Jueves 04 de Noviembre de 2021
Vialidad Nacional inició recientemente las primeras tareas sobre la calzada de la ruta nacional número 7 en su trayecto por territorio santafesino, en un tramo de más de 50 kilómetros. Estas intervenciones iniciales comprenden el bacheo de algunos puntos en el tramo entre la laguna La Picasa y Rufino.
La obra puesta en marcha, aseguran, tendrá mejoras importantes para este trayecto del corredor. Con nuevos frentes de trabajo se ampliará el bacheo profundo, fresado de deformaciones, más el recalce de banquinas. Asimismo, se avanzará con la repavimentación completa entre los límites de Santa Fe con Buenos Aires y Córdoba, incluida la calzada en el paso por La Picasa.
Actualmente, por el desarrollo de los trabajos de bacheo, el paso es con alternancia de una mano por vez dada la reducción de carril por la presencia de equipos y personal de obra. El ordenamiento de la circulación se realiza con banderilleros con cartelería preventiva de seguridad para los usuarios.
Respecto del contrato iniciado, los trabajos abarcarán un total de 51 kilómetros, entre los kilómetros 380 y 431 de la carretera. El plazo de ejecución ha sido fijado en 18 meses, por lo que el fin de obras se extenderá hasta marzo de 2023.
En este caso, la inversión del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, por intermedio de Vialidad Nacional, alcanza los 1.081 millones de pesos. Las tareas beneficiarán a este corredor que posee un alto tránsito internacional trasandino, junto con el movimiento entre el norte bonaerense y el sur de Santa Fe y Córdoba.
La ruta nacional número 7 es una carretera que une Buenos Aires con Mendoza, pasando por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, y forma parte del corredor bioceánico más importante del país y un ramal de la carretera Panamericana.
La ruta recorre 56 kilómetros en el extremo sudoeste santafesino, un tramo que sufrió reiteradas veces el avance del agua de La Picasa. El último fue en 2017, y hubo que esperar dos años para que el 2 de noviembre de 2019 se rehabilitaria el tramo de 11 kilómetros que había sido deteriorado por el agua. Esto obligaba a hacer un by pass de unos 140 kilómetros por rutas alternativas para poder unir Diego de Alvear con Aarón Castellanos, y lograr así que los transportistas siguieran su curso.