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Llaman a reunir datos sobre un fraile para su posible canonización

La comunidad católica de Aarón Castellanos busca recopilar lo que la Iglesia denomina “logros de santidad”, en pos de una posible futura canonización del sacerdote franciscano José Bepo Zilli, fallecido en esta localidad el 31 de enero de 2008.  

Miércoles 18 de Noviembre de 2009

Aarón Castellanos. — La comunidad católica local busca recopilar lo que la Iglesia denomina “logros de santidad”, en pos de una posible futura canonización del sacerdote franciscano José Bepo Zilli, fallecido en esta localidad el 31 de enero de 2008.
  Fue el actual párroco de Aarón Castellanos, Andrés Quiroga, quien durante la ceremonia de entronización de su tumba, ubicada en la capilla del cementerio que el mismo Zilli reconstruyó personalmente, impulsó a los presentes, a recolectar testimonios y reconstruir la biografía de este cura de origen friulano y de vasta trayectoria misional en el país y el extranjero.
  El pedido del padre Quiroga a la feligresía responde a una solicitud de la orden franciscana de Roma, para establecer hechos o situaciones protagonizadas por fray José que pudieran ser consideradas milagrosas con miras a una posible canonización por parte de la Santa Sede.
  La vida espiritual de localidades como Aarón Castellanos, Diego de Alvear, Amenábar y San Gregorio se vio influida por el mensaje y la práctica de este cura italiano, nacido en Gemona del Friuli, el 7 de mayo de 1924. Ordenado a los 28 años en un santuario de Livenza, su acción pastoral se encuadró en las consignas de la orden inspirada en San Francisco de Asís; humildad, sencillez, pobreza y caridad.
  El padre Zilli ejerció el sacerdocio durante poco tiempo en su patria y, ya en nuestro país su primer destino pastoral habría sido la localidad rionegrina de Ingeniero Jacobacci, donde permaneció varios años. Luego, su condición misionera lo llevó a El Salvador, llamado por el célebre arzobispo Oscar Arnulfo Romero, quien fuera asesinado mientras oficiaba misa, por un militante de ultraderecha de ese país centroamericano. El crimen impresionó al cura y al volver a la Argentina, recaló en el obispado de Venado Tuerto, donde se lo designó párroco de Diego de Alvear, prestando servicio también en San Gregorio y en Iriarte, provincia de Buenos Aires.
  Tras jubilarse, Zilli se instaló en el convento San Francisco de Aarón Castellanos y ofició misas en la iglesia Cristo Redentor local, así como en Villa Saboya (Buenos Aires), Amenábar, Lazzarino y Rufino.
  En 2007, Zilli solicitó al presidente comunal, Osvaldo Bonino, permiso para reconstruir una abandonada capilla ubicada en el cementerio local y en la que hoy descansan sus restos. Contando entonces con 83 años y con diversos aportes, él mismo comenzó a picar paredes, revocar y pintar mientras decía a quien quisiera oírlo: “Trabajo por la gloria de Dios y el amor al prójimo”.

Homenaje. El presidente comunal, Osvaldo Bonino, indicó que “en su homenaje decidimos terminar la Capilla y pedir autorización al obispo venadense, para que sus restos fueran sepultados en la que fue su última obra. En Castellanos lo considerábamos un santo vivo, un franciscano que llevaba su sotana con amor. Sabemos que prefirió morir aquí y no volver a Italia”.

Señal. Bruna y María, dos hermanas del padre Zilli que viven en Gemona del Friuli, manifestaron que un cuadro con la foto de fray José, comenzó a oscilar solo en la pared de donde colgaba, precisamente una hora antes de que, vía telefónica les anunciaran desde la Argentina la muerte de su hermano.

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