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La conciencia va a la mesa

Comemos sin pensar, "atrapados" por los malos hábitos, el estrés y otros malestares. Nutricionistas de Rosario dictan talleres para generar cambios positivos. Estrategias para una alimentación inteligente.

Domingo 12 de Agosto de 2018

La relación entre alimentación y emociones se explora cada vez más. Los licenciados en nutrición echan mano a nuevos estudios, revelaciones científicas y también al campo de la psicología para proponer a las personas más recursos para encontrarle la vuelta a esto de comer de manera saludable. Porque decirlo es fácil, entusiasmarse a veces también, pero ponerlo en práctica, y sobre todo sostenerlo, es una tarea compleja, que muchas veces termina en fracaso.

La obesidad es un problema mundial que avanza sin piedad y trae consigo un sinfín de enfermedades crónicas y severas. Aprender a comer se plantea como una necesidad de salud pública.

"Habitualmente los hábitos alimentarios se relegan a un plano de insignificancia tal que sólo adquiere protagonismo cuando se desencadena algún daño o disfunción pocas veces reversible. La crisis del comer que vivimos en la actualidad tiene un efecto comprobado: genera malestares que repercuten negativamente en el día a día", dicen la licenciada en nutrición Valeria Cooper y la psicóloga y profesora universitaria Florencia Moffa. Ambas idearon un taller que ya ofrecieron en varias oportunidades y que se repetirá en el mes de octubre con el fin de dar a conocer herramientas efectivas a las personas (jóvenes, adultos) para que aprenda a alimentarse una manera saludable y no por ello aburrida.

"Apuntamos a trabajar la relación entre la emoción y la nutrición; conformar hábitos alimentarios; darles a los participantes propuestas realizables y objetivos posibles. La alimentación inteligente, la psiconutrición no son sólo títulos bonitos, sino que son un camino posible", destacan.

En una charla con Más se refirieron a la importancia de encarar un plan alimentario que nos devuelva una silueta agradable y una salud fuerte. Destacaron el lugar que ocupan las emociones, los recuerdos y todo lo aprendido a la hora de elegir los alimentos que llevamos a la mesa, y mostraron que es necesario tomar la decisión, ante todo, y luego estar convencidos de trabajar para sostener los cambios que encaramos. El pensamiento a favor de lo que comemos cada día.

¿Qué importancia tiene la alimentación en la vida de una persona?

—La alimentación es un proceso social y cultural que tiene relación directa con el estado de salud de cada uno. Nos alimentamos por muchos motivos ¡innumerables! (en la juntada con amigos hamburguesas y cerveza; pochoclo y película en el cine; churros y mates en el parque) y además, casi sin saberlo, para nutrirnos y cubrir nuestras necesidades biológicas. En la actualidad, las exigencias de la vida diaria y el extenuante ritmo de vida, hacen que los hábitos alimentarios se releguen a un plano de insignificancia, haciendo que sólo adquieran protagonismo al desencadenarse algún daño o disfunción orgánica, pocas veces reversible. No es raro recibir pacientes en el consultorio que llevan años tapando un síntoma con diferentes medicamentos, y que sólo están dispuestos a llegar a una consulta cuando su enfermedad ya se encuentra en un estadio de incapacidad o complicaciones evidentes. Como consecuencia, muchas personas sufren un notable deterioro en su calidad de vida. La "crisis del comer" tiene un efecto que ya está comprobado: agrava las patologías que ella ha contribuido a determinar.

¿Cómo es un típico día en la alimentación de un argentino?

—Si nos detenemos en eso, hoy encontramos gran cantidad de adultos y niños que sólo se sientan a comer una sola vez al día. Habitualmente es por la noche, siendo el único momento en que desembarcan en casa. Esta situación favorece la insatisfacción de los requerimientos de algunos nutrientes importantes como vitaminas, minerales, fibra. Como contrapartida estimula el excesivo consumo otros, como sodio y grasas. Este dato debe ser tenido en cuenta si se considera que en la actualidad el perfil de mortalidad en Argentina se caracteriza por una alta prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles como las cardiovasculares, la diabetes, el aumento de los lípidos, la hipertensión.

