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"El 75 por ciento de las enfermedades infecciosas se produce por contacto entre animales y personas"

El jefe de unidad de Emergencias Sanitarias y Evaluación de Riesgos de la Organización Panamericana de la Salud estuvo disertando en Rosario en la jornada Una Salud Global. Habló sobre zoonosis y los recientes brotes de dengue y chikunguya. Qué podemos hacer para mejorar la calidad de vida en Latinoamérica

Domingo 23 de Junio de 2019

—¿Cuáles son los grandes temas que hoy ocupan a la OPS y OMS respecto de las emergencias sanitarias en Latinoamérica y de los que la Argentina, seguramente, no está exenta de muchos de ellos?

—Diría que los principales retos están enmarcados en los problemas de salud que se consideran cruciales debido a su gravedad, alta prevalencia, costos asociados o impacto a largo plazo en la salud de la población, entre ellos, la persistencia, emergencia y reemergencia de algunas enfermedades infecciosas como las arbovirosis, por ejemplo, brotes recientes de dengue. Además del dengue, hay brotes causados por el virus del chikunguya. No dejaría de lado la amenaza que representan el cambio climático, los desastres naturales, como los huracanes, las erupciones volcánicas, los terremotos y las inundaciones.

—¿Qué valor les dan los distintos gobiernos a estos problemas y qué apoyo real, obtienen ustedes?

—Mucho. La OPS trabaja cada día con los países de la región para mejorar y proteger la salud de su población. Para ello fomenta la cooperación entre países y trabaja en forma colaborativa con los ministerios de Salud y otras agencias de gobierno, organizaciones de la sociedad civil, agencias internacionales, universidades, organismos de la seguridad social, grupos comunitarios. En la OPS están representados 52 países y territorios. Bajo su liderazgo, se establecen las prioridades sanitarias para enfrentar juntos problemas comunes que no respetan fronteras. Le doy ejemplos del avance en salud en la región: la esperanza de vida aumentó aproximadamente a 75 años en el quinquenio 2010-2015. La población ha ganado 16 años de vida como promedio en los últimos 45 años, es decir, prácticamente 2 años por quinquenio. La razón de mortalidad materna disminuyó de 68,4 por ciento de muertes en el 2002-2005 a 58,2 por 100 000 nacidos vivos en el período 2010-2013 (14,9 por ciento de reducción). La tasa de mortalidad infantil se redujo de 17,9 por ciento de muertes por 1 000 nacidos vivos en el periodo 2002-2005 a 13,6 en el periodo 2010-2013 (una reducción del 24 por ciento).

—La educación de la población es vital para evitar enfermedades ¿En qué punto nos encontramos en Latinoamérica en este sentido? ¿Mejor que antes, mal, muy mal?

—Vamos progresando bien. Por ejemplo, en la Región de las Américas tenemos que estar orgullosos del progreso logrado en torno a la salud en los últimos cinco años. Al llegar al final de la era de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), vemos que se ha logrado un progreso considerable en lo que respecta a alcanzar los ODM relacionados con la salud, en particular en cuanto a los niveles generales de nutrición, la esperanza de vida, la pobreza, la mortalidad de menores de 5 años, la infección por el VIH, la malaria y la tuberculosis. Todo esto está influenciado de una u otra forma por educación en la población. Sin embargo, hay algunas áreas en las que todavía hay mucho que hacer.

—¿Es consciente el ser humano de que la mayoría de los problemas serios vinculados a zoonosis o enfermedades por alimentos es producida por acción o inacción de las personas? ¿Qué se puede hacer en este sentido para una mayor toma de conciencia, para que realmente con pequeñas acciones pueda haber cambios positivos? ¿Qué tipos de programas o acciones ya probados dan verdaderos resultados?

—Como mencionaba en la conferencia que di en Rosario: de los patógenos para el ser humano que hay en el mundo, un 61 por ciento se consideran zoonosis y son responsables del 75 por ciento de las enfermedades infecciosas emergentes registradas en el último decenio. Alrededor de un 70 por ciento de las enfermedades que registramos en los últimos años en nuestros sistemas de monitoreo registradas en la Región de las Américas se produjeron en los puntos de contacto entre animales y personas. De ellas, un 25 por ciento fueron eventos relacionados con la inocuidad de los alimentos. Estos resultados ponen de relieve la importancia de la colaboración intersectorial y de los puntos de contacto entre animales y personas. Hoy muchos trabajamos de colaboración intersectorial, pero yo destacaría el esfuerzo que hacen los países de la región para realizar acciones integradas entre salud y agricultura para contener la resistencia antimicrobiana.
"Hay que ir por un cambio de paradigma. Pasar de un enfoque reactivo y de un exceso de confianza en soluciones farmacológicas a cambios estructurales en la sociedad"

—¿Cómo ve el futuro cercano: vamos hacia situaciones de una gravedad extrema? ¿Estamos a tiempo de evitar epidemias que puedan ser catastróficas?

—Creo que el compromiso adquirido por los todos los países de la región con la Agenda de Salud Sostenible para las Américas 2018-2030 (ASSA2030) marca un rumbo muy positivo para el desarrollo de la salud en la región durante los próximos trece años. Destaco, entre otros aspectos y relacionados con lo discutido en la Jornada de una Salud Global en Rosario, la importancia que se le da en el documento a la relación entre el medioambiente y la salud humana, y como los riesgos ambientales prevenibles pueden contribuir al mejoramiento de la salud.

—Respecto de esta visita a Rosario (donde fue uno de los expositores en un encuentro organizado por IBR y la Academia de Ciencias Médicas de Santa Fe), ¿qué se lleva de esta experiencia? ¿Cree que estas reuniones, este tipo de trabajo de instituciones diferentes pero relacionadas en sus temáticas puede hacer un aporte social?

—Destaco la conciencia en todos los panelistas y en el auditorio participante de que hay que hacer esfuerzos desde nuestro ámbito para minimizar la pérdida de biodiversidad para así también reducir riesgo de enfermedad. Fue claramente demostrado con las charlas y la discusión de la mesa final que al reducir la biodiversidad se puede aumentar el riesgo de enfermedad, ya sea directa o indirectamente. El camino a seguir es desarrollando estrategias de manejo ecológico para reducir el riesgo, proteger la biodiversidad y mantener los servicios de los ecosistemas. Esto implica un cambio de paradigma de un enfoque reactivo y exceso de confianza en las soluciones técnicas y farmacéuticas a promover cambios estructurales en nuestra sociedad, sistemas de salud y el enfoque del medio ambiente y el desarrollo.

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