Aborto Legal

"Este proyecto no viola la Constitución"

La jurista mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci fue la única oradora que rompió el protocolo en el Senado porque no habló siete minutos, como está estipulado, sino una hora. Fue aplaudida por la contundencia y claridad de sus expresiones.

Domingo 05 de Agosto de 2018

El 11 de julio pasado, el segundo día del plenario por el aborto en el Senado, hubo 23 expositores: 12 en contra del proyecto con media sanción y 11 a favor, entre ellos la "clase magistral" de Derecho de la ex jueza de la Corte mendocina Aída Kemelmajer de Carlucci. Así fueron consideradas sus palabras por senadores y senadoras presentes, quienes tras la exposición de la experta le hicieron más de una pregunta. Varias apuntaron a la constitucionalidad o no del proyecto y a la objeción de conciencia. Otras parecían querer recabar mayor información jurídica y despejar dudas. Kemelmajer de Carlucci, didácticamente, respondió a todo.

Rompió con el protocolo que impone 7 minutos por exposición y habló casi una hora (su alocución está subida a Internet). Kemelmajer es miembro de academias nacionales e internacionales, una de las autoras del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación y premio Konex de Brillante 2016 a la personalidad más destacada en Humanidades de la última década. En su ponencia dejó en claro que no sólo está a favor de la legalización del aborto sino del Estado laico.

Durante las ocho horas que duraron las distintas exposiciones, varios, en su mayoría varones, habían insistido con que: el "derecho a la vida del niño" no tiene que someterse al derecho de la mujer de interrumpir voluntariamente su embarazo porque "las dos vidas valen". También se escuchó que abortar es un delito. Pero Kemelmajer no sólo refutó esos argumentos sino que echó por tierra la posibilidad de que el dictamen sea inconstitucional, que viole el federalismo o promueva el aborto y la eugenesia (aplicación de leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana). Es más, explicó minuciosamente por qué no viola las distintas interpretaciones de tratados internacionales ya reconocidos por la Justicia argentina.

"Quienes se niegan a la aprobación de esta ley parecen decir: nosotros sabemos más que el Comité de los Derechos del Niño, nosotros sabemos más que la Organización Mundial de la Salud, nosotros sabemos más que el Comité de los Derechos Humanos, nosotros sabemos más que la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por eso señores del Senado desobedezcan lo que dicen todos estos organismos".

Kemelmajer de Carlucci dijo que este proyecto de ley no viola el federalismo y remarcó: "No es bueno que el federalismo se recuerde sólo para restringir los derechos de las personas". Agregó que este es "un tema de salud pública que compromete derechos humanos y por lo tanto la República Argentina debe responder internacionalmente cuando los viola". En este sentido recordó que el país fue denunciado al Sistema Interamericano de Derechos Humanos cuando un médico de una provincia le negó medicamentos a una mujer embarazada porque supuestamente afectarían al feto y provocó la muerte de la mujer.

Y en cuanto al aborto y la eugenesia, la abogada dijo que cuando en Francia se dictó la primera ley despenalizadora del aborto no fue una ley a favor del aborto sino una que posibilitó que no se pusieran en peligro la vida y la salud de las mujeres.

Al referirse a la eugenesia afirmó que ya es una causa resuelta por la Corte en cuanto al feto anencefálico y enfáticamente expresó: "Los fundamentalistas de los derechos del feto sostienen que aun en este caso la mujer está obligada a llevar a término su embarazo pero precisamente esta posición es la prueba más elocuente del desconocimiento pleno de la mínima autonomía de la mujer sobre su cuerpo. En un régimen democrático, nadie debe ser instrumento de otro. La mujer tampoco".

Para finalizar su alocución leyó las palabras de 1998 del médico René Favaloro. "Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en los sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la familia y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá ni más ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar".

Aida de Carlucci ABORTO

Preguntas

El auditorio de legisladores aprovechó la ocasión para sacarse dudas. Algunos interrogantes rondaron sobre la objeción de conciencia. La jurista respondió sin dudar que el proyecto de ley respeta esa figura sobre la que hizo la salvedad "está ligada a las instituciones". Se explayó al decir que si no hay ningún médico que quiera practicar una interrupción del embarazo en una determinada entidad deberá "generarse la infraestructura necesaria para que esa mujer sea trasladada donde sí se pueda hacer" la práctica médica.

También se la interrogó sobre los derechos del presunto padre relacionado con la mujer que quiere abortar y ella invitó a reflexionar en torno a una cuestión que cree que podría inmovilizar la ley. "Piensen lo que es que les estemos diciendo al violador, al abusador, a todos estos presuntos padres: vengan a decirme si están de acuerdo o no con la interrupción del embarazo. Es una cosa absurda".

Finalmente, la doctora hizo eje en el concepto de secularización. "No quiero ofender a nadie, pero en nuestro país la lucha por la secularización es la lucha del Derecho", dijo antes de conectar el debate del aborto con el del matrimonio igualitario, el divorcio vincular y el matrimonio civil.

Nuestra lucha

"Uno de los que intervino hoy sostuvo aquí mismo y por escrito que la expresión de nuestra Constitución, cuando invoca a Dios como fuente de toda razón y Justicia quiere decir que Dios es fuente del Derecho. Eso es peligrosísimo: no responde a nuestra historia", dijo Kemelmajer. Pero la senadora cordobesa Laura Rodríguez Machado insistió y le preguntó si había algún "delito existente que esté socialmente aceptado". Kemelmajer repreguntó. "¿Usted cree que Sarmiento quería el matrimonio religioso en nuestro Código Civil? Después que pasaron veinte años de la sanción del Código Civil tuvimos un matrimonio que era civil. Pero no admitía el divorcio vincular. Después nuestra lucha fue por el matrimonio igualitario y ahora nuestra lucha es ésta. Siempre hemos estado del mismo lado unos y otros. Es una lucha por la secularización, doctora. Vivimos en un país laico y si nuestros antepasados, sus abuelos, mis abuelos, los abuelos de los que están hoy acá, hubiesen creído que este era un país confesional, no venían a la Argentina. Vinieron porque hemos respetado siempre los derechos de todos", cerró la jurista.

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