LA REGIÓN

Terapia bubalina, una experiencia inédita que ayuda a niños con espectro autista

Es una alternativa a la equinoterapia y la desarrolla ad honorem un tambero de San Martín de las Escobas con sus tres búfalos de su propiedad. La comuna local ya dispuso acciones para llegar a más niños que requieran la interacción con estos animales

Domingo 01 de Agosto de 2021

“Mi hijo probó con otras terapias durante un año y no fue lo mismo. Con los búfalos logró un gran avance desde el primer día”, observó Emilse, la mamá de Ivo, un niño de Cañada Rosquín que padece trastorno del espectro autista (TEA). Por circunstancias casi casuales, conoció a los tres búfalos que crió de pequeños, Marcelo González, un empleado rural de San Martín de las Escobas.

El contacto de los niños y sus animales le despertó la idea a Marcelo de perfeccionar los tiempos de encuentro para explorar la terapia bubalina que, al igual que la equinoterapia, permite desarrollar tratamientos terapéuticos a partir de la relación sensorial con los animales. Con ese rumbo, decidió invitar a otros niños e incluso, llevó a Mani, Morita y Pocho, como llamó a sus búfalos, para que interactúen con los más pequeños que jugaban en la plaza de San Martín de las Escobas.

En esta localidad del departamento San Martín, piensa desarrollar la actividad en forma gratuita para todos los pequeños que necesiten tratamiento. Incluso, el presidente comunal, Marcos Alarcón, se comprometió a brindarle espacio y acompañamiento desde la comuna para que todos los chicos puedan acercarse a conocer el proyecto.

Según contó Marcelo a La Capital, investigó minuciosamente a través de Internet y solo descubrió una experiencia similar a la que acaba de emprender llevada adelante por el ejército de Tailandia, que ensayó terapias con niños que padecen TEA. “Sin embargo esa iniciativa no perduró por razones políticas”, dijo y aseguró que “en Argentina no hay registros de experiencias como esta”.

Marcelo se dedica a tareas rurales y atiende un tambo ubicado a unos 10 kilómetros al oeste de San Martín de las Escobas, la localidad en la que nació. Tiene una marcada sensibilidad con los animales a los que atiende con evidente cariño y dedicación, actividades que comparte junto a su esposa y a sus hijos Iriana y Lautaro. En un viaje a la provincia de Corrientes, hace unos 20 años, conoció la excelente relación que un hombre tenía con un búfalo que había criado de pequeño. “Lo noté muy dócil y tierno. Entonces decidí hacer mi propia experiencia”, relató.

“Pero no lograba adquirir un búfalo por distintas razones. Eran muy caros o no me lo querían vender. Hasta que hace poco más de un año le pedí a un vecino que me vendiera uno para regalarle a mi hijo en su cumpleaños. Le conté que él tiene una relación especial con los animales y que quería hacer esta experiencia”, repasó. Su vecino se tomó tiempo para pensarlo y a la semana lo llamó para anunciarle que había resuelto regalarle el búfalo.

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A tal punto el vecino se compenetró con su causa que, el día que Marcelo fue a buscarlo, volvió a su casa con tres bóvidos pequeños. “Mani tenía dos meses. Morita y Pocho uno y medio. A los ocho días me di cuenta de que son tan inteligentes como los perros. Les hablás y te entienden, los llamás y vienen, les enseñás y aprenden”, detalló Marcelo y abundó: “Son muy cariñosos, tienen sentimientos, extrañan y hasta lloran”.

El empleado rural devenido a entrenador y asistente de terapia, contó a este diario que se dio cuenta de las potencialidades de la relación con las personas un día que un amigo de su hijo llegó a la casa. “Vino de visita -recordó- para jugar con Lautaro y quiso ver a los búfalos. Ellos se echaron, dejaron que los chicos los acaricien, pasen de un lomo al otro y también pasearon. Al nene lo noté muy alegre, se emocionó y no se quería ir. Ahí me di cuenta de que a esto había que mostrarlo, porque seguramente hay chicos que necesitan de esta terapia”.

También remarcó que “no tengo ningún ánimo de lucro. Hago lo que está a mi alcance para que nadie se quede sin ver a los búfalos y si no puedo hacer más es porque no dan los tiempos o porque mis recursos económicos son limitados”.

Apoyo comunal

Para salir al cruce al amplio interés que despertó el asunto en la región, el jefe comunal Alarcón ya está preparando un proyecto que permita dinamizar el trabajo de González y dispuso en lo inmediato recursos para traslados y logística para la actividad.

