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"Es muy fuerte ver cómo los recién nacidos se empeñan en vivir"

El jefe de sala del Hospital Italiano, Raúl Spicher, habla de sus experiencias en neonatología, ese lugar donde médicos, enfermeros, técnicos y familias dan todo para que los bebés superen las adversidades.

Domingo 17 de Marzo de 2019

Toda persona que haya tenido un hijo o una hija internado en neonatología sabe que allí, en ese lugar especial repleto de máquinas, incubadoras y cables, el tiempo se detiene y toma otra dimensión. Las emociones están a flor de piel, al igual que los temores y las lágrimas. El miedo es capaz de crecer hasta límites insospechados. Pero donde médicos y enfermeros van de un lado a otro, donde intercambian información y gestos, allí también hay lugar para las alegrías, y sobre todo para la esperanza, que por momentos toma una fuerza inusitada.

"Es muy fuerte ver a los recién nacidos en esa circunstancia. Aunque uno pase mucho tiempo trabajando termina de acostumbrarse a algunas situaciones que son emocionalmente fuertes. Hay un deseo de supervivencia que se respira, que se siente. Por eso los médicos —y todos los trabajadores de la sala— ponen el alma en el trabajo. La neo es un lugar muy pero muy particular. Lo técnico, la destreza profesional, tienen una relevancia enorme, pero lo humano es clave", reflexiona Raúl Spicher, jefe de sala de la neonatología del Hospital Italiano de Rosario.

Spicher, que trabajó en la mayoría de las neos de Rosario, tanto públicas como privadas, y acumuló experiencias aquí y en el exterior, afirma que los avances en Biotecnología (en los últimos años) en cuanto a aparatos y descubrimientos en biología molecular, produjeron modificaciones profundas y sustanciales a la hora de tratar los problemas de los niños recién nacidos, prematuros y con patologías específicas. "Hemos sido testigos de muchos avances en tecnología médica. Hoy se pueden hacer diagnósticos prenatales. Como tenemos una relación directa y permanente con los obstetras se logra, en muchos casos, desarrollar una planificación terapéutica antes del nacimiento. Los médicos estamos preparados y los papás de algún modo también, gracias a adelantos impresionantes en el diagnóstico por imágenes, por ejemplo".

Otro de los grandes cambios se dio en los 90 con el surfactante pulmonar, que es un complejo de lípidos y proteínas capaz de reducir significativamente la tensión superficial dentro de los alvéolos pulmonares.

Spicher profundiza al respecto: "Esto fue muy útil para la supervivencia de los prematuros, sobre todo los prematuros de muy bajo peso. Antes se morían por dificultades respiratorias porque justamente les faltaba esa proteína. Cuando esto estuvo al alcance cambió la sobrevida".

También fueron de enorme ayuda los controles no invasivos. "Podemos medir frecuencia cardíaca, tensión arterial, conocer la saturometría, la presión parcial de dióxido de carbono, medir el flujo cerebral, contar con un electroencefalograma continuo...Esos cables que se ven conectados a los bebés cuando uno entra a la neo, que no los lastiman, permiten tenerlos muy controlados, monitorizados sin tocarlos. Eso no significa, como mencioné, que no haga falta un equipo humano profesional al máximo. Nada reemplaza al ojo humano", destaca el especialista.

La información que brindan los respiradores, por ejemplo, es una gran aliada. "Cuentan con microprocesadores que se colocan a los respiradores y nos brindan un abanico de posibilidades de ventilación, que nos informan en tiempo real el comportamiento dinámico de los pulmones, con lo que es mucho más personalizado y por lo tanto los resultados son mejores".

La evolución de los niños nacidos antes de tiempo también mejoró gracias a los avances en materia nutricional. Hasta no hace muchos años no se usaba la nutrición parenteral en el prematuro. "Esto no sólo se modificó por el hecho de utilizarse sino porque también cambiaron los aminoácidos, lípidos y nutrientes que ayudan a una más rápida recuperación en cuanto a peso pero también traen beneficios en lo que refiere al neurodesarrollo a largo plazo".

El médico menciona a la biología molecular como un gran capítulo en estas mejoras: "El perfeccionamiento en este sentido es un antes y un después para determinados tratamientos. Hay infecciones de las que podemos tener información precisa en horas (como la técnica FilmArray) cuando antes nos llevaba mucho más tiempo, un tiempo vital, en algunos casos", dice.

"Cuando hay un diagnóstico que se hizo durante el embarazo el impacto en los padres no es tan grande. Pero siempre conmociona que un bebé esté en neo"

Los que llegan a la sala

¿Por qué un recién nacido puede tener que pasar días o meses en una neonatología? ¿Cuáles son las causas? Spicher explica que la prematurez es uno de los principales motivos: niños y niñas que nacen de embarazos de alto riesgo, de partos múltiples o por causas infecciosas de la madre, lo que produce un parto anticipado.

El mayor porcentaje de los pacientes en neo son prematuros. Algunos extremos, de menos de un kilo, que hoy tienen chances de sobrevida significativamente más altas que hace 20 años; muchos otros de embarazos múltiples.

Spicher menciona que los prematuros extremos pueden llegar a pasar más de 3 meses en neonatología. La sala 1 es de cuidados críticos. En la sala 2 están los chicos que van evolucionando según lo esperado y por ende, están más cerca de recibir el alta.

