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Los peregrinos desafiaron el clima adverso y marcharon hacia San Nicolás

Una multitud participó de la procesión junto a la Virgen, que termina hoy en el "campito" bonaerense donde se levanta el santuario. Protegidos como pudieron, iniciaron ayer la caminata.  

Domingo 14 de Septiembre de 2014

Con pilotos, paraguas, con los cochecitos de sus hijos protegidos por techos de plástico, munidos de bastones, palos de escoba y todo lo que los ayudara a caminar, los fieles no se amedrentaron por la lluvia y partieron ayer hacia San Nicolás en una nueva peregrinación junto a la Virgen María, que terminará hoy en el campito donde se levanta el majestuoso santuario que, justamente este año, se terminó de construir. Una caminata que resistió las inclemencias del tiempo y que volvió a convocar a miles de seguidores.

En el preciso momento en que explotó la bomba y se esparcieron miles de papelitos por el aire para dar comienzo desde Rosario a la procesións, desde la esquina de Ayacucho y Arijón, la lluvia se derramó sobre los fieles, que no se acobardaron y asumieron con entusiasmo el compromiso con su madre espiritual. El recorrido arrancó a las 15, y cuando pasó por el puente de la Circunvalación, la columna humana ya había sumado más de 150 mil almas, según estimaron los organizadores de la caminata en base a datos proporcionados por la policía.

Los devotos partieron cantando tras la imagen religiosa, munidos de palos para usar a modo de bastones, zapatillas bien cómodas y pilotos o grandes bolsas de consorcio para guarecerse del agua, potencial enemiga porque los pies húmedos terminan ampollándose mas fácilmente a lo largo de los 60 kilómetros de trayecto a pie.

Cuando se acercaba a los primeros 20 kilómetros de trayecto, la procesión se desarrollaba "con total normalidad mas allá de la lluvia del principio que ya cesó, y sin ninguna atención médica, con todos los organismos de seguridad funcionando", indicó a La Capital Martín Paleari, coordinador de la peregrinación.

Relatos peregrinos. Laura es rosarina, tiene 37 años y asiste a quienes van quedando en el camino hacia San Nicolás. Hace 17 años que hace la procesión y ayer, a punto de partir, no le asustaba la inminente lluvia. "He pasado por muchos climas difíciles, como el año pasado, que nos tocó de todo. Me quedaron los pies negros y se me salieron las uñas, muy doloroso", recordó. Junto a su esposo Miguel (49), honran a la virgen y le piden "que nos bendiga con un bebé, por la salud de mi padre que está enfermo y también por la paz de quienes ya no están. Son muchas cosas, camino con mucha fe y mucho amor, aunque haya gente que no lo entinde, porque la fe no nace de la noche a la mañana: nace del corazón", consideró la joven.

Envuelto en un piloto verde, Gabriel (50) esperaba en la playa de la estación de servicios de Ayacucho y Arijón que arrancara la procesión, que haría por quinta vez. "Soy devoto de toda la vida. Con mi señora vamos todos los meses a San Nicolás para pedir por la familia y el trabajo, pero ella, por un problema en las piernas, no me puede acompañar en la peregrinación, aunque sí la he hecho con mi hija y mi hermano. Esta vez es la primera que me largo solo hasta el final, equipado, con todo", expresó.

Nelly Encina (54) llegó desde San Nicolás para hacer la peregrinación por décimoquinta vez consecutiva. "Voy siempre sola y llego hasta el final, siempre. Tipo 7 u 8 ya llego, junto con la virgen", contó con orgullo de poder "agradecerle todo lo que Dios me regaló, que es mucho".

Cargando provisiones en el servicentro, en el punto de partida estaban Silvina (46) junto a su cuñada y cuatro amigas llegadas desde San Francisco (Córdoba) exclusivamente para hacer la caminata. "Es la tercera vez que hago la procesión y siempre llego hasta el final. A veces no la seguimos a la virgen sino que vamos un poco más rápido. El año pasado nos mató el agua ni bien salimos, pero seguimos adelante y a las 3 de la madrugada ya estabamos allá. Empezamos a hacer la procesión con mi cuñada cuando mi hermano se enfermó de cáncer y todos los años venimos para agradecer por un año más y para pedir por uno más", comentó.

Bastón en mano, Dévora (38) se preparaba para hacer su primera peregrinación, acompañando a Susana (42), que ya va por su tercera vez. "La primera llegué hasta San Nicolás; la segunda, a Villa Constitución y la tercera, a Arroyo Seco, pero la fe está", dijo entre risas. Su sacrificio este año es "en agradecimiento porque tuve una enfermedad que la agarraron a tiempo, me operé en febrero, y creo que mi recuperación fue un milagro de la virgen, que para mí es muy milagrosa. Hay que pedir, pero también hay que cumplir", advirtió la rosarina.

"Desde Roldán llegó Raquel (61), quien hace 19 años que transita el camino a San Nicolás y tiene pensado hacerlo por más años "siempre con alegría, porque sigo agradeciéndole porque me devolvió mi nieto que tenía un tumor y hoy ya no tiene más nada. Yo misma soy un regalo de ella, porque estoy acá", remató.

El recorrido. Las actividades en el marco de la 21ª Peregrinación Masiva Arquidiócesana a Pie Rosario-San Nicolás arrancaron ayer a las 10, con la exposición de la carroza con la imagen de la Virgen frente a la catedral de Rosario. Luego, a las 11.45 partió seguida de una caravana de autos, hasta Arijón y Ayacucho, y a las 15 emprendió la marcha desde Ayacucho y Arijón. Según lo previsto, a las 17.30 pasaría por Pueblo Esther, a 20 por Arroyo Seco y a las 23, por Pavón.

A las 2 de la madrugada la peregrinación haría un alto en Villa Constitución y a las 5 será sería la recepción en Arroyo del Medio. Aproximadamente a las 7 llegará a San Nicolás, y a las 7.30 se realizará la misa central, presidida por primera vez por el nuevo arzobispo de Rosario, Eduardo Eliseo Martín, la cual no se suspende por lluvia. Otra novedad este año es que la celebración se hará en el majestuoso templo erigido en el mítico "campito", el cual se inauguró formalmente el 25 de mayo de este año, tras la finalización de las obras que arrancaron hace 28 años.

Los impulsores de la tradicional convocatoria esperaban que en esta edición se superaran las de año anteriores. En la 2013, calcularon que partieron de Rosario 120 mil personas, y que participaron un total de 200 mil, teniendo en cuenta la incorporación de fieles durante todo el trayecto. Por supuesto, el cansancio y las inclemencias del tiempo pueden modificar los pronósticos, pero nunca quitan masividad peregrinación, una de las más multitudinarias del país.

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