Hasta no hace muchos años cuando una persona necesitaba descender de peso iba en busca de una dieta, un plan que le dijera qué comer y qué no. ¿Cuándo se le empieza a dar real importancia a los hábitos y a la necesidad de modificarlos?

—Todavía recibo pacientes (dice Cooper) que buscan la famosa lista de los sí y los no, y que a su vez solicitan la cantidad de permitidos diarios o semanales. Este enfoque, obsoleto y disfuncional, pierde de vista el punto inicial de lo que venimos hablando, el hecho de considerar que la alimentación no es sólo un proceso biológico y que son innumerables los factores que interfieren y afectan al acto de alimentarse. Afortunadamente, hace algunos años, la actualización científica y el trabajo conjunto de profesionales del área de la salud, la educación, la comunicación, nos permitió empezar a desarrollar y dar a conocer el concepto de Educación Alimentaria, entendido como una herramienta básica que permitiría a las personas el desarrollo de habilidades y que les daría la posibilidad de ser protagonistas de su propia historia alimentaria. Hoy el concepto ya es un hecho, y es entendido como un proceso de aprendizaje y de enseñanza esencialmente interdisciplinario, intersectorial, dinámico, y participativo. Afortunadamente somos muchos los profesionales que nos encontramos trabajando bajo esa premisa y que entendemos que no existe una dieta única y perfecta para toda la especie humana. Por el contrario, las personas tienen distintas necesidades sociales en contextos culturales diversos y por ello responden a sus necesidades biológicas de maneras diferentes.

¿El paciente es consciente del rol que sus emociones juegan en la alimentación?

—Los pacientes suelen englobar todos sus problemas bajo el término ansiedad: como porque soy ansioso, fumo porque soy ansioso, reviso el celular cada 20 segundos, etc. Sin embargo, sabemos que detrás de la ansiedad, como motivo de consulta en psicoterapia, se esconde un entramado de emociones que obstaculizan el bienestar y el sano desenvolvimiento de las personas en la vida cotidiana. La persona es consciente de que trae una dificultad a la hora de afrontar un nuevo plan alimentario pero no de las causas que intervienen o el modo de abordaje. Por eso resulta esencial trabajar desde una perspectiva interdisciplinaria que ofrezca las herramientas necesarias para que la persona integre de modo saludable los aspectos psicológicos y fisiológicos en su estilo de vida. Un conocimiento claro de la situación actual es el elemento crucial en la motivación para el cambio. Los estudios realizados en torno a la alimentación permiten detectar que, por día, tomamos alrededor de 200 decisiones relacionadas con la comida, sin embargo registramos sólo 20. Siguiendo con esta línea, podríamos afirmar que ni siquiera identificamos qué hay detrás de cada una de esas decisiones. El medio ambiente físico, social y emocional influye de alguna forma, en casos negativamente, sobre nuestras decisiones a la hora de comer y beber.

¿Es posible encontrar un equilibrio, finalmente, si toda la vida se entendió mal el lugar de la comida, si se tienen malos hábitos, si el exceso de peso lleva años con uno?

Todos los cambios son posibles si podemos acompañarlos de un cambio en el modo de ver y entender las cosas. Resulta esencial que el paciente logre un cambio de pensamiento para poder incorporar un cambio conductual. Si el cambio necesario es estrictamente nutricional, tenemos que considerar que es necesario reeducar la alimentación y trabajar siempre sobre el motivo o "por qué", de modo que el valor (o la valoración para la persona) del cambio tenga un sentido claro. Una vez elaborado el por qué, podemos empezar a pensar el qué y el cómo. Es decir, si sé cuál es la importancia del cambio entonces estoy en condiciones de empezar a construir y deconstruir caminos que me posibiliten llevar adelante las diversas metas y así lograr los objetivos.

Los neurocientíficos hablan de generar "nuevas huellas" en el cerebro para sostener los cambios...

