de defensa. Al cabo de tres años, casi la mitad de los pacientes tiene la enfermedad controlada

Domingo 29 de Septiembre de 2019

Hay buenas noticias en cáncer de pulmón: hasta el 85% de los tumores de células no pequeñas metastásicos podrán ser tratados en primera línea con inmunoterapia, que produce menos efectos adversos y mayor sobrevida que los tratamientos conocidos.

   El cáncer de pulmón de Células No Pequeñas (CPCNP) es la forma más frecuente de presentación de la enfermedad (85 a 90% de los casos) y se asocia principalmente al tabaquismo. Incluso, “más del 70% de los pacientes se diagnostican en estadìos avanzados, no operables, cuando la enfermedad se ha diseminado más allá del pulmón, es decir, cuando hay metástasis”, puntualiza el doctor Claudio Marín, jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming y médico del hospital de Enfermedades Respiratorias María Ferrer.

   Hasta hace algunos pocos años, estos pacientes prácticamente no tenían opciones terapéuticas. Hoy, las nuevas terapias permiten más y mejor sobrevida. El tratamiento en cuestión, un inmunoterápico llamado Pembrolizumab, ya se utilizaba, en combinación con quimioterapia. en los más frecuentes de los tumores de pulmón de Células no Pequeñas (CPCNP), los adenocarcinomas, que son el 70% de los casos.

   Ahora, la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat) lo aprobó también en primera línea, es decir, como monoterapia o en combinación con quimioterapia inmediatamente después del diagnóstico de los tumores de CPCNP de tipo escamoso, que representan el 30% de los casos. Así, es posible tratar todos los cánceres de pulmón más frecuentes (los de Células no Pequeñas) con esta opción, y en primera línea.

   Los ensayos clínicos que fundamentan la decisión de la Anmat son el Keynote-407, el Keynote- 021G y el Keynote-189. “Hay un aspecto clave en estos trabajos: se enrolaron pacientes metastásicos que nunca habían recibido quimioterapia”, explica Santiago Ponce Aix, de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Pulmón del Centro de Investigaciones Oncológicas de Madrid.

   La evaluación se focalizó en quienes mostraron alta expresión de la proteína PDL1, una característica que "ayuda" al tumor a evadir la respuesta inmune. Al cabo de 36 meses, estaba vivo y con la enfermedad controlada el 43% de los pacientes que habían recibido Pembrolizumab, versus el 25% de quienes habían recibido quimioterapia.

   Los resultados, agrega el experto español, fueron más allá de lo esperado: no sólo se beneficiaron los pacientes con alta expresión de la proteína PDL1 sino que también mostraron mejor evolución aquellos cuyos tumores no la expresaban, o la expresaban mucho menos del 50%, que habían sido aquellos en quienes se focalizó la evaluación.

   En España, dijo Ponce Aix, el 80% de los pacientes con cáncer de pulmón son diagnosticados cuando la enfermedad progresó hacia metástasis, “pero aún en los estadios menos avanzados, que todavía se pueden operar, la mitad presenta nuevamente el cáncer al cabo de cinco años. Actualmente se estudia la aplicación de Pembrolizumab en este grupo para determinar si podría reducir esa recidiva”.

Cambio de paradigma

Inmunoterapia implica modular el sistema inmune (o de defensa) del organismo que se ha vuelto tolerante con el tumor y buscar que pueda restablecer su capacidad de control sobre la enfermedad.    

   “Hasta hace un tiempo, todas las terapias oncológicas estaban dirigidas a destruir células tumorales”, ilustra el doctor Martín. La inmunoterapia hace que las mismas defensas del paciente destruyan el tumor. El PDL1 es un mecanismo que usa la célula tumoral para ocultarse. Lo que permite esta inmunoterapia es bloquear la acción de esta proteína con anticuerpos específicos, y así el tumor pierde ese escudo”.

   El oncólogo argentino especifica que todos los tumores metastásicos de pulmón en el país son testeados para comprobar si expresan la proteína en cuestión y que este diagnóstico histoquímico está incluido dentro del costo de los tratamientos.

   En este caso, está valuado en $162.000 la ampolla y hacen falta dos, cada 21 días, durante dos años. “Ya se está usando en el país, en segunda línea. El impacto sobre la calidad de vida es indudable y por esto las obras sociales y prepagas lo cubren, luego de trámites de autorización que pueden llevar algún tiempo”, añaden representantes de MSD, laboratorio que produce y comercializa el inmunoterápico.

   “Los costos deben ser analizados de una manera más compleja”, asegura Santiago Ponce Aix y agrega: “Estamos hablando de pacientes que mantienen un estado general bueno, con pocos efectos secundarios, que vuelven a trabajar y a producir, que no tienen reingresos hospitalarios, que son siempre eventos de alto costo. Todos esos cambios positivos compensan lo que cuesta la ampolla. Siempre es más barato que un paciente esté bien, tanto a nivel personal como desde el punto de vista del fisco”.