También se internan en neo chicos con diversas patologías, problemas cardiovasculares, enfermedades genéticas, neurológicas, metabólicas, infecciosas.

Además están los bebés que pasan algunos días en la sala que tiene ictericia o que nacieron con alto peso. O aquellos derivados de centros de salud del interior de la provincia, o provincias cercanas, que pueden llegar con alguna dificultad respiratoria donde hay que evaluar si se trata de algo transitorio o responde a una patología no detectada, "lo que representa un gran desafío", comenta el médico.

"Hacemos los tratamientos correspondientes con el objetivo de que puedan superar aquello que los trajo a neo o darles la mejor calidad de vida. Luego, a todos los prematuros les hacemos un seguimiento, lo mismo que a los que tienen dolencias cardíacas o síndromes genéticos o han necesitado alguna intervención quirúrgica a poco de nacer; es un modo de trabajar que tenemos; es una buena manera de chequear cómo han resultado las acciones que tomamos en neonatología".

Spicher comenta que también se hacen internaciones en sala del hospital (fuera de la neo) antes del alta definitiva, sobre todo a aquellos pacientes que estuvieron mucho tiempo y tienen que volver al hogar con medicación e incluso, en ocasiones, siguiendo con una internación domiciliaria. Este paso logra incluso fortalecer el vínculo entre padres e hijos que han estado en cuidados críticos.

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Contención

El manejo de un bebé en una sala de neonatología es complejo. Pero también lo es el trato con los padres. Las ansiedades están a la orden del día, la incertidumbre puede ser muy grande. No siempre es posible escuchar con claridad lo que los médicos explican. En el Hospital Italiano cuentan con una psicóloga que acompaña a los familiares en este difícil proceso.

"La relación médico paciente, en este caso, excede a la persona que está internada porque la comunicación respecto de todo lo que pasa día a día la tenemos con los padres e incluso con el resto de la familia. Cuando hay un diagnóstico hecho durante el embarazo, los papás ya están más preparados, aunque el impacto siempre existe. Pero lo cierto es que ya hemos charlado con ellos, conocen la sala, saben muchas de las cosas que van a pasar o pueden pasar. Pero hay un shock enorme entre los que no se lo esperan. Aquellos que creen, como la mayoría, que volverán a su casa con su hijo o su hija y resulta que quedan internados, o que tiene que traerlos por algún problema a los pocos días de nacer. Es un tema muy complicado y no todos los papás y mamás pueden aceptarlo", relata el especialista.

"La sala de neo es una sala de cuidados intensivos. Si una persona grande está en terapia intensiva es claro, se entienden los riesgos, los problemas que se pueden presentar...pero con los bebés la idea que se tiene de lo que implica estar bajo estos cuidados es más confusa, eso es algo que sucede en general. Obviamente no todos los chicos que están acá están graves, el abanico de situaciones es grande, pero algo tiene que ser entendido: si estuviera bien ese bebé no estaría en la neo", dice Spicher y agrega: "Manejar la angustia de los papás, de los abuelos, de los hermanos es verdaderamente un desafío. Los padres siempre van a querer que uno les diga que su hijo va bien, que la evolución es buena, pero lamentablemente no siempre es de ese modo aunque se hagan todos los esfuerzos. En contraposición a las situaciones muy complejas, y gracias a los avances de los que hablé y del trabajo humano de un equipo muy profesional, la mayoría sale adelante".

¿Por qué no siempre la familia puede entrar en la neo a ver al bebé, las veces que quieren? "Esto es algo que sucede en la Argentina pero también en otros lugares incluso del primer mundo. Acá, en nuestra neo, tenemos un régimen flexible pero hay horarios en los que los padres no pueden estar. Sobre todo con los chiquitos más delicados, los de la sala 1. Es difícil para ellos, lo sabemos, pero hay protocolos y procedimientos que cumplir y es por el bienestar y bioseguridad de nuestros pacientes. Pero puede ser conmocionante para la familia, lo entendemos", explica.

Finalmente Spicher menciona el valor del trabajo en equipo: "Es uno de los aspectos que más nos destacan, es fundamental en este mundo de la neo".

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>> Padres y médicos agradecidos

Pasar días o meses en una sala de neonatología es una marca que difícilmente se olvida. Para los padres es un momento difícil y complejo. Sin dudas lo es para ese bebé que debe superar un montón de obstáculos apenas asomado a la vida.

Raúl Spicher, médico neonatólogo, comenta que las muestras de afecto cuando los chicos son dados de alta son enormes y reconfortantes.

Si uno ingresa a una sala de neo es muy común encontrarse con fotos de niños o niñas que estuvieron internados allí, ahora en su primer cumpleaños, jugando con sus amigos, en el bautismo, en una fiesta familiar. Los padres regresan a llevar esos momentos felices a un lugar donde sin dudas, en algún momento, temieron lo peor. Esas fotos suelen ser aliento para muchos de los que están pasando por ese proceso.

También existen los que quieren o pueden dar algo más. Eso sucedió en el Hospital Italiano donde un papá donó tecnología única en su tipo en un establecimiento local. "Es un equipo de hipotermia terapéutica, muy valioso en todo sentido", menciona Spicher y agrega: "Esa familia tuvo esta posibilidad y nos la brindó de todo corazón. Somos nosotros los que siempre estaremos agradecidos".


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