En torno a la comida, aprendemos y memorizamos en nuestro cerebro el placer, quedando así como una huella en nuestro cerebro, si necesitamos un cambio, deberíamos salirnos de esa huella, entrar en nuestra zona de disconfort y poder generar nuevas huellas, que ahora sí, además de placenteras sean saludables y nos permitan llevar adelante una mejor calidad de vida. Crear nuevas huellas psíquicas a partir de nuevas experiencias es una alternativa hacia el equilibrio entre placer y nutrición, teniendo en cuenta que la alimentación combina ambos factores y es clave para mantener sano nuestro organismo a lo largo de la vida.

¿Cómo se trabaja el plano emocional dado que existe un alto grado de ansiedad en muchas personas a la hora de enfrentar cambios graduales?

—Tanto en la consulta nutricional como en psicoterapia se apunta a generar un compromiso con el paciente, entendido como un proceso gradual y constante. Se invita a la persona a involucrarse de modo integral, acompañando y resignificando situaciones de vida que suelen desencadenar alteraciones en la alimentación cuando en verdad responden a otro orden de cosas. La ansiedad, como otras emociones, es un síntoma de algo que no anda y debe ser atendido a los fines de desentrañar la naturaleza de lo que hace sufrir al paciente. Esto no se logra de modo inmediato. Sin embargo, reconocer que existe un problema y pedir ayuda es el primer paso para promover el cambio. Se requiere de tiempo para afianzar un cambio, tiempo para equivocarse y aprender, para volver a intentar.

¿Qué piensan de los grupos de autoayuda en relación al aprender a comer?

—Desde nuestra propuesta de trabajo nos centramos en el tratamiento individual ya que cada persona trae una historia singular en relación al modo de alimentarse y tiene hábitos que responden a su propio estilo de vida. No obstante, consideramos que muchas personas encuentran en los grupos de autoayuda un espacio colectivo de contención e identificación entre pares que, si es atendido en forma integral, podría funcionar como una vía de acceso a nuevos hábitos de alimentación. Actualmente, se está trabajando más la línea de la interdisciplinariedad profesional y el trabajo en equipo pero a nivel profesional, es decir, grupos de profesionales para cada paciente. La ventaja de este modelo es que permite la llegada a pacientes resistentes a la participación en grupos de pares.

¿Cómo funcionan los talleres que vienen ofreciendo?

Los talleres son espacios dinámicos donde trabajamos la necesidad de repensar, analizar y hacer conscientes los actos, pensamientos y deseos en torno al acto alimentario. En la primera parte desarrollamos aspectos principales acerca de la alimentación y emoción abordando las áreas nutricionales y psicológicas, y finalmente abrimos el espacio a los participantes para que puedan reflexionar y debatir sobre sus propias experiencias en torno a los hábitos de alimentación. Nuestro objetivo es generar inquietudes e incorporar herramientas prácticas que puedan ser incorporadas en la vida cotidiana.

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Existen talleres para aprender a alimentarse de forma más saludable.
Existen talleres para aprender a alimentarse de forma más saludable.

¿Cuáles son las experiencias que tuvieron hasta ahora y dónde se llevaron a cabo?

—Tuvimos dos experiencias de trabajo que resultaron muy fructíferas. Concurrieron jóvenes y adultos de diversas edades de ambos sexos, manifestaron interesantes ideas y compartieron historias personales que facilitaron la generación un clima de trabajo muy cálido y de profunda reflexión.

En mayo lo hicimos en Esquina SF y en junio en Elements Rosario Center. Ambos lugares en Rosario, y en octubre los vamos a repetir. Pueden buscar información en Instagram en @lic_cooper o @florencia.moffa.

¿Qué es lo más difícil de comprender e incorporar para las personas en cuanto a cambios alimentarios?

