Las relaciones exteriores de Brasil, muy diferentes según quién sea el vencedor
Bolsonaro aisló a su país con su radicalismo derechista; Lula tuvo una política mucho más pragmática y multilateralista

Domingo 02 de Octubre de 2022

Las relaciones internacionales de Brasil también están en juego en las urnas. Una victoria de Lula da Silva en el balotaje reactivaría la llamada política “Sur-Sur”, reforzando los lazos con América Latina, Africa y Asia/Oceanía, y daría un nuevo impulso al grupo de los Brics, en el que están, además de Brasil, Rusia, China, India y Sudáfrica. En cambio, una victoria de Jair Bolsonaro mantendrá el aislamiento de Brasil en la escena internacional. Esto incluye a países occidentales de la talla de Francia, cuyo presidente Emmanuel Macron, está enfrentado con Bolsonaro por la agenda ambiental. Bolsonaro, en un eventual segundo mandato, debería moderar su radicalismo de derecha, cosa que comenzó a hacer el año pasado, pero su relación y su imagen en las naciones desarrolladas igualmente es pésima. Sí tiene un buen vínculo con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, al que visitó en plena guerra. Pero Putin es un paria internacional desde que invadió Ucrania, dato que Bolsonaro parece no percibir.

Eduardo Fayet, profesor de la Universidad Presbiteriana Mackenzie en Brasilia, cree que ante la reciente llegada de la izquierda al poder en Chile y Colombia, si se sumara Lula en Brasil, abriría una oportunidad para que este estreche lazos en América Latina. “En América Latina hay una oportunidad especial para un diálogo más globalizado con estos con estos dos países”, explica.

Para el politólogo Guilherme Casares, de la Fundación Getulio Vargas, el programa de Lula sigue dejando dudas en las relaciones exteriores. “El mundo de 2023 es infinitamente diferente al de 2003. Cuando miramos a la campaña, la receta de política exterior es muy similar a la que de hace 20 años. Hay dos posibilidades: o no se han dado cuenta de la obsolescencia de las estrategias o es un mero discurso de campaña para intentar recuperar los buenos tiempos de Lula”, destaca. El politólogo afirma que una de las principales diferencias es que, en 2003, Estados Unidos lideraba el mundo prácticamente solo, mientras hoy existe una intensa disputa con China. Casares, sin embargo, destaca que Lula siempre ha sido muy “hábil” para trabajar en escenarios con intereses opuestos. “Lula va a tener que tomar decisiones en cuestiones que son más polémicas en la agenda entre China y Estados Unidos”, afirma.

Si el primer mandato de Bolsonaro estuvo marcado por el aislamiento internacional de Brasil, salvo los EEUU de Donald Trump, los analistas señalan que los cambios serán necesarios en una eventual reelección del derechista. “Creo que mantendría una postura de acercamiento con los gobiernos más alineados con sus valores y costumbres. Pero en el aspecto económico, tendría que ser más flexible, como ya viene haciendo”, dice Eduardo Fayet. “Un gran ejemplo de ello es la OCDE, que es una agenda en la que se sitúa alineada con países en desarrollo, tradicionalmente democráticos y con costumbres más globalizadas” añade.

Casares destaca que este proceso ya comenzó el año pasado, cuando Carlos França sustituyó a Ernesto Araújo como ministro de Exteriores. “Este cambio fue un paso importante para adaptarse a la realidad, después de dos años muy combativos. Pero no creo que esto haya impedido que, desgraciadamente, Brasil haya quedado aislado en varios ámbitos en los que era líder”, señala Casares, citando como ejemplos el medio ambiente y los derechos humanos. Para él, Bolsonaro tendrá que “adaptar sus prioridades” si es reelegido. “No podrá mantener una política de aislamiento como la que mantuvo durante todo su primer mandato”. Señala, sin embargo, que el escenario podría cambiar si el ex presidente Donald Trump vuelve al poder en EEUU en 2024. El republicano, que en su día dijo que Bolsonaro era su versión “tropical”, podría “reposicionar a Brasil como aliado preferente de Estados Unidos Estados Unidos”.

Los especialistas también prevén diferentes reacciones de los países desarrollados, especialmente los de la Unión Europea. Alemania y Francia han mantenido las relaciones con Brasil “en espera”, dados los desacuerdos con las políticas ambientales de Bolsonaro. “En el caso de un nuevo gobierno de Bolsonaro, para que haya una perspectiva positiva desde Europa, tendría que haber un esfuerzo claro, notorio y público no sólo de narración y discurso, sino también de acciones, acuerdos, tratados y tratos. Creo que el gobierno de Bolsonaro tendrá que hacer un mayor esfuerzo”, subraya Fayet. 

Ante un gobierno de Lula, el profesor de Mackenzie predice que la tarea sería “más fácil” en términos de imagen. “Podría revertir rápidamente esta imagen, por ejemplo, en el Fondo del Amazonas, en proyectos de cooperación internacional, en la preservación de las áreas indígenas, en la preservación de la propia Amazonia. Por supuesto, tendría que hacer un verdadero esfuerzo en acciones, tratados, acuerdos, comercio internacional, proyectos de cooperación”, señala Fayet. 

Casares recuerda que la percepción negativa del Brasil de Bolsonaro se reforzó en la última cumbre del G20 en Italia, a fines de junio pasado, cuando Bolsonaro quedó aislado entre los líderes internacionales y, una semana después, Lula fue recibido con los brazos abiertos en Europa. países europeos. “Creo que fue una señal, una percepción más positiva del ex presidente Lula, y también por los ocho años de su gobierno, en los que Brasil progresó en sus relaciones con Europa, a excepción del acuerdo UE-Mercosur”, recuerda el especialista. “El presidente francés Emmanuel Macron tiene una antipatía personal con Bolsonaro, que es respondida. Sería más difícil para la Unión Europea un segundo mandato de Bolsonaro. Existe la sensación de que un presidente populista con perfil autoritario, como Bolsonaro tiende a profundizar este sesgo autoritario en un segundo mandato”, añadió Casares.