“Al futuro lo imagino con una manada de 15 animales para poder brindar asistencia a niños de todo el país si es necesario”, se entusiasmó Marcelo. “También sería bueno que se repliquen estas experiencias, aunque no es tan fácil de llevar adelante como con los caballos, la diferencia es que el búfalo hace vínculos con las personas. Me preguntaron si haría videos para enseñar, pero eso no es posible porque lo puedo entrenar, pero cuando lo entregue a otra persona se portará de otra forma”, dijo y precisó que “quizás el método sería enseñarle a esa persona a adiestrarlo, pero tiene que compartir todo el proceso con el animal”.

Como ejemplo de ese principio contó que “Mani es de Lautaro. Generaron vínculo desde el principio. En cambio, Morita era de Iriana pero sucedió que Pocho la eligió a ella. Entonces cambiamos de dueños: Morita es mía y Pocho de Iriana”.

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“Hace poco, durante las vacaciones, los chicos fueron una semana al pueblo a la casa de la abuela. Cuando volvieron fueron derecho al potrero de los búfalos. Cuando los vieron de lejos empezaron a mugir, los chicos los abrazaron y notamos que empezó a caerles lágrimas de los ojos”, contó emocionado Marcelo y añadió “ante eso, no hay duro que no se ablande. Se siente una emoción que no se puede explicar con palabras”.

Otra demostración de cariño sucede cuando llegan niños a visitarlos y ellos están sueltos en el potrero. “Cuando se dan cuenta de que hay chicos para jugar, ellos vienen solos a su encuentro”, explicó el entrenador y aclaró que “cuando llegan personas grandes también vienen solos, pero los tengo que llamar. No tienen el mismo interés que con los niños”.

Cuando comenzaron a visitar la plaza del pueblo con los búfalos, la propuesta de Marcelo corrió como reguero de pólvora de boca en boca a través de las redes. Por estos días son más de 500 los padres que anotaron a sus hijos para pasar a visitarlos. “Pero estamos tratando de organizar turnos y también de llevarlos a otros pueblos para que nadie se quede sin interactuar y conocer lo que hacemos”, concluyó y recordó que recibe inquietudes y reserva turnos a través de su página de Facebook “Terapia con bubalinos”.

Un cambio rotundo

“Noté un cambio inmediato, fue increíble. En el primer día de visita Ivo logró subirse al búfalo, interactuó no solo con el animal sino también con la persona que lo ayudaba y trabajó muy bien lo relacionado a la flexibilidad, que él tiene limitada”, explicó Emilse. También contó que después de la primera visita su hijo comenzó a expresar con felicidad lo que sentía y las ganas de volver a ver a los búfalos.

“Lo repite todo el tiempo e incluso habla de eso en la escuela con los compañeros, con la maestra y la familia”, se emocionó Emilse, que vive junto a su hijo y su esposo en Cañada Rosquín y ahora lleva a Ivo cada 15 días a ver los búfalos.

“Le encantó, estuvo feliz y cómodo. Yo también me siento muy bien. No se puede explicar lo que se significa como mamá ver tantos avances: se sintió valiente y con la autoestima elevada y eso es muy importante”, sostuvo Emilse.

Beneficios a la sociedad

“Cuando Marcelo empezó con esto nos fue contando los avances y vimos que es una actividad que debemos promocionar. Es algo inédito y puede tener muchos beneficios para la sociedad”, contó Alarcón y añadió que “comenzamos a interactuar y estamos ayudando en todo lo posible como traslados y capacitaciones”.

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El jefe comunal dijo que “también involucramos al equipo de Asistencia Social e informamos a los asistentes territoriales de Niñez, Adolescencia y Familia para que se contacten e intercambien experiencias para trabajar con chicos con capacidades diferentes”.

“Llegamos la primera vez para conocer la experiencia y nos fuimos convencidos de que es una herramienta para no desaprovechar. Es una iniciativa que hay que apuntalar e impulsar para que les llegue a todos los que la necesiten”, dijo Alarcón y anunció que en los próximos meses el proyecto “tendrá un lugar dentro de un programa multiespacios que se anunciará en los próximos días. Podrá desarrollarse plenamente en la localidad”.

Alarcón lamentó que, debido a la pandemia, no se pueden organizar encuentros muy concurridos. “Por eso estamos pensando en que Marcelo se traslade para que los grupos no sean numerosos y todos puedan interactuar con los animales. Como representante de la localidad nos llena de orgullo que esta experiencia, nueva en el mundo, ocurra en nuestro lugar. También quiero felicitar a Marcelo, a su familia, a su empleador y a todos los que hicieron posible que esta idea se concrete”, concluyó Alarcón.

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