LA REGIÓN

San Lorenzo: en menos de un año sufrió seis robos, el último fue demoledor

El primer atraco fue en julio del año pasado y "esta semana se llevaron todo", contó el dueño de la empresa de montaje ubicada sobre la ruta A012

Domingo 06 de Junio de 2021

Cristian Tomasiello tiene 49 años y desde hace más de 20 regentea una empresa en un complejo de galpones sobre la ruta A012, muy cerca de la autopista Rosario-Santa Fe, en jurisdicción de San Lorenzo. Venía trabajando sin mayores sobresaltos, pero en menos de un año sufrió seis robos en las instalaciones. El último ocurrió esta semana y fue demoledor: “Se llevaron todo”.

Con unos 15 empleados, Tomasiello es dueño de Italmet Argentina, compañía de montaje y estructuras metálicas que funciona en un predio donde se levantan otros galpones, en el kilómetro 64 de la A012, cerca del acceso Sur a la ciudad histórica. Es egresado del Politécnico y estudió cinco años ingeniería civil. Las vueltas de la vida lo llevaron a abandonar la carrera y levantar, siendo muy joven y emprendedor, la empresa con la que trabajó en distintos lugares del país, aunque en los últimos años su mercado estaba en la región.

En julio del año pasado, renegando con la pandemia que obligó a todos a reinventarse, vino el primer robo. No lo denunció, acaso porque la consigna era seguir adelante. Pero después se fueron sucediendo, cada vez con más impunidad y con más logística.

Pero fue el jueves cuando llegó al galpón y se dio cuenta en seguida que había lugares vacíos, donde debía haber materiales, máquinas y herramientas. Todo desaparecido en un abrir y cerrar de ojos.

Era el segundo robo en una semana, y el sexto en menos de un año. El sábado pasado, ya le habían llevado entre 18 y 20 toneladas de metal. “Esto no lo cargás en una chata ni en un ratito. Vinieron con por lo menos un camión, y trabajaron horas durante la noche”, afirma. Cuenta que se llevaron hasta unos malacates que van en las popas de los barcos y que pesan, por lo menos, entre 300 y 400 kilos cada uno. “Es una locura”, se asombra.

Pero en la madrugada del jueves ingresaron al galpón, de donde se llevaron máquinas, herramientas y “hasta los cables de la luz que van adentro de las cañerías. Tengo 45 máquinas de soldar, se las llevaron, igual que los tubos de oxígeno y las máquinas herramientas. Todo”.

"¿A dónde va todo esto?"

El dueño se pregunta una y otra vez “dónde se reducen estas cosas; porque no es solamente la logística para llevárselas, que ya es mucho, sino todo un circuito donde se reciben y se revenden. Y además, evidentemente hay quienes las compran”, especula.

Reconoce que en el sector, la oferta de artículos flojos de papeles es común. “Pero una cosa es un pibe que pasa en bicicleta ofreciendo algunas herramientas, y otra muy distinta es relocalizar toneladas enteras de metal. Aquí hay un lugar donde se reduce y se distribuye”, dice.

Respecto del destino final, no lo sabe. Algunas cosas pueden ir a parar a empresas del mismo rubro, pero “hay herramientas y máquinas que pueden ir a cualquier lugar. Una soldadora, un tubo de oxígeno, una máquina puede reaparecer en cualquier parte”, asegura.

Después de los últimos robos acaecidos esta semana, decidió denunciar el hecho a la policía. “Estuvieron cuatro o cinco horas, tomaron fotos, labraron un acta, pero ya sé que difícilmente la investigación prospere si no hago la denuncia en Fiscalía”, revela. Aún no se presentó en el Ministerio Público de la Acusación. No es lo suyo. Lo suyo es trabajar. “Nunca hice la denuncia en Fiscalía. Yo estoy muy lejos de eso, no sé ni siquiera cómo se manejan estas cosas”, confiesa.

Calcula que en el último atraco “se deben haber llevado entre 2,5 y 3 millones de pesos en materiales. Se llevaron hasta cargadores de baterías, acumuladores, zapatas para ruedas, de todo. Si me tengo que poner a calcularlo es casi imposible, un problemón”, insiste. Incluso, tenían preparada para llevarse la heladera de un motorhome, que sacaron del vehículo pero tuvieron que dejar en la puerta del predio.

Cristian vive en Ricardone, de donde se mudó luego de residir 26 años en San Lorenzo. “Pero estoy todo el tiempo aquí (por la ciudad donde se levanta su empresa), trabajo todo el día y vuelvo a dormir”.

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Cristian Tomasiello, cuando su empresa era próspera. La pandemia y los robos lo pusieron contra las cuerdas.

Cristian Tomasiello, cuando su empresa era próspera. La pandemia y los robos lo pusieron contra las cuerdas.

No tiene cámaras de videovigilancia en la empresa. Hasta julio del año pasado no había necesitado extremar medidas de