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Inmunoterapia para cáncer de vejiga

Daniel Castellano es un médico argentino que desde hace más de 20 años investiga, en España, sobre nuevas posibilidades para tratar tumores genitourinarios. Estuvo en Rosario, donde ofreció una capacitación para profesionales sobre las nuevas terapias para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Domingo 11 de Agosto de 2019

Después de recibirse de médico en Corrientes, Daniel Castellano continuó sus estudios en el Instituto Alexander Fleming, donde se especializó en oncología. Los tumores genitourinarios —como el cáncer rectal, de próstata, testicular y de vejiga— acapararon su atención. El médico oncólogo se fue a vivir a España hace dos décadas. Y allí desarrolla sus actividades en el Hospital Universitario 12 de Octubre.

Estuvo en Rosario para brindar sus conocimientos a médicos locales sobre un tipo muy particular de cáncer, el de vejiga, y las innovaciones en este campo.

La novedad es que hay un nuevo camino terapéutico basado en la inmunoterapia que, básicamente, ayuda al sistema inmunitario de una persona para que reconozca y destruya las células cancerosas. Se utiliza para abordar distintos tipos de cáncer y ahora puede aplicarse al cáncer de vejiga, el séptimo en incidencia global entre todos los cánceres.

En una charla con Más, el profesional (un referente mundial en esta temática) dijo que "el objetivo de la reunión científica fue actualizar la información sobre el manejo del tratamiento del cáncer de vejiga con inmunoterapia, que ha demostrado claros beneficios".

Castellano habló específicamente sobre el pembrolizumab, un fármaco cuyo nombre comercial es Keytruda, que ya cuenta con aprobación de Anmat. "Lo utilizamos como tratamiento de segunda línea para aquellos pacientes con cáncer localmente avanzado de vejiga que no respondieron bien a la quimioterapia pero también como tratamiento de primera línea para personas que no pueden tolerar una quimio por diversos motivos”, por ejemplo, porque no tienen una adecuada función renal o padecen otras patologías que se lo impiden.
"La persona no suele tener dolor. El dato más significativo, y que amerita una consulta, es la pérdida de sangre con la orina"

El riesgo de reducción de muerte con la nueva droga es del 30%, afirmó el especialista.

Respecto de la enfermedad, Castellano mencionó que "no todos los cánceres de vejiga son agresivos; el 70% suelen encontrarse cuando son pequeños y sacando el pólipo se controla sin precisarse otra terapia. El 30% restante pueden considerarse tumores grandes de la pared de la vejiga, en esos casos el abordaje ya es más complejo". A los cánceres metastásicos "los tratamos con quimioterapia o inmunoterapia. El cáncer de vejiga puede tomar los ganglios linfáticos o afectar pulmón o hígado, pero eso sucede en algunos casos", remarcó.

También dijo que hallarlos en estado avanzado no es lo más común.

Este tipo de tumores de vejiga, completó el profesional, tiene una relación muy directa con el hecho de fumar tabaco. "Lo vemos en personas fumadoras, como ocurre con el cáncer de laringe o pulmón".

Alarmas

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran: la presencia de sangre en la orina (es fácil de observar porque el agua se tiñe de color rojo que no necesariamente es un rojo fuerte), y atención con este punto, porque no necesariamente la pérdida de sangre continúa. A veces se produce unos días y cesa, con lo que el paciente no consulta al médico de inmediato. "No suele haber dolor, ese es otro dato a considerar. Cuando hay una molestia o dolor más agudo es generalmente porque ya el tumor es grande", dice Castellano.

"Aunque podemos ver a alguna persona joven con cáncer de vejiga lo habitual es que se encuentren en personas de más de 70, 72 años", agrega. Se diagnostica tanto en hombres como en mujeres. El médico destacó la importancia de que toda persona que encuentre sangre en su orina haga una consulta rápida con su médico de cabecera o con el urólogo.

La droga que ahora está también aprobada para cáncer de vejiga (ya se usa en otros tipos de cánceres) logra unirse a una proteína llamada PD-1 que se encuentra en las células T. Lo que consigue es bloquear esa proteína y ayudar al sistema inmune a destruir las células cancerosas, mejorando el pronóstico.

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