Domingo 12 de Marzo de 2023
El fenómeno de migración pospandemia hacia las ciudades vecinas a Rosario no mermó. Es más, los últimos episodios de violencia que se viven en suelo rosarino se sumaron como decisiones clave para que la mirada apunte a Funes y Roldán, por ejemplo, ya que en estas localidades tan cercanas a la gran ciudad se siente un posible aporte a una mejor calidad de vida. Esto se está viendo y lo confirma el mercado inmobiliario, donde la gente llega en busca del sueño de rearmar hogares con una mayor dosis de seguridad y tranquilidad.
“Tenemos entre 15 y 20 llamadas diarias por alquileres en Roldán, pero está todo cubierto. Es más, propiedades próximas a desocuparse ya están reservadas. Y lo que se vende son casas chicas, de entre 70 y 80 mil dólares, que tienen dos dormitorios, un baño, cocina comedor, terreno de 400/500 m2 y pileta. La mayoría de las operaciones se hacen entregando una propiedad y el resto en efectivo o bien con permutas directas”, detalló Juliana Del Greco, de una de las inmobiliarias destacadas de la ciudad, quien asimismo aclaró que "hoy es más difícil vender una propiedad en Rosario que en Funes o Roldán".
La vinculación económica y comercial con la metrópolis sigue siendo una necesidad para cualquier habitante, y la cercanía de Funes y Roldán con Rosario permite mantenerla. Lo buscaron quienes se radicaron durante el confinamiento por la pandemia de Covid19, ahora se les suman los que quieren escapar de los hechos de inseguridad sucedidos en los últimos tiempos.
Desde el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) destacaron al respecto que la demanda sigue activa y en crecimiento. Si bien las opciones de alquileres son casi nulas, las ventas se hacen rápido cuando se trata de propiedades que no superan los 90 mil dólares.
Mientras tanto, en los barrios más nuevos permanentemente se inician construcciones ya que la venta de lotes es también una constante. El sistema de edificación modular es el que más se ve últimamente porque en pocos meses la casa queda lista para habitar.
Sin dudas la inseguridad que se vive en distintos barrios rosarinos no es el único detonante del crecimiento en las ventas en localidades del Gran Rosario, pero forma parte de un combo.
Las vías rápidas de acceso y la posibilidad de contar con todos, o casi todos los servicios, hicieron desde hace tiempo que muchos exrosarinos prefirieran trasladarse a diario desde las afueras de la gran ciudad para ir a trabajar o a estudiar en Rosario. Y eso sirvió de ejemplo para los que hoy lo piensan.
Hasta hace un par de años, junto a los padres viajaban los hijos para asistir a los colegios rosarinos. Sin embargo, en los últimos tiempos el crecimiento de matrículas tanto en Roldán como en Funes aumentaron considerablemente en todos los niveles educativos, al punto de que los municipios están pidiendo que se construyan más escuelas públicas y proliferaron muchos colegios privados. Debido a esto, es común ver a alumnos que se desplazan entre ambas localidades, como también con destino a las también vecinas San Jerónimo Sud y Carcarañá, especialmente para cursar el secundario.
Funes le gana a Arroyito
“La necesidad de la gente está planteada desde la pospandemia. Es que quienes tienen la posibilidad de cambiar sus residencias está buscando proyectos de verde y de una mayor seguridad, a lo que se suma un sinceramiento de precios del mercado. Si a un cliente se le ofrece una vivienda de similares características y precio entre el barrio rosarino de Arroyito y mudarse a Funes, prefiere Funes”, ejemplificó Diego Ferreyra, miembro del colegio de Corredores Inmobiliarios de la segunda circunscripción de Rosario (Cocir), y socio de la Cámara Inmobiliaria.
Si bien hay limitaciones fuera de Rosario, como es el tema del trasporte público interurbano por deficiencias de servicios, “la gente sigue eligiendo vivir en un lugar en el que puede salir a la vereda y que sus hijos anden en bicicleta por la cuadra”, remarcó el agente de bienes raíces.
