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Buscan controlar la leucemia linfocítica crónica

En el marco del Congreso Iberoamericano de Leucemia Linfocítica Crónica (LLC), la más frecuente en adultos, se presentaron nuevos abordajes de la enfermedad. Cómo convivir con este problema de salud.

Domingo 16 de Septiembre de 2018

David Menaged tenía 47 años cuando le diagnosticaron leucemia linfocítica crónica, un tipo de cáncer. Sintió el impacto de la noticia, al punto de confesar: "Hasta entonces me sentía imbatible". Sin embargo, la vulnerabilidad que lo acompañó durante los primeros días no lo derrumbó. Ahora, 17 años después de aquellos tiempos difíciles, y luego de haber pasado por numerosos tratamientos, habló con entusiasmo, optimismo y enorme esperanza frente a los periodistas que participaron de la Academia sobre Leucemia Linfocítica Crónica, durante el Congreso Iberoamericano, en Buenos Aires, y que reunió a los principales especialistas en este tema.


No negó que el trayecto fue complejo, pero en sus palabras había, sobre todo, agradecimiento a los médicos y a la ciencia, a su familia y a amigos. También a la fe, que no lo dejó bajar los brazos frente a algunas complicaciones. "Tuve una remisión completa durante siete años, pero luego tuve una recaída", rememoró.

La posibilidad de haber accedido, en cada etapa, a tratamientos de vanguardia, fue la clave para que actualmente él se sienta "más fuerte que nunca". Al menos esa es la lectura que el propio paciente hace de su situación, y que fue corroborada por los médicos. "Tuvo el acompañamiento y las terapias apropiadas y su cuerpo respondió bien", afirmó Raimundo Bezares, jefe de Hematología del Hospital General de Agudos Teodoro Alvarez, de la ciudad de Buenos Aires.

El médico, que participó del panel, hizo un relato pormenorizado sobre la historia de la leucemia linfocítica crónica. Desde 1920 —cuando empezó a hablarse de esta patología— pasando por los hitos en torno a las terapias y nuevos tratamientos, hasta este presente "en el que se consiguieron avances revolucionarios".

Durante la reunión con la prensa, organizada por Laboratorios Abbvie, Bezares manifestó que "es una de las enfermedades oncohematológicas sobre las que más se ha avanzando en los últimos años. Y aunque en este campo de la medicina no usamos la palabra cura, estamos viendo, en determinados pacientes, que existe la posibilidad de dejar de administrarles medicación durante algunos años y vemos que logran lo que llamamos una respuesta profunda, es decir, tienen la enfermedad pero es prácticamente indetectable".

Síntomas y terapias

Además de Bezares, en el panel expuso Raúl Gabus, director del servicio de Hematología del Hospital Maciel, de Montevideo. El especialista manifestó que un tercio de las personas con leucemia linfocítica crónica tienen mal pronóstico y son aquellos en los que los síntomas son relevantes. Este grupo es el que amerita tratamiento inmediato, un seguimiento médico estricto y los que pueden presentar mayor cantidad de complicaciones. Debilidad, cansancio, ganglios linfáticos hinchados, pérdida de peso, sudores nocturnos, se anotan entre los síntomas más frecuentes de quienes tienen leucemia linfocítica crónica. En estos casos la consulta con el médico debe ser inmediata.

Hay otros pacientes que no tienen ni siquiera sintomatología y en los que la enfermedad se detecta en análisis de rutina. Estos no suelen necesitar tratamiento farmacológico en las primeras etapas, y algunos nunca.

En quienes no evolucionan bien, ¿es el trasplante de médula una opción? Bezares aclaró que sí, que se sigue utilizando para el manejo de la patología, sobre todo en personas donde otras terapias no dieron el resultado esperado.

Respecto de la quimioterapia, los médicos comentaron que en pacientes jóvenes suele ocurrir que con un sólo tratamiento consiguen muy buenas respuestas "y una expectativa de vida igual a quienes no tuvieron la enfermedad".

Sobre el acceso de los pacientes a las terapias de última generación, los médicos mencionaron que "gracias a los protocolos existentes la mayoría de las personas que necesitan estos tratamientos los obtienen, independientemente de su situación socioeconómica". De todas maneras no negaron que el acceso a la salud es desigual en Latinoamérica y eso representa un desafío permanente para todo el sistema.

"En todos los años que llevo trabajando con estos pacientes he visto enormes avances, mejoras en las terapias y menos efectos secundarios. Hoy podemos decir que el caso de David —que lleva una vida sin demasiadas complicaciones— no es aislado, que hay muchas personas que logran resultados positivos en el control de este tipo de cáncer. Vemos hombres y mujeres con buena calidad de vida, que pueden continuar sus proyectos, volver a sus actividades laborales con cierta rapidez, y eso nos alienta a seguir investigando, a profundizar los conocimientos sobre la leucemia linfocítica crónica. Hoy el paciente, además, participa en forma activa junto con el médico sobre el modelo de terapia a seguir, y eso es algo que valoramos y respetamos", enfatizó el profesional.

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