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Beresheet, la génesis

Domingo 02 de Junio de 2019

A los proyectos chinos, indios, estadounidenses, europeos, japoneses y rusos para estudiar la Luna hace poco se sumó un país que no destacaba por su programa de sondas espaciales: Israel. El 22 de febrero pasado un cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX lanzó desde Cabo Cañaveral el satélite de comunicaciones geoestacionario indonesio Nusantara Satu (PSN-6), la carga principal, así como el microsatélite militar USAF-S5 y la sonda israelí Beresheet, la protagonista de la misión.

Beresheet es la primera sonda espacial de Israel y la primera sonda lunar que ha sido desarrollada con financiación casi exclusivamente privada. Aunque Beresheet falló a último momento y se estrelló contra la Luna, Israel entró igualmente en uno de los pocos países en enviar una sonda al satélite, después de la Unión Soviética, Estados Unidos y China.

Beresheet («génesis» o en el principio» en hebreo) era una pequeña sonda de apenas 585 kilos, y de ellos, 435 de combustible. Tenía una altura de 1,53 metro y un diámetro de 2,29 m. Fue desarrollada por la empresa israelí SpaceIL, fundada en 2011 por tres ingenieros, Kfir Damari, Yonatan Winetraub y Yariv Bash para competir en el concurso Google Lunar X-Prize (GLXP). Este ofrecía veinte millones de dólares al primer equipo que lograse llevar una sonda robot exploradora a la Luna capaz de recorrer al menos medio kilómetro sobre la superficie del satélite y transmitir a la Tierra imágenes de alta definición.

Antes, en 2015, SpaceIL logró firmar un contrato de lanzamiento con SpaceX y se posicionó entre las favoritas para ganar el premio. Sin embargo, al igual que sus competidores, el proyecto sufrió varios retrasos y no logró despegar antes de la finalización del plazo impuesto por Google. A finales de 2017 Space IL recaudó unos veinte millones de dólares adicionales procedentes del público, inversores privados y, mínimamente, del gobierno israelí (dos millones de dólares). Google dio por terminado el concurso GLXP a principios de 2018, antes de que ninguna misión lograse despegar. Sin embargo, SpaceIL decidió seguir adelante con el proyecto, ahora bautizado como Beresheet. En total, el costo de la misión no ha superado los cien millones de dólares. Ahora se está impulsando construir y enviar una segunda sonda, Beresheet II.

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