La Región

Tiene cuatro años, una discapacidad y su familia reclama cobertura social

Luz vive en Pueblo Esther. Aunque su papá trabaja y sus empleadores hacen los aportes, la prepaga donde está anotada no le estaría reconociendo los servicios que necesita

Miércoles 11 de Agosto de 2021

Luz Arias tiene cuatro años y medio, es de Pueblo Esther, tiene diagnosticada microcefalia y un trastorno autista. Necesita tratamientos, estudios y prestaciones especiales. Sin embargo, y a pesar de que tiene su carné de discapacidad, su papá trabaja y los empleadores hacen los aportes a una prepaga, la familia sostiene que la empresa de salud no les estaría reconociendo la cobertura que la niña requiere. Es más, que ni siquiera la afiliaron. Después de muchas gestiones, quieren hacer conocer el caso públicamente.

Los Arias viven en lo que se llama la Bajada Barbi, en la zona ribereña de Pueblo Esther, ciudad del departamento Rosario ubicada a 20 kilómetros al sur de la cabecera. Brian, el padre, tiene 27 años y trabaja en el cementerio Aires de Paz. Con Luciana Gómez (21) tienen dos hijas: Alma, de tres años, y Luz, de cuatro y medio.

Luz nació con discapacidades, y desde ese mismo momento comenzaron los inconvenientes con la prepaga Primero, una empresa de prestaciones de salud privada con sede en Rosario. “Al principio, les dijeron que podían cubrir el 50 por ciento de las prestaciones, sin traslados; después, pidieron por la niña 6 mil pesos adicionales al aporte que hacen los empleadores. Pasa el tiempo y Luz no tiene cobertura”, afirmó Alejandra Barrios, abuela paterna de la niña.

En diálogo con La Capital, Alejandra contó que la familia ha tenido que hacer todo un peregrinar para conseguir que Luz recibiera alguna cobertura, algo que hasta el momento no se garantizó. “La obra social (en rigor, una prepaga) dijo que solamente podía cubrir la mitad de los gastos, y que no reconocía los traslados”, recordó.

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La pequeña de 4 años padece microcefalia y tiene trastorno autista.

La pequeña de 4 años padece microcefalia y tiene trastorno autista.

La mujer aclaró que “la empresa donde trabaja mi hijo (padre de la pequeña) hace los aportes, eso lo queremos dejar muy claro; el problema empieza cuando tenemos que reclamar los tratamientos para Luz, y las cosas que necesita, como una silla de baño y una procesadora, ya que todos los alimentos que ingiere tienen que estar procesados”.

Afortunadamente, la silla y la minipimer ya fueron gestionadas, aunque no desde el Estado ni desde la prepaga, sino de privados que buscaron solidaridad de la gente. Pero la historia es más compleja.

La abuela aseguró que Brian hace los aportes por el grupo familiar, pero que la prepaga “les reconocía a todos los integrantes menos a Luz, justamente la que más lo necesita. La chiquita tiene su carné de discapacidad, eso le da derechos. Pero solamente por ella le están pidiendo a mi hijo un aporte de 6 mil pesos adicionales, sin reconocerle traslados”.

Además, aclaró que la niña no tendría la cobertura de la salud pública porque teóricamente tiene una prepaga. “Los hospitales la están atendiendo, pero ya nos aclararon que hay estudios que tiene que hacerse en la salud privada”, advirtió la humilde mujer. Y reclamó: “Queremos cobertura para Luz, tiene que contar con todos los servicios, es un derecho de ella y una obligación de las prestadoras”.

Ayuda incansable

Alicia Kosinski tiene 50 años y cinco hijos, tres de ellos, biológicos: Nadia, hoy de 32 años; Ramiro (29), y Tomás (16). Este último nació con síndrome de Down, lo que implicó todo un desafío a la hora de escolarizarlo. La mamá se convirtió en una luchadora incansable por la igualdad y los derechos de personas con capacidades diferentes y logró una escuela para su hijo después de recorrer 22 instituciones. En 2011 fue reconocida por La Capital como “personaje del año”.

Pero no se quedó ahí, hace ocho años adoptó dos hijas más, también con capacidades diferentes: Laura, hoy de 22 años, y Evelyn, de 15. Ambas tienen también Síndrome de Down, pero Evelyn es además un caso severo, con afectación en la vista y en la audición que la hace sumamente dependiente. La mujer disfruta ya de su primer nieto, Nicolás.

Separada desde hace seis meses, Alicia se fue a vivir a Pueblo Esther con sus tres chicos discapacitados, y allí continuó su labor, ardua, haciendo levantar su voz que a veces repercute fuerte y otras suena como campana de palo. No lo hace desde una oficina gubernamental ni de una ONG, sino desde su casa, convertida en una referente en la lucha por una problemática que aparentemente no tiene mucha respuesta a nivel local ni regional.

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Alicia Kosinski tiene tres hijos con discapacidades, dos de ellos adoptados, y lucha por los derechos de estas minorías.

Alicia Kosinski tiene tres hijos con discapacidades, dos de ellos adoptados, y lucha por los derechos de estas minorías.

Para Kosinski, el drama de la familia Arias se ha vuelto emblemático, y le pone todas las energías. “Es gente muy humilde, con pocos recursos en muchos aspectos, no tienen la posibilidad de enfrentarse a las estructuras y no consiguen documentación respaldatoria de lo que les pasa; la prepaga en la que está Luz no acepta a la niña pero tampoco les da nada por escrito. Es un no porque no, y la familia está desesperada”.

En sintonía con Alejandra, esta luchadora denunció que la pequeña Luz “no tiene obra social desde hace cuatro años, siendo que al papá le descuentan todos los meses del sueldo el aporte para que tenga cobertura de salud.

Último recurso

“Yo les puedo asegurar que si hoy estamos hablando con el diario La Capital es porque ya agotamos todas las instancias, hemos golpeado puertas, despachos, hemos notificado a autoridades y a organismos, pero la prepaga no les da nada por escrito, no hay ninguna certificación que respalde lo que ocurre. El pedido es desesperado”, enfatiza Alicia. Y abunda: “El papá trabaja, la empresa le descuenta la obra social de su recibo de sueldo y hace los aportes, pero después la prestadora no le acepta la afiliación de su hija. A esta altura, no nos queda otra que hacerlo público”.

Por el momento, Alicia ya comenzó a difundirlo en su propio muro de Facebook, pero ahora, tanto ella como la familia, están dando la cara y pidiendo respuestas concretas.

Para la referente, la problemática de la discapacidad está olvidada y desatendida en una amplia zona, incluida la ciudad donde residen.

Luz necesita mucho más que una silla de baño y una minipimer. Es una niña de cuatro años con una discapacidad importante que requiere cobertura total, hija de una familia humilde en todos los sentidos, con pocos recursos, pero con un padre que trabaja para sostener su prole…incluso, y sobre todo, a su pequeña Luz.

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