Desde el punto de vista nutricional, lo más difícil son los cambios en relación a las decisiones de compra y consumo. Debido a los diversos factores que antes mencionamos hoy se consume mucha comida procesada e hiper-procesada, mientras que pocas veces se destina el tiempo para comprar y preparar alimentos más naturales. Para explicar estas cosas, me gusta permitirle al paciente visualizar el hecho de que todos sabemos respecto del nuevo postre sabor maracuyá que lanzó tal marca (porque gracias al marketing esos mensajes nos van "quedando"). Sin embargo, es frecuente encontrarse con pacientes que no saben el nombre y mucho menos el modo de preparar y comer algunas frutas y verduras. Resulta que nadie nos hace una campaña en los medios que nos presente un higo, sus propiedades, la forma de comerlo. No es raro entonces descubrir que las actuales encuestas de salud manifiesten que nuestra alimentación se compone de menos de 1/4 de la cantidad de alimentos que deberían estar presentes, como tampoco resulta novedoso que la variedad en frutas y verduras se componga solo de banana, manzana, naranja, lechuga, tomate, papa. Tal vez lo más difícil de comprender sea que alimentarnos de modo saludable nos permite atender no sólo las demandas de nuestro organismo sino también las de nuestro estado anímico y que hacerlo en forma sana es una garantía de una mejor calidad de vida.

Es muy importante aprender a comer mejor desde la infancia, ¿qué grado de responsabilidad tienen las familias, qué grado de conciencia en este tema?

Es clave que el niño aprenda a comer de forma saludable tanto para conseguir un desarrollo físico y psíquico óptimo, como para evitar posibles factores de riesgo de determinadas patologías propias de los adultos a largo plazo, como ser el sobrepeso y la obesidad asociados a osteoporosis, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y cáncer. Los índices de sobrepeso y obesidad infantil actualmente son especialmente alarmantes y por si fuera poco, vienen incrementándose de manera sostenida durante los últimos 20 años. La alimentación durante la infancia tiene gran trascendencia en la proyección de la calidad de vida del adulto. Actualmente, la calidad nutricional de la dieta de niños y adolescentes es pobre, marcadamente monótona y de baja densidad de nutrientes, en todos los niveles socioeconómicos. Si pensamos que estos niños serán los adultos del futuro y que durante la infancia tendrán una gran capacidad de aprendizaje y cambio, entendemos que tomar conciencia e iniciar el cambio es una necesidad. Es fundamental que los padres, maestros, instituciones sociales, educativas, religiosas y deportivas (todos) busquen ayuda en los distintos profesionales y que juntos constituyamos verdaderos equipos de trabajo.

Muchas veces se logran cambios pero no se sostienen, y de hecho la obesidad aumenta en el mundo, ¿por qué es tan complicado?

Los cambios que no logran sostenerse en el tiempo muchas veces responden a objetivos poco realizables o a una falsa ilusión de que con un mes de "dieta" y descenso de peso se logrará un estado de felicidad. Existen múltiples factores que influyen los problemas de alimentación y el mantenimiento de un plan nutricional. La motivación y fijación de objetivos acordes al deseo de la persona que consulta resulta fundamental a la hora de planificar una estrategia eficaz.

¿Cuáles son los sentimientos más comunes en una persona que debe iniciar un tratamiento para bajar de peso?

Existe una gran variedad de emociones que intervienen al momento de iniciar un tratamiento. Ante las primeras consultas la persona suele expresar sentimientos de angustia, ansiedad, culpa, frustración ante la falta de motivación para comenzar un cambio de hábito. Resulta de particular importancia atender el aspecto emocional desde una perspectiva interdisciplinaria ya que, sin deseo de cambio, no resulta posible generar nuevos modos de alimentación.

¿Alguna reflexión final?

Si nos permitimos hablar de estas cosas, las ponemos en agenda y les damos un lugar en la vida de las personas. Así promovemos la reflexión necesaria para que cada uno pueda proveerse a sí mismo de las mejores oportunidades. Creemos que, juntos, como sociedad podemos hacerle frente a todo aquello que nos daña, trazando un futuro mejor. Sí, estamos convencidas de que es posible.


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