En esa línea, agregó que después de la pandemia "los que vivían en Rosario no volvieron, a pesar del desgaste que significa viajar todos los días y la necesidad de tener dos vehículos, que hace más onerosa la vida" y sostuvo que “los hechos de inseguridad ayudaron a que esta tendencia se sostenga y que hoy se vea con más pronunciamiento”.
Ferreyra destacó que "hasta el momento" por fuera de Funes y Roldán no ven “una demanda extra”. Y al hablar de valores, explicó que “es más cara una casa en Funes que un departamento en Rosario, pero se empieza a ver que los valores se amesetaron y sigue vigente la permuta”.
Claro que no todas las zonas de Funes y Roldán tienen la misma demanda. En los barrios Tierra de Sueños 2 y 3 hay oferta de propiedades pero no tanta demanda “porque estás en las afuera de Roldán y el trasporte es condicionante”, explicó el corredor, y agregó: “Hay esperanza en que el tren pueda llegar a ser una alternativa de transporte metropolitano”, pero actualmente la escasa frecuencia no ayuda.
Consultado de por qué en otras localidades lindantes a Rosario no se da tal fenómeno, consideró que “la planificación urbana va más adelante de la infraestructura y servicios que se necesitan para vivir”. Un ejemplo es Ybarlucea, “donde se están haciendo megaloteos pero no tiene colegios secundarios o ni una estación de servicios”.
El crecimiento comercial, el de centros médicos y de marcas reconocidas rosarinas fue hacia el oeste de la gran ciudad, y eso ayuda. Sin embargo, "aparecen otras localidades que van sumando nuevos habitantes en forma sostenida, como es el caso de Pueblo Esther, aunque se diferencia en que conserva esa lógica de pueblo que Funes y Roldán la están perdiendo”, analizó Ferreyra.
A la hora de hablar de alquileres en estas tres localidades, sostuvo que “son un verdadero drama porque hay oferta cero. Propiedad que hay, se alquila sin siquiera publicarla porque se hace entre conocidos o referidos”.
Y a esto se suma que varias casas de fin se semana se vuelcan al alquiler turístico en verano y el resto del año la usa el propietario, “compensando de esta manera la rentabilidad como si la dispusiera en alquiler tradicional”, explicó.
Además, aclaró que las casas que son más difíciles de vender son las más antiguas, las que tienen parques muy grandes y en las que hay que invertir bastante para refaccionarlas.
Autoconstrucción
Una salida habitacional para muchas familias es la compra de lotes para la autoconstrucción. “En lugar de ahorrar en criptomonedas la gente prefiere hacerlo en acopio de materiales en un corralón o sentar una base para su futura casa”, refirió el agente inmobiliario.
En tanto el intendente de Roldán, Daniel Escalante, confirmó que hay un promedio de 140 permisos de edificación mensuales. Que desde octubre de 2022 a febrero de 2023 hubo 700 pedidos ingresados en la Secretaría de Planeamiento y Urbanismo.
Ante esto, Ferreyra explicó que existe una brecha entre las construcciones de 60 o 70 metros cuadrados, que son las más demandadas, y las otras que se ven en el mercado: “De esas características se salta a la oferta de barrios cerrados o las muy suntuosas a reciclar, ya que fueron construidas hace 40 años y sobre lotes grandes. Son las que se ven con cartel de venta desde hace mucho tiempo”.
Por último, afirmó que hay lista de espera de casas en Funes valuadas en 90 mil dólares: “Son inmuebles que se ponen a la venta y salen en tres o cuatro meses" y aclaró que "Roldán se encuentra un escalón más bajo en precios sobre la tendencia de Funes, pero cuenta con identidad propia ya que el crecimiento está más planificado y dentro de los carriles normales, sumado a las promesas de obras de infraestructura como es la construcción del tercer carril de la autopista, que le da un mayor potencial porque hace que el crecimiento esté a la vuelta de la esquina”.