La Región

Vecinos de Las Rosas luchan por recuperar un popular club de barrio

Es el Deportivo Argentino, cuyo local está por convertirse en un supermercado supuestamente de origen chino.

Martes 26 de Junio de 2018

"El club no es un símbolo de otra época, es una realidad de hoy", afirma Ricardo Darín en "Luna de Avellaneda", la emblemática película de Juan José Campanella y Fernando Castets estrenada en 2005 y que resume la historia real del Club Juventud Unida de Lavallol, Buenos Aires. Ahora esa historia parece repetirse en buena parte en el club de Las Rosas.

Según narra la sinopsis del filme, "al parecer la única salida posible a su crisis terminal es que se convierta en un casino. Nada más alejado de los ideales y de los fines de sus fundadores en la década del 40: un club social, deportivo y cultural. Los descendientes de estos fundadores se debaten entre la posibilidad de salvarse a cualquier costo o de reencontrarse con aquellos sueños".

Un increible paralelismo con aquella historia tiene la que viven por estos días los vecinos del Club Argentino de Las Rosas, también fundado en la década del 40 y cuya existencia —luego de una larga sucesión de maniobras de sujetos inescrupulosos— se encuentra amenazada por la posibilidad de que se convierta en un supermercado.

Como ocurrió con clubes sociales de innumerables pueblos y barrios de ciudades populosas argentinas, esta institución vivió décadas de esplendor, pero las sucesivas crisis comprometieron su continuidad e incluso su situación patrimonial.

Epocas de esplendor

La asociación barrial de la cabecera del departamento Belgrano "nació con un estatuto de avanzada y un sentido de inclusión, no muy frecuente para la época. Era el club donde podían ir a expresarse los recitadores, los cantores, donde concurrían las lavanderas, los arrieros, los peones rurales y donde la cultura unía la ruralidad con la urbanidad", señalo el vecino rosense Ariel Pérez, uno de los voceros del movimiento popular que pugna por preservar las instalaciones del club y devolverle su esplendor. "Entre otras actividades memorables, en ese marco el club fue desarrollando los carnavales y los bailes populares donde grupos de renombre como Los Palmeras o Los Lirios hicieron sus primeras presentaciones", aportó Pérez.

Desde hace algo más de un año, el grupo de vecinos busca la manera de revivir la gloria del club, pero el recorrido para lograrlo presentó más de un escollo. Al respecto, Ariel contó en los micrófonos del programa Trascendental de LT-8, que conduce José Maggi: "Nos quisimos asociar pero el club estaba cerrado y no había nadie que nos atendiera. Nos embarcamos entonces en este proceso de recuperación y fuimos al Estado a expresarle nuestro deseo de poder normalizar la institución cuya situación en los últimos años puede contextualizarse con la misma realidad que atravesaron los clubes de barrio en el país".

Patrimonio comprometido

"En la mayoría de los casos confluyeron distintos factores de orden social y económico que hicieron que se fuera perdiendo el sentido de unión porque la gente dejó de participar. Además dentro del proceso también el accionar de distintas comisiones directivas comprometieron el patrimonio comunitario, siempre con la colaboración de personas que quisieron aprovecharse de la situación", amplió a LaCapital.

"Desde hace más de un año que trabajamos en reunir la documentación requerida por el Estado para poder conformar una asociación civil que nos permita salvar al club. Sin embargo, en medio de este proceso, nos encontramos con que existe una persona que dice ser el propietario del inmueble que ocupa el club, pero que no puede acreditarlo", explicó Pérez.

Por eso, los vecinos que pretenden conformar la asociación civil están solicitando que se investigue la legalidad de las aseveraciones del particular que reclama la titularidad del predio y que, hasta tanto no esté definido, el club no puede funcionar. Además, "hace unos meses, nos encontramos con unas pintadas en el frente del edificio del club con inscripciones en chino. Luego de pedir una traducción supimos que significaba «supermercado chino en construcción»", relató Pérez, y recordó: "No vimos mucho movimiento hasta ahora, pero esas pintadas aparecieron una mañana escritas en rojo y con símbolos que hacen a connotaciones mafiosas. Ahora nos encontramos con gente que por su apariencia creemos que son chinos que recorrió y fotografió el predio en el mismo momento en que en la plaza central de la ciudad se desarrollaba el acto del Día de la Bandera".

Los vecinos ramarcaron su postura de no oponerse a ninguna actividad comercial "pero lo que pedimos es que no se realice en las instalaciones que pertenecen al club", indicaron.

El sábado, a las 14, en las puertas del edificio del club, se desarrolló una asamblea de vecinos para notificarlos sobre el trámite de la causa —que se encuentra en el Juzgado Civil y Comercial de Rosario— y los avances para recuperar los terrenos y las instalaciones. Los vecinos también solicitan que con premura la Municipalidad investigue qué fue lo que pasó para luego poner en marcha los procesos necesarios para poder salvar el patrimonio local. "También pedimos que se investigue qué hizo el propio municipio por que en un momento suscribió un acuerdo de exención impositiva para quien se dice propietario por haber prestado las instalaciones a una institución de bien social", detalló Pérez.

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