mas

Guía para conocer y entender a Einstein

El argentino José Edelstein, profesor de la Universidad de Santiago de Compostela, destaca

Domingo 04 de Febrero de 2018

Su pelo blanco y alborotado es un icono mundial. El término relatividad general y la fórmula E=mc2 forman parte de la cultura popular. Pero, ¿conoce realmente el gran público a Albert Einstein y su obra?

"Cuando Einstein vino a España (en 1923), una mujer que lo vio en Madrid, dijo: «Es el inventor del automóvil». Lo tremendo es que 90 años después, sigue pasando lo mismo", afirma el físico argentino José Edelstein. "Me parece tan triste como si a uno le hablasen de The Beatles y supiera el nombre de dos canciones pero nunca los hubiera escuchado", compara este profesor de la Universidad de Santiago de Compostela.

Por eso, él y su colega chileno Andrés Gomberoff se embarcaron en la tarea de acercar a la gente la obra del científico más importante del siglo XX. El fruto es "Einstein para perplejos" (http://dpaq.de/BMWiK) un libro que contextualiza al genio en su época histórica y en la evolución de la física.

Edelstein (Buenos Aires, 1968), defiende que se puede comprender el pensamiento de Einstein sin necesidad de tener un conocimiento profundo sobre el tema. "Entender las ideas de Einstein es mucho más fácil que entender las ideas del 99 por ciento de los filósofos modernos", asegura. "Era una persona que razonaba mucho en términos de razonamiento intuitivo, es transmisible muchísimo de lo que él hizo".

"El inventó la pregunta «¿Qué pasaría si...?», que no existía en la física. La física era hacer experimentos concretos, pero en cambio Einstein se hacía ese tipo de preguntas (teóricas): «¿Qué pasaría si viajara a la velocidad de la luz, cómo vería el mundo?» Con ese tipo de preguntas abordó todo y dio vuelta a toda la física de la época", destaca el autor del libro.

Hasta entonces se pensaba que la gravedad era una fuerza de atracción entre dos cuerpos, un planteamiento que funcionaba en casi todos los casos, pero tenía alguna inconsistencia. Einstein (1879-1955), sin embargo, planteó que la gravedad es el efecto de la curvatura que produce un cuerpo en el espacio-tiempo, el tejido del que está compuesto el Universo. Es como si se colocase una bola pesada en una malla: la deformidad que produce esa masa en la malla provocaría un efecto de atracción en otros objetos con menos masa, similar a la gravedad.

La revolución fue tal que supuso cuestionar la ley de la gravitación universal de Isaac Newton. Esas nuevas ideas encontraron una gran resistencia, pero sobre todo por una cuestión racista. Einstein, que era judío, vivió en pleno apogeo de la Alemania nazi y muchos físicos alemanes usaron el antisemitismo para cuestionarle. "Algunos de los argumentos que utilizaban para oponerse a Einstein tenían una parte legítima, pues era alguien que formulaba un cambio muy grande en las leyes de la física con muy pocas evidencias", señala Edelstein. "Pero lo que criticaban era su forma de hacer ciencia, la llamaban «ciencia judía»".

Pese a ser el científico más famoso de la época, en 1933 tuvo que exiliarse, como tantos intelectuales judíos perseguidos por el régimen de Hitler. Nunca volvió a Alemania y en Estados Unidos dedicó sus últimos 20 años a intentar encontrar una teoría que hiciese compatibles la mecánica cuántica y la gravedad.

La física cuántica explica los fenómenos a escala microscópica y no es consistente con la gravedad. A pesar de ser uno de los padres de la cuántica por su descubrimiento del efecto fotoeléctrico, Einstein se convirtió en uno de sus mayores enemigos. En pleno apogeo de esa teoría, el genio se aisló cada vez más de la comunidad científica. "También murió su segunda mujer (su prima Elsa) y se convirtió en alguien más oscuro, que no tenía muchas ganas de hablar con nadie", apunta Edelstein.

Incógnita

Más de 60 años después de su muerte, aun no se ha conseguido elaborar esa teoría unificadora. "Casi todos los físicos creen que la relatividad general es la que es incorrecta a escalas microscópicas", señala el coautor de "Einstein para perplejos". "Pero es posible que la respuesta correcta esté en el medio y que ambas teorías estén en un punto mal. El día que alguien lo entienda, diremos que era fácil".

De momento, la teoría de la relatividad general nos ha dejado un avance tan palpable como el GPS. Este sistema de localización no funcionaría si no se tuviera en cuenta que el tiempo no se mide igual en la Tierra que en los satélites, según la teoría de Einstein. "Si no se tuviera en cuenta ese cálculo, cada día se desfasaría 11 kilómetros. Todos estamos comprobando todos los días la relatividad general usando el GPS", remarca Edelstein.

Pero en su libro apenas hay menciones a la tecnología posible gracias a los descubrimientos de Einstein, ya que se centra en la belleza de sus ideas. "Si me dicen que alguien escuchando a Mozart, vive una hora más, sería una buena razón para escucharlo, pero hay otras razones, como es el disfrute", concluye.

Laura del Río / DPA

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario