La Región

"Marlene podrá descansar en paz sin que haya un asesino suelto"

Alicia Peralta reveló su sorpresa por el juicio abreviado que terminó con la perpetua del asesino.

Domingo 26 de Noviembre de 2017

"Marlene va a poder descansar en paz, si que haya un asesino suelto". La frase de Alicia Peralta, la mamá de la joven asesinada en Oliveros, se hizo escuchar tras dictarse la condena a José Ojeda en un juicio abreviado que sorprendió en la eterna agonía de los últimos 18 meses. No estaba prevista, por eso la sentencia les cayó como un manto de calma ante tanta tempestad.

   El 14 de mayo del 2016, Marlene Franco regresaba del cumpleaños de una amiga en Maciel en un colectivo interurbano, se bajó en la parada central sobre ruta 11 en Oliveros y caminó con destino a su casa. Pero pasados los cien metros, un hombre la interceptó, la metió dentro de una vivienda deshabitada, abusó de ella y le produjo la muerte.

   El viernes, cuando iba a producirse la última audiencia previa al juicio oral y público, la querella constituida por Juliana Tagliati, Mariano Echevero y Valentín Hereñú acordaron con Juan Pablo McCormack, el abogado defensor de José Ojeda sindicado como único responsable, la realización de un juicio abreviado.

   La minuciosa labor de la Fiscalía de San Lorenzo a cargo de la investigación de aquella fatídica noche fue crucial para determinar la culpabilidad del muchacho ante el tribunal. Los jueces Griselda Strólogo, Juan José Tutau y Eduardo Filocco condenaron al hombre de 22 años prisión perpetua por homicidio doblemente agravado por criminis causa, y por mediar violencia de género de un hombre hacia una mujer, en calidad de autor. Esto la convirtió en la única sentencia de femicidio en la región.

Juicio abreviado

La mañana gris y lluviosa del viernes pasado congregó una vez más a la familia de Marlene a los tribunales. Carteles de #NiUnaMenos y su foto cubrieron las escalinatas. "No tenía esperanza de que el juicio fuera este año porque nadie sabía lo que podía pasar en esta audiencia. No sabíamos que en ese momento se iba a hacer el abreviado, teníamos la esperanza de que podía ser o no", narró la mamá de la joven.

   Pero el resultado fue el que tanto esperaban: una pena ejemplar. Las emociones invadieron a Alicia, que nunca dejó de sostener con sus manos apretadas el cartel con la foto de su hija y el pedido de justicia: "Cuando salí recién pude respirar, por tener a metros al asesino de Marlene y por lo que sucedió en la audiencia. En ese momento no dije nada, lo hicieron los abogados y el fiscal". Ojeda fue condenado a "cadena perpetua por femicidio, sin privilegios", repitió.

   Intentando explicar lo vivido, con el corazón en la mano desgarrado de tanto luchar, Peralta detalló: "Por medio de su abogado (el asesino) nos pidió perdón. Ni el pedido de perdón ni la condena me van a devolver a mi hija, pero ella ahora va a descansar en paz y no va a andar un asesino suelto". El muchacho no habló más que con monosílabos, aunque confirmó su culpabilidad tras los dichos de su representante.

   Envuelta en una triste satisfacción, la madre siguió: "La sensación que me quedó es que esto no tiene que volver a pasar. El mensaje que me gustaría darles a las mujeres es que no hay que bajar los brazos, hay que seguir adelante, pelearla, seguir remándola. Hay que tener esperanza de que la justicia se puede lograr, como pasó con Marlene".

"No lo puedo perdonar"

La familia de la víctima vive en Oliveros desde hace pocos años. La pareja de la mamá de Marlene se dedicó por mucho tiempo a cuidar campos por distintas zonas hasta arribar a la localidad donde decidieron afincarse. La casa en la que viven queda por calle Mitre al fondo, casi al final de la zona urbana, pegado al polideportivo "Tomás Costa" del club Sportivo Belgrano. Con un amplio patio al frente y una pequeña galería previa a la puerta principal.

   Manuel Troncozo es el hermano mayor de cinco que conforman la familia, acompañó en cada momento pero prefirió no ingresar a la sala de la audiencia. En diálogo con La Capital, confió: "No me animé a entrar a la sala, para no verlo. Estuve, pero afuera". Todavía sorprendido por la resolución, explicó: "Fue muy duro, por momentos parecía que todo quedaba en la nada, pero seguimos luchando y pudimos lograr lo que tanto queríamos".

   Luego, amplió: "Ahora por suerte la estamos pasando bien, el dolor todavía no desapareció pero por lo menos estamos tranquilos, nos trajo mucho alivio. Tratamos de ayudarnos entre nosotros, de compartir nuestro dolor, y tratar de estar bien".

   Con respecto al pedido de disculpas por parte del femicida, Manuel fue sincero: "No sé cómo explicar lo que siento. No le tengo rabia, quizás me da impotencia. Como decir, siento que nunca podría perdonar lo que hizo aunque haya pedido perdón por medio de su abogado". Y augurando una nueva etapa en sus vidas tras la tragedia, confió: "Ahora voy a tratar de recordarla con los mejores momentos, de olvidar todo lo que pasamos, todo este inmenso dolor, y seguir para adelante".

Sentencia ejemplar

El fiscal Leandro Lucente llevó adelante la investigación del Ministerio Público de la Acusación, y su rol fue determinante a la hora del veredicto final. En diálogo con este diario hizo un balance de lo sucedido: "Estoy muy satisfecho con el resultado. Creo que fue producto de haberse preservado correctamente la escena del hecho, fueron fundamentales las pericias de ADN que tienen un nivel de exactitud prácticamente irrefutables".

   Sobre lo sucedido el viernes 24, el letrado explicó: "Originalmente se había planificado realizar la audiencia preliminar, que luego fue suspendida; en el intermedio hubo diversas reuniones entre la defensa y la querella y se acordó lo que derivó en el abreviado y la sentencia".

   Sobre los tecnicismos aplicados, Lucente determinó: "La investigación la lleva a cabo el fiscal y queda todo asentado en un legajo, lo que se hace en un procedimiento abreviado es detallar y explicar las evidencias con las que cuenta la Fiscalía. A lo largo de todo el proceso fueron siendo públicas, no sólo testimonios, sino pruebas científicas que tienen bastante exactitud".

   No hay pena que devuelva la vida de Marlene, ni la ilusión de aquella noche que llevó a la adolescente a una de las únicas salidas que había tenido con sus primeras amigas en el pueblo. No hay palabras que justifiquen tanto dolor, pero la familia siente un manto de "alivio" al saber que al fin y tras su ferviente lucha puede descansar en paz.


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