La Región

Ya tienen 51 años, una es santafesina y la otra cordobesa

Una es santafesina y la otra es cordobesa. Vivieron un caso muy similar a las mellizas recién nacidas.

Domingo 02 de Agosto de 2020

Mellizas, pero una santafesina y otra cordobesa. Tienen 51 años y vivieron un caso similar a las recién nacidas. Ocurrió el 30 de septiembre de 1968 cuando llegaron al mundo Maricel y Elisabet Aranda. La mamá, Estela Cassol, y su esposo Francisco vivían en Colonia Castelar, en el extremo noroeste del departamento San Martín. Y si bien la madre esperaba para noviembre que naciera su hijo —se desconocía el sexo y que el embarazo era múltiple—, entró en trabajo de parto.

Fue después del mediodía. Francisco estaba trabajando en el campo y la ayuda para Estela llegó de parte de una vecina que la trasladó en auto hasta el consultorio del único médico del pueblo. "No había lugar de internación. Atendía en su casa, donde tenía un consultorio y era lo único disponible", contó Elisabet a La Capital.

"Allí nació mi hermana. Según cuentan, creían que estaba muerta. Cuando la vieron tenía un color oscuro, estaba morada. El médico la tomó de los pies y comenzó a pegarle en las nalgas hasta que reaccionó y empezó a llorar", amplió.

Fue ahí cuando el profesional Adrián Evangelio Vilchez advirtió que había otro bebé por nacer y se lo comunicó a la mujer. "Señora, usted tiene otra criatura", cuenta Elisabet que se sorprendió el galeno, quien consideró que si la primera bebé estaba delicada era probable que la segunda tuviera más complicaciones.

Rápido de reflejos el médico evaluó la situación y resolvió derivar a la parturienta a San Francisco (Córdoba), a pesar de los duros 35 kilómetros de caminos de tierra que separan a ambas poblaciones. El caso se podía complicar con riesgo evidente sobre la vida de la niña por nacer y de la madre.

Para entonces, ya le habían avisado al padre, que llegó al pueblo y buscó la única posibilidad de auxilio ante la necesidad de traslado: un vecino que hacía comisiones a ciudades más grandes. "En esa época ni siquiera había una ambulancia en el pueblo", rememoró Elisabet.

"Mis padres cuentan que el más asustado era el remisero, aunque la situación era compleja para todos y principalmente para mi mamá, que sintió cada uno de los pozos de ese camino en mal estado", dijo. Y añadió un dato más que pintoresco, que su hermana "viajó dentro de una caja de zapatos que Vilchez revistió con algodón".

En San Francisco había una clínica de niños con sala de partos en el primer piso, no tenía ascensor. La parturienta tuvo que subir por escalera para ser atendida. Elizabet llegó 45 minutos después que su hermana y en mejores condiciones. Hoy, cuenta que su hermana pesó 1,90 kilos y ella 1,95 "y por eso estuvimos varios días en incubadora".

"Después, siempre nos preguntaron con esa referencia: ¿Cuál es la santafesina y cuál la cordobesa?", dijo Elisabet con una sonrisa.

El doctor Vilchez cumplió 90 años hace pocos días y vive en San Francisco. Trabajó allí hasta el año pasado, en la Clínica de Especialidades Enrique J. Carrá (h) después de 25 años de atender pacientes en Castelar, donde había más necesidades que recursos.

Es muy querido por todos, fue médico de familia de muchos vecinos de la región y recientemente fue galardonado como Arquitecto Social 2018, tras una vida al servicio de la comunidad.

Fue uno de los que ayudaron en aquel parto de hace 51 años, cuando nacieron la santafesina Maricel y la cordobesa Elisabet.

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