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Gabriela Gabelich y Adrián Bustamante son galeristas rosarinos con proyección internacional. Dos apasionados de la cultura local.

Domingo 31 de Diciembre de 2017

Gabriela Gabelich nació en Villa Mugueta, a 60 kilómetros de Rosario, pero vive en la ciudad desde los siete años. Sus padres se separaron cuando era pequeña y ella vino con su mamá mientras su papá se quedó en el pueblo. Eso le permitió andar por dos mundos bien diferentes. Cursó la primaria y la secundaria en el Colegio Misericordia de Rosario y de aquella época recuerda una docente especial, Beatriz Vettori. Dice que por ella se decidió a estudiar arte. "Fue una referente en educación por el arte. Ella trabajaba la educación a través del arte y la aplicaba a través de otras materias".

Otra docente que recuerda de esos años y que la marcó en su vocación por el arte fue Liliana Gastón, a quien define como una "grabadora y artista enorme".

Estudió la carrera de Bellas Artes en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, y aunque no finalizó esos estudios, reconoce que es una asignatura pendiente. Mientras cursaba el tercer año de la facultad, en 1990, se formó un grupo que se llamó Rozarte, que "hoy es considerado un grupo histórico que marcó un antes y un después en el mundo del arte rosarino". Alquilaron un galpón a media cuadra de la facultad y lo reciclaron gracias a un subsidio de Fundación Antorchas. Ese lugar comenzó como un taller y terminó por convertirse en un centro cultural en el cual León Ferrari realizó su primera muestra en Rosario.

En 2008 se sumó a Cultura Pasajera, en el Pasaje PAN. En ese espacio generó un proyecto que se llamó Plataforma de entrenamiento y en 2013 sintió que había llegado al límite de lo que podía dar en pero reconoce que "esa experiencia me permitió terminar de redondear el proyecto de galería que yo quería". Pasaron dos años en los cuales trabajó gestionando de manera independiente y hace un año abrió las puertas de Gabelich Contemporáneo, que hoy trabaja con 14 artistas de Rosario, Tucumán y Buenos Aires.

Adrián Bustamante nació en Rosario. Cursó la primaria en el colegio San Francisco Solano y terminó la secundaria en el Liceo Avellaneda. Estudió odontología y llegando a cuarto año dejó la carrera para dedicarse al diseño de interiores, rubro en el que trabajó durante varios años y llegó tener su propio negocio ubicado en bulevar Oroño. A fines de los 90 comenzó a pensar con su amigo Leandro Comba —arquitecto y curador de los Museos Castagnino y Macro— el proyecto de una galería de arte. "Empezamos a ver que había un bache en el tema, que no había galerías de arte en Rosario cuando en los años 60 hubo más de 20 galerías en la ciudad. Eso nos llamó mucho la atención, nosotros estábamos muy vinculados con muchos amigos en el arte y ahí surgió el proyecto con Leandro y mi socio, Diego Obligado, que había venido de Buenos Aires a vivir a Rosario y tenía muchas ganas de armar un proyecto en y para Rosario", relata Bustamante. Y agrega: "Así surge el proyecto de la galería. Fuimos hablando con amigos, aprendiendo cómo teníamos que encarar el proyecto y así fue como hace seis años

inauguramos la galería con una muestra de Eduardo Serón y desde entonces no paramos de trabajar y proyectar". Hoy la galería representa a 14 artistas santafesinos, y el 80 por ciento son mujeres.

La historia de Diego Obligado —socio de Bustamante y titular de la galería que lleva su nombre— es bien diferente. Nació, se formó y vivió la mayor parte de su vida en Buenos Aires. Es tataranieto del escritor y poeta Rafael Obligado —padre del también poeta Carlos Obligado— y su tía tatarabuela era María Obligado, artista plástica y una de las mujeres que tuvo que vencer muchos obstáculos para seguir su pasión. María Obligado donó gran parte de su obra al Museo Histórico Julio Marc de Rosario.

Cuando Diego cumplió 18 años, su padre le preguntó que quería y, contrariamente a lo que hubiese elegido cualquier chico de su edad, él le pidió una obra de arte, regalo que le fue concedido. Su actividad laboral estuvo siempre vinculada al campo y si bien no se considera un coleccionista, es un apasionado del arte. En una edición de Arte BA —mucho antes de tener su propia galeria— le compró a Gabriela Gabelich una obra de Mariana De Matteis que hoy es artista de la galería Diego Obligado.

Aunque muchos de sus amigos insisten en que para él sería más fácil llevar adelante una galería en Buenos Aires, Diego se siente un inmigrante en Rosario de los que llegó a la ciudad "para hacer".

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