mas

"La esencia del acto médico es escuchar al paciente"

Lelio Zeno, jefe de Urología del Sanatorio Parque y del Hospital Centenario, profesor universitario desde hace 40 años, habla en esta nota sobre los deberes de los profesionales de la salud y la trascendencia de la formación y la educación continua. "Es un contexto difícil, hostil, que nos plantea nuevos desafíos", asegura

Domingo 12 de Mayo de 2019

Lelio Zeno está pasando un momento clave en su vida profesional. A poco de retirarse como profesor universitario después de 40 años de carrera, el titular de la cátedra de Urología de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) acaba de ser designado como jurado para elegir a quien ejercerá ese mismo cargo en los próximos años en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). La responsabilidad de ser parte de esa designación lo llena de orgullo, y no es para menos, es un espacio que no se otorga habitualmente a un docente del interior.

Zeno es jefe del Servicio de Urología del Sanatorio Parque y del Hospital Centenario de Rosario y jefe del Equipo Quirúrgico de Trasplante Renal de esa institución médica pública. En su vasto currículum se destaca que fue presidente de la Sociedad de Urología de Rosario (cargo que ejercía cuando se realizó en Rosario el congreso argentino de la especialidad en 2004). Fue vicepresidente de la Federación Argentina de Urología y presidente del Círculo Médico de Rosario. Lleva 40 años de ejercicio ininterrumpido de la medicina tanto en la salud pública como en la privada. Y aunque la clínica y la cirugía lo apasionan, la docencia y la educación son el corazón de su carrera, asegura.

A los 23 años se recibió de médico en la UNR. Había cursado la primaria en el Sagrado Corazón y la secundaria en el Liceo Militar de Santa Fe. Nieto de un reconocido profesional de la medicina, del que además de la vocación heredó su nombre, admite que la convivencia con ese querido abuelo lo marcó profundamente. “Lo admiraba mucho. Lelio Zeno fue uno de los fundadores del Sanatorio Británico. En aquellos tiempos, en mi infancia, vivíamos juntos, que era lo que se estilaba. Yo lo veía llegar a casa después de operar, de pasar horas y horas en el sanatorio. Por eso quise ser cirujano desde chiquito. Es más, tengo una foto, a los cinco años aproximadamente, en la que estoy con un barbijo en una fiesta de disfraces. Sí, siempre quise ser médico”, enfatiza.

¿Por qué urólogo? Zeno responde que la fisiología renal captó su atención durante sus años de estudio en la universidad. “Cuando cursé la especialidad me volqué a lo quirúrgico. Además abarca todas las etapas de la vida, desde el recién nacido al geronte”, comenta.

Los trasplantes renales fueron otro hito en su historia profesional. “En el 83, apenas terminé la especialidad me fui a San Pablo al Hospital de Clínicas (uno de los más prestigiosos de Latinoamérica) y me quedé meses dedicándome al tema. Ellos tenían por entonces las primeras experiencias en trasplante”.

A esos conocimientos y prácticas los volcó en primer lugar en el Sanatorio Parque, luego trasladó esa pericia a la salud pública. El Centenario es como su segunda casa: su servicio realizó ya 250 trasplantes: “Estuve en el primero de esos trasplantes y sigo siendo jefe, siguiendo de cerca lo que pasa y actuando en las complicaciones”, resume.

zeno2.jpg

Una mirada integral

Zeno está por culminar su vida universitaria y aunque el final de toda etapa es tiempo de balances —y quizá de cierta melancolía— asegura que se va a retirar con tranquilidad y con la convicción de que cumplió un ciclo fructífero: “Me llevo bien con este momento. Quiero dar espacio a la gente que abrazó esta carrera docente que amo tanto”, dice.

El médico habla con alegría del camino recorrido en su vida profesional. “Me dediqué un montón, puse todo, pero eso no me impidió formar una familia hermosa, tener muchísimos amigos, hacer deporte hasta el día de hoy, disfrutar de la vida de club que me encanta... y viajar. No me quejo, sino todo lo contrario, soy un agradecido”, remarca, con una sonrisa.

“Ahora tengo el honor y la inmensa responsabilidad de haber sido designado miembro del jurado para seleccionar a quien será el profesor titular de urología de la UBA. Ese proceso está en manos de dos de los profesores de esa casa de estudios, y en las mías. No es un lugar común para un profesor del interior. Tener voz y voto en esa decisión es un honor y una responsabilidad también, yo lo tomo con mucha satisfacción”. En el campo de la urología universitaria es la primera vez que un profesional que no es de Buenos Aires es llamado a tener peso en esa decisión. Al concurso se presentarán cuatro postulantes, todos profesores adjuntos de urología. El resultado se dará a conocer el 22 de mayo en el aula magna de la Facultad de Ciencias Médicas, en Capital Federal.

