El expresidente fue retratado junto a María Baylac, creadora del Tarot de los Milagros, durante un evento de música electrónica.
18:55 hs - Martes 14 de Abril de 2026
Una imagen inesperada empezó a circular el fin de semana pasado: el expresidente Mauricio Macri posando con una carta de tarot en la mano. El encuentro fue con María Baylac, creadora del Tarot de los Milagros, en un evento de música electrónica, y la carta elegida no pasó desapercibida: el Diablo.
Lejos de lo que su nombre sugiere, en este mazo la carta 15 no habla de algo negativo, sino de todo lo contrario: empoderamiento, deseo y decisiones personales. “El diablo te pide que te hagas cargo de tu sombra, que dejes las excusas y conectes con lo que realmente querés”, explica Baylac. Y añade: "La carta invita a preguntarse qué nos limita, a qué estamos atados, muchas veces por elección propia, y qué estamos dispuestos a hacer para cambiarlo".
La escena se volvió viral rápidamente y se sumó a un fenómeno que viene creciendo en silencio: el tarot ya no es cosa de nicho. En los últimos meses, distintas figuras del espectáculo y la cultura también se acercaron al Tarot de los Milagros y se animaron a sacar su carta: Gabriela Sari, Rocío Robles, Paula Kohan, Sabrina Garciarena, Jujuy Giménez, Calu Rivero, Dolores Barreiro y Benjamín Vicuña, entre otros.
Quienes están en esta ámbito señalan que el nuevo uso del tarot está ligado al autoconocimiento y la introspección. "En un contexto de estrés, sobreinformación y rutinas aceleradas, cada vez más personas buscan herramientas simples para frenar, hacerse preguntas y reconectar con lo emocional", aseveran.
El Tarot de los Milagros se inscribe en esa tendencia con una propuesta accesible: un mazo de 51 cartas ilustradas a mano junto a un libro guía que permite usarlo sin experiencia previa. "La idea no es predecir el futuro, sino abrir conversaciones —con uno mismo o con otros— a partir de símbolos, intuiciones y preguntas", apuntan.
Que una figura política como Macri termine sosteniendo una carta como “El Diablo” en un evento público puede parecer anecdótico, pero también refleja algo más profundo: estas prácticas están cruzando cada vez más espacios y públicos.