Domingo 04 de Agosto de 2019
Desde la llegada de la cirugía laparoscópica en los años 90, el procedimiento se convirtió en una técnica quirúrgica de elección debido al interés cada vez mayor por la rápida recuperación y los beneficios para los pacientes.
Los cirujanos tuvieron que adaptarse y empezar a operar a través de pequeños orificios, perdiendo la visión tridimensional del ojo humano (la profundidad) para para verla en una pantalla de un monitor de TV en 2D (ancho y alto). En estos 30 años los adelantos tecnológicos fueron paralelos a la cirugía mini-invasiva, y así como se creó el Robot Da Vinci que opera con cuatro brazos articulados apareció en su momento la visión 3D.
En la Argentina la cirugía 3D se inició en Rosario en el 2010. Los primeros equipos eran unos "cascos" llamados Head Mounted Display, con pantallas LCD de cristal líquido y visión tridimensional. Estos equipos sólo permitían la visión para dos cirujanos.
"Los avances y mejoras continuaron para pasar a la cirugía con Gafas Polarizadas y monitores 3D HD. De esta forma se extendió y mejoró la visión a más cirujanos dentro del quirófano. En mayo de 2018, en Londres, la EAES (European Association of Endoscopic Surgery) durante su congreso anual realizó un Consenso sobre Laparoscopia 3D, con cirujanos e ingenieros, con el ánimo de evaluar los potenciales beneficios: la sensación de profundidad, el hecho de que mejora la coordinación ojo/mano y realza las maniobras quirúrgicas, entre otras ventajas.
Pérez Grassano agregó que "luego de revisar casi 10.000 artículos y trabajos publicados en los últimos 10 años las conclusiones fueron publicadas en la prestigiosa revista Surgical Endoscopy: la visión 3D reduce significativamente el tiempo operatorio y reduce la cantidad de errores y complicaciones. Ahora estamos con la llegada del 4K a la visión 3D HD con monitores de 55 pulgadas, otorgando de esta manera detalles imperceptibles al ojo humano".