Soldini reivindica a Julieta Lavaggi, la primera mujer elegida democráticamente para conducir un gobierno local en la Argentina
09:00 hs - Lunes 17 de Agosto de 2026
Soldini volvió a poner en primer plano la figura de Julieta Lavaggi de Ginocchio, la docente que en 1934 hizo historia al convertirse en la primera mujer elegida democráticamente para conducir un gobierno local en la Argentina.
A 92 años de aquella elección, la comunidad trabaja para preservar y proyectar su legado mientras atraviesa un proceso de crecimiento que incorpora nuevos servicios, infraestructura, actividades productivas y una apuesta cada vez más fuerte por el turismo de cercanía y rural.
La historia y el presente de la localidad fueron abordados durante una entrevista realizada en LT8 con César Marconcini, estudiante de Derecho e investigador de la trayectoria de Lavaggi, y Rubén Lo Presti, secretario de Producción y Desarrollo de la Comuna de Soldini. Ambos participaron en representación de una comunidad que busca transformar parte de su patrimonio histórico, productivo y cultural en una herramienta de desarrollo.
El punto de partida es una mujer cuya dimensión histórica recién en los últimos años comenzó a trascender definitivamente las fronteras de Soldini. Julieta Lavaggi de Ginocchio nació en Rosario en 1892, fue docente, tuvo una intensa participación comunitaria y el 11 de marzo de 1934 encabezó una lista independiente que obtuvo el 73 por ciento de los sufragios.
Su triunfo ocurrió 13 años antes de la sanción de la ley nacional que reconoció el voto femenino y fue posible en el marco de las disposiciones progresistas que había incorporado la Constitución santafesina de 1921.
Julieta, una mujer que se adelantó a su tiempo
“En primer lugar, Julieta fue docente. Era maestra con título habilitante y desempeñó un rol muy activo en el pueblo antes de ser presidenta comunal. Eso también le permitió ganar popularidad y después los comicios con el 73 por ciento de los votos”, explicó César Marconcini.
Los números ayudan a dimensionar aquella elección: Lavaggi consiguió 332 votos contra los 117 obtenidos por la lista Liberal. Lo hizo, según las investigaciones realizadas hasta ahora, prácticamente sin una campaña electoral convencional y en una sociedad en la que la presencia femenina en los espacios de poder era todavía excepcional.
La Constitución provincial de 1921 había abierto una puerta inédita al permitir la participación electoral femenina en el ámbito local bajo determinadas condiciones. Julieta reunía los requisitos y consiguió algo mucho más difícil: el respaldo mayoritario de mujeres y hombres en las urnas.
La investigación desarrollada por César Marconcini junto al profesor y especialista en Derecho Político Oscar Blando, de la Universidad Nacional de Rosario, permitió colocar nuevamente aquella experiencia en el contexto institucional de la provincia.
“Siempre se supo en el pueblo su historia, pero nunca había trascendido. Fue un encuentro entre la investigación local y la universidad pública. Era como un eslabón perdido de la historia de la Constitución de 1921”, señaló Marconcini.
La recuperación documental permitió además conocer una dirigente que excedía largamente su condición de pionera política. Entre sus primeras decisiones de gobierno estuvieron analizar la calidad del agua de la localidad y crear un Consejo de Educación, al que eximió de impuestos. También promovió la apertura de caminos y diversas obras indispensables para una comunidad que recién comenzaba a consolidarse.
Una historia transmitida por sus familiares ilustra su personalidad. Ante la falta de fondos nacionales para construir un puente sobre el arroyo Saladillo, Lavaggi viajó hasta Buenos Aires y buscó personalmente una respuesta del entonces presidente Marcelo T. de Alvear. La gestión terminó destrabando la obra.
Su vínculo con La Capital ocupa otro capítulo singular. Julieta fue corresponsal del diario en Soldini y entendió tempranamente la importancia que tenían los medios para comunicar lo que ocurría en las colonias y pequeñas localidades.
Durante su gestión se levantaron además obras emblemáticas como el edificio comunal y el cementerio San José, mientras que la educación atravesó prácticamente toda su vida pública.
De un homenaje a una política permanente de memoria
Lo que inicialmente comenzó como una investigación histórica terminó convirtiéndose en una política institucional. Después de una primera comisión transitoria que organizó los homenajes realizados en 2024, la Comuna avanzó mediante la Ordenanza 038/2025 con la creación de la Comisión Permanente de Homenaje a Julieta Lavaggi de Ginocchio.
La propuesta busca preservar documentación, profundizar investigaciones y difundir su legado, pero también incorporar esa historia a la educación, la cultura y eventualmente a nuevos recorridos turísticos.
“La primera comisión fue transitoria. Después, con el apoyo de la gestión, impulsamos la creación de una comisión permanente para revalidar su historia y su legado y fortalecer también todo lo relacionado con el federalismo y la importancia de las provincias en la construcción democrática”, explicó César.
La comisión reúne representantes de Soldini, investigadores universitarios y familiares de Lavaggi. El aporte de sus nietos permitió recuperar documentos, historias y episodios familiares hasta entonces desconocidos.
