La Región

Sin soluciones en Dasa pese al escrache en el domicilio de la dueña

cónclave. Durante la reunión con Lifschitz se planteó un trabajo conjunto para reclamar por la obra.

Viernes 17 de Agosto de 2018

"Paganos la deuda"; "Da la cara, las familias sufren". Las elocuentes frases se dejaban leer en el cartel que los trabajadores metalúrgicos de Dasa colgaron ayer frente al domicilio de la dueña de la empresa, Fabiana Galante, al protagonizar una movilización de protesta con la que endurecieron las medidas de fuerza que vienen llevando adelante, sin éxito, desde el 20 de julio en demanda del pago de haberes atrasados.

   "Estamos acá porque ya no tenemos plata ni siquiera para darle de comer a nuestras familias", explicó el delegado gremial, Cristian Romero, en medio de un ruidoso clima de protesta que altero la tranquila mañana firmatense al ritmo de bombos y redoblantes. La esperanza de obtener la respuesta buscada se fue diluyendo con el correr de las horas y no llegar ni siquiera a sus oídos una propuesta de pago para ser evaluada.

   Ante la falta de soluciones solo quedó entre los obreros sensación de impotencia y vacío que intentaron contrarrestar al compartir la comida de una olla popular que se sumo al acampe que también montaron durante la jornada en inmediaciones de la vivienda de la empresaria, situada en la zona de Sarmiento y Carlos Casado, para hacer aún más visible el escrache.

   Pero el enojo y el estado de desesperación no sólo es por el incumplimiento de pago, sino además por "la falta de voluntad para solucionar el tema al punto que la patronal ni siquiera se presentó a las últimas audiencias en la sede (rosarina) del Ministerio de Trabajo, lo que es una burla», dijo Romero.

   Los 14 operarios que protagonizaron la movida mientras continúan con el paro de actividades y la toma de la planta ubicada en cercanías del cruce de las rutas nacional 33 y provincial 93 contaron con el acompañamiento de dirigentes locales de la Unión Obrera Metalúrgica y delgados gremiales de otros establecimientos fabriles.

   El conflicto ya lleva 27 días y la incertidumbre es cada vez mayor entre los empleados que temen por el cierre de la fábrica al no poder cobrar las acreencias que reclaman, un promedio de 50 mil pesos.

   Si bien se trata de una industria reconocida en la zona por la elaboración de silos, entre otros productos, desde hace tiempo venía subsistiendo con trabajos para terceros. Y su principal sostén de funcionamiento fue hasta antes del paro la fabricación de plataformas para las cosechadoras Vassalli Fabril, inmersa en un delicado momento al punto que continúa con sus jornadas de trabajo reducida a la mitad.

   Es tal la vinculación entre ambas firmas que para el gremio metalúrgico "no hay dudas que son la misma cosa" en cuanto a su conducción, aunque tal situación nunca fue reconocida, al menos públicamente, por representantes de ninguna de las dos empresas.

   Romero le endilgó a Galante que con "su actitud está demostrando que no le importe si nuestras familias no tiene para comer" al tiempo que resaltó: "Lo único que pretendemos es cobrar lo que nos deuda y que la empresa siga abierta".


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