La Región

Se agrava la situación procesal del abusador sexual del Cottolengo

Uno de los internos brindó detalles en Cámara Gesell de los ultrajes de los que fue víctima, lo que derivó en nuevas imputaciones.

Miércoles 15 de Agosto de 2018

La situación procesal de Juan Aveiro, el religioso acusado de abusar sexualmente de al menos tres internos del Cottolengo Don Orione, se agravó ayer luego de que la fiscal Nora Marull ampliara la imputación de abuso sexual doblemente ultrajante a una de las víctimas, a partir de detalles volcados en Cámara Gesell por un joven que brindó pormenores de los encuentros íntimos.

El "hermano Juan", como se lo conoce, había sido imputado el 11 de junio por abuso sexual agravado por su condición de guarda de las víctimas, y doblemente ultrajante agravado en uno de los casos. En aquella ocasión, se le dictó la prisión preventiva efectiva por un mes.

Aquél día, la fiscal Marull, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, imputó a Aveiro, de 53 años, por tres hechos que tuvieron como víctimas a tres internos mayores de edad con distintos grados de retraso madurativo en la entidad que funciona en General Lagos.

En aquel momento, la funcionaria judicial solicitó la Cámara Gesell, con la que finalmente se conocieron pormenores de los abusos que el imputado habría cometido, en los que se perpetró el acceso carnal con agravantes que fueron ventilados ayer en la audiencia celebrada en el Centro de Justicia Penal, donde la jueza de Primera Instancia María Chiabrera aceptó la calificación de la Fiscalía y dictó la prisión preventiva efectiva hasta la iniciación del juicio oral y público.

Ayer, y luego de la audiencia de revisión de medida cautelar, Marull dialogó con LaCapital. Explicó que se hizo una reimputación y nuevas imputaciones respecto de los abusos gravemente ultrajantes, específicamente contra la víctima que declaró en Cámara Gesell, se hizo una nueva reimputación ya que en el caso del abuso gravemente ultrajante no sólo incluyó prácticas sexuales que configuran acceso carnal, sino que pudo develar otros detalles que agravan la práctica.

La funcionaria aclaró que el imputado nunca llegó a estar en prisión domiciliaria, como se había definido en una audiencia anterior, medida que no se hizo efectiva, y que además se comprobó que el lugar donde iba a estar alojado era inconveniente para que se le aplicara una tobillera electrónica.

Es que el 1º de agosto, la Cámara de Apelaciones de Rosario hizo lugar al pedido de la defensa del religioso, y le concedió la prisión domiciliaria en una casa para párrocos en el centro rosarino. En esa ocasión, la defensa señaló, entre otros conceptos, que en uno de los casos de abuso que se imputa "pudo existir un consentimiento por parte de la víctima pues del legajo no se pudo determinar una amenaza, intimidación o abuso de poder hacia la misma", y que había peligro de fuga.

Aquella resolución, que llevó la firma del juez Javier Beltramone, ordenó que el imputado continuara su detención en el domicilio de España 974 de Rosario, "en carácter de prisión preventiva, con prohibición absoluta de salida de dicho lugar, bajo control de una tobillera electrónica, e impedimento de comunicación por cualquier medio incluso electrónica con personas que tengan que ver con esta investigación".

El magistrado ordenaba además la urgente declaración de la víctima en Cámara Gesell, lo cual sucedió poco después y fue determinante para llegar a esta nueva instancia.

Los hechos fueron denunciados por las víctimas, primero en su entorno más cercano, y luego a las autoridades de la institución, que atiende a 104 internos con diferentes tipos de discapacidades. Las autoridades del Cottolengo formalizaron la denuncia ante el área de Investigación en Violencia de Género, Sexual y Familiar de los tribunales de Rosario. Una empleada del lugar, cuyo testimonio fue incorporado a la causa, aseguró en su momento que ella estaba "muy cerca" de donde trabajaba el hermano Juan, y lo había visto "manoseando a otro chico". La mujer denunció ante la fiscal que "al chico que manoseó no se sabe defender y no se sabe expresar". El hermano Juan fue trasladado entonces a otro instituto en la provincia de Buenos Aires para facilitar la investigación.

Tal cual lo publicó LaCapital oportunamente, los tres hechos de abuso sexual hacia los internos se dieron durante 2010 y 2018. La Fiscalía determinó que el "hermano Juan" aprovechaba los momentos en que las víctimas se encontraban a su cargo y abusaba sexualmente de ellas. La calificación de abuso doblemente ultrajante agravado para uno de los casos es porque la acción es aun más gravosa. Y más todavía con las precisiones que se conocieron a partir del testimonio de la víctima en Cámara Gesell.

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