Uno de los próximos pasos apunta a la casa donde vivió Julieta, que permanece en muy buenas condiciones de conservación. La intención es que pueda integrarse a un recorrido capaz de contar su historia allí donde ocurrió
La iniciativa también comenzó a trascender el plano local. Durante la entrevista, los integrantes de la comisión explicaron que existen gestiones para instalar el 11 de marzo -día de la histórica elección de 1934- como una fecha vinculada a la participación política de las mujeres. La memoria, de esa manera, deja de ser únicamente evocativa. Para Soldini empieza a convertirse también en patrimonio.
Arroz, quintas e identidad
Ese mismo proceso de recuperación de la identidad aparece en una celebración mucho más reciente: la Fiesta del Arroz Soldinense.
La cuarta edición reunió entre 3.000 y 4.000 personas en una localidad que supera los 5.000 habitantes. La proporción permite comprender el impacto que alcanzó una celebración que comenzó alrededor de una comida popular y hoy tiene carácter regional.
La particularidad es que Soldini no produce arroz. “Todos nos preguntan por qué el arroz si acá no se produce. La iniciativa nació con la búsqueda de generar un guiso popular al cual pudiera acceder toda la comunidad”, explicó Lo Presti.
El origen estuvo vinculado al Club Liceo y posteriormente se incorporó el Club Alumni. Con el tiempo, ambas instituciones y la comunidad convirtieron aquella receta en una tradición compartida.
Hoy el arroz aparece en cumpleaños, casamientos, encuentros familiares y acontecimientos comunitarios. “Es una comida que une a las familias”, sintetizó el secretario de Producción. Pero detrás de la fiesta también existe una historia productiva mucho más profunda.
Soldini fue tradicionalmente tierra de quintas y uno de los puntos de abastecimiento hortícola de Rosario. Esa producción primaria continúa formando parte de su estructura económica, aunque en las últimas décadas comenzó un proceso de diversificación.
“Hoy la localidad integra la metrópoli rosarina y atraviesa un proceso de crecimiento. Si bien proviene de las producciones quinteras y de la producción primaria, fue evolucionando hacia una verdadera diversificación productiva”, describió Lo Presti.
Producción primaria, manufactura, industria, comercio y servicios conviven actualmente en una localidad que busca preservar aquella matriz agrícola sin renunciar a nuevas actividades. Incluso algunas producciones tradicionales están encontrando formas novedosas de regresar. Uno de los ejemplos es Finca Don Esteban, donde se recuperó la producción artesanal de vino y se desarrolló alrededor de ella una experiencia turística. Los visitantes pueden permanecer durante buena parte del día, conocer el establecimiento, acercarse a las tareas rurales, disfrutar de gastronomía y degustar los vinos elaborados en la propia finca. La experiencia incorpora además métodos sustentables y evita productos de síntesis química en parte de su sistema productivo.
No es el único caso. La recuperación de Loma Verde, vinculada a la historia de las antiguas estancias de la zona, suma otro atractivo para construir recorridos ligados al paisaje, la historia y la ruralidad.
Crecer sin perder la escala de pueblo
El desafío aparece ahora en cómo administrar un crecimiento que se acelera por la cercanía con Rosario. Soldini supera los 5.000 habitantes y forma parte plenamente de la dinámica metropolitana. Nuevas familias eligen instalarse allí buscando proximidad con la ciudad pero también otra escala de vida.
Ese crecimiento obliga a acompañar con infraestructura. Según detalló Lo Presti, aproximadamente el 85% de la localidad cuenta con cloacas y la reconversión del alumbrado hacia tecnología LED se encuentra prácticamente completada. A ello se sumaron mejoras de accesibilidad y conectividad que permitieron integrar con mayor fuerza a Soldini con las localidades vecinas.
La nueva conexión vial con Pérez, a través de avenida De las Américas y calle Cristo Rey, significó en ese sentido una transformación importante: creó una alternativa de circulación metropolitana y alivió parte del movimiento sobre la ruta provincial 14.
En paralelo, Soldini avanzó en la ampliación del Complejo Deportivo Comunal, concebido como un espacio para instituciones educativas, vecinos y actividades deportivas y recreativas. Pero el próximo salto que imaginan desde la localidad está asociado al turismo.
“Soldini tiene productos turísticos situados en distintos lugares, pero todavía no tiene un programa de turismo rural como probablemente tendríamos que darle forma”, planteó Lo Presti.
La idea es articular establecimientos, patrimonio histórico, gastronomía y producción para construir algo más que una sucesión de atractivos aislados.
El objetivo es pasar de la visita de algunas horas a experiencias que permitan permanecer más tiempo e incluso generar alternativas futuras de alojamiento.
La cercanía de Rosario, la recuperación de la conectividad aérea regional y la creciente demanda de experiencias vinculadas al campo aparecen como una oportunidad.
En apenas unos kilómetros conviven la historia de la primera mujer elegida para conducir un gobierno local en la Argentina, viejas quintas, establecimientos rurales, producción agroecológica, vinos artesanales, fiestas populares y una comunidad que todavía conserva dimensiones de pueblo.
Quizás allí esté la principal fortaleza de Soldini.
Casi un siglo después de aquella elección de 1934, la primera decisión de Julieta Lavaggi al asumir, preocuparse por el agua, la educación, los caminos y el desarrollo de su comunidad, mantiene una curiosa vigencia. Cambiaron la escala, las demandas y las herramientas, pero Soldini vuelve a discutir cómo crecer sin desprenderse de aquello que lo hizo diferente. Y, en esa búsqueda, su pasado empieza a transformarse también en una manera de imaginar el futuro.