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La adicción como "una enfermedad"

"En Narcóticos Anónimos la adicción es una enfermedad crónica que no tiene cura pero que puede detenerse y, al hacerlo, mejora la calidad de vida de quien la padece", asegura Alberto quien después de llevar una vida que, según dice, se dividía entre los que pensaban y no pensaban como él: "En realidad creía que podía controlar mi adicción cuando en realidad era la enfermedad la que tenía el poder sobre mí".

Domingo 10 de Junio de 2018

"En Narcóticos Anónimos la adicción es una enfermedad crónica que no tiene cura pero que puede detenerse y, al hacerlo, mejora la calidad de vida de quien la padece", asegura Alberto quien después de llevar una vida que, según dice, se dividía entre los que pensaban y no pensaban como él: "En realidad creía que podía controlar mi adicción cuando en realidad era la enfermedad la que tenía el poder sobre mí".

"El programa de NA es un programa de pautas de vida. El principio es no drogarse, pero uno no puede quedarse sólo con eso porque como es una enfermedad obsesivo compulsiva, se seguirán teniendo comportamientos similares que se trasladan a la comida, al trabajo o a las relaciones. Lo que tengo que aprender entonces es a reconocer esos patrones y para eso tenemos un programa que nos ayuda a modificar las pautas de comportamiento. El programa de los 12 pasos".

Para Jorge, que recibió hace poco su llavero de "tiempo" (como se le llama a quien lleva muchos años libre de drogas y que en su caso son nada menos que 12), desde que comenzó a asistir a las reuniones de NA y a trabajar el programa y a escribir "los pasos" varias veces, su vida cambió radicalmente.

Llegó a su primera reunión como todos, agobiado, sin fuerzas ni esperanzas. Estudiaba el profesorado de Historia. Una tarde en el bar frente al instituto terciario vio pegado en la pared un cartel con un número de teléfono que decía "Si tus problemas son las drogas, podemos ayudarte". Anotó el número en su cuaderno. Al otro día volvió al café y ese papel ya no estaba, alguien lo había arrancado pero él sí lo tenía entre sus apuntes y así llegó a tocar la puerta como cualquier recién llegado.

"Con respecto a mi vida personal me llevó a un divorcio y varias separaciones. Mis parejas me tenían mucho cariño pero llegó un momento en que no toleraban la vida que yo llevaba. Con mis compañeros de trabajo y de estudio el contacto era el mínimo indispensable, salvo que ellos consumieran. Llegó un momento en que mis relaciones de todos los días eran con personas que consumían y así mis viejas amistades que estaban fuera de ese círculo se fueron alejando", contó. Hoy es un miembro respetado dentro y fuera de la confraternidad.

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