Zeno destaca la importancia de los recursos humanos y la inversión económica en el ámbito de la medicina. Más allá de los avances impresionantes que se han dado en las últimas décadas, del acceso a la tecnología, de la chance de acceder al mundo a través de internet, el profesional afirma que “los países que han sido capaces de superar grandes crisis son los que invirtieron en educación. Educar es un esfuerzo planificado, deliberado y sostenido para mantener la calidad intelectual y por ende, la calidad de vida”, afirma.


"Tenemos que sumar esfuerzos para elevar en forma sustancial el nivel educativo en nuestro país", dice Lelio Zeno.

Durante la charla con este diario, Lelio Zeno nombró a Alcides Greca, profesor titular de Clínica Médica de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, por quien siente un profundo respeto y admiración: “Voy a tomar conceptos que él lleva como bandera y con los que acuerdo plenamente”, señala, y cita los que considera valores insoslayables, especialmente en el ejercicio de la docencia en medicina:

• Un profesor universitario debe defender la libertad, la igualdad de oportunidades, el combate decidido de toda forma de discriminación, ya sea por religión, política, racial, económica, y rechazar todo intento de cercenar la capacidad creadora del investigador.

• La universidad no es patrimonio de los profesores ni de los estudiantes sino del conjunto social que la sostiene con sus recursos. Es la sociedad su legítimo propietario.

• Un docente se debe a la sociedad a la que eligió servir.

Tecnología y recursos humanos

“Mirando hacia atrás, repasando mi carrera, puedo decir que me considero un especialista en urología atraído por la idea de abarcar al ser humano en su integridad. En esa mirada está la influencia de mis maestros, que fueron grandes modelos de identificación. La verdad es que en estos cuarenta años tuve que enfrentar cambios sociales y culturales muy profundos. Y en lo que a mi especialidad respecta, viví la subdivisión de la urología, la explosión tecnológica que hizo creer a muchos que la máquina, o la cirugía robótica, podían sustituir la tarea médica o quirúrgica”, menciona Zeno.

“Se introdujo de a poco el concepto de mercado en la medicina para que se piense a médicos y pacientes como complejos cuya finalidad es el lucro. Lo mismo que las pautas o guías de diagnóstico, que también cambiaron y que se volvieron una especie de mandato bíblico con la creación del término medicina basada en la evidencia y no en la experiencia”, agrega.

Para el especialista es fundamental mantener “la convicción de que el siglo XXI necesita a un médico y una medicina de calidad y más humanizada. Por eso, desde mi tarea como docente, siempre aposté a a que los estudiantes tuvieran (por sobre todas las cosas) muy claros cuáles son los derechos de las personas. Siempre les pido que se rijan por los principios de ética médica, que consideren al paciente en su comunidad y como un ser bio-psico-social”.

zeno1.jpg

La crisis y el futuro

Zeno hace también un análisis de la situación actual del país a la que define como crítica y angustiante, de grave conmoción social. “Pasa en la Argentina con mucha claridad y también en otras partes del mundo”, destaca.

“Hay una crisis profunda de la dirigencia, que está carente de ideas, de proyectos sociopolíticos y de formación técnica. Reflexiono mucho sobre esto, y frente a semejante panorama sostengo que la única salida es realizar un esfuerzo profundo con las miras puestas en el mediano y largo plazo para elevar en forma sustancial el nivel educativo”, enfatiza.

Para el urólogo, la medicina que se viene va a requerir de profesionales “altamente capacitados, pero no en lo tecnológico, o no solo, sino básicamente en lo humano. Sin dudas ese camino no va a estar libre de dificultades, de tropiezos, pero estoy convencido de que es a través de un esfuerzo mancomunado de todos los actores de la vida universitaria. En primer lugar ese esfuerzo es de nosotros, de los profesores, pero también de las autoridades y en especial de los estudiantes. Seguramente si entendemos esto, juntos vamos a poder enfrentar lo que sea, siempre en un contexto de absoluta honestidad intelectual y despojados de todo dogmatismo”, refuerza.

Atender y respetar

Respecto del ejercicio de la profesión, Zeno no esquiva las problemáticas, y suma críticas: “Hay médicos que sólo se limitan a pedir exámenes complementarios sin siquiera tocar al paciente, sin escucharlo. La gente se queja mucho de eso. Sin dudas la tecnología hace su aporte, pero es la mirada y la capacidad del profesional la que marca la diferencia. La esencia del acto médico es escuchar al paciente, algo que siempre les digo a mis alumnos”.

“En esta etapa de mi vida quiero seguir aportando para que los médicos se capaciten, para que jamás olviden que detrás de todo paciente hay un familiar, un ser querido que también debe ser escuchado y contenido. Nadie es buen médico si no tiene en cuenta lo filosófico y lo humanístico en la medicina”, profundiza.

Zeno agrega: “Les pido a los estudiantes que interroguen, que pregunten, les pido que no interrumpan cuando el paciente habla de sus vivencias, de lo que está sintiendo. Que no dejen de pensar en cuál es la situación anímica de esa persona, y que le hagan un buen examen físico. Yo estoy seguro de que con esas pautas se logra el 90% del diagnóstico. Lo demás, lo complementario, lo tecnológico es válido, pero no es lo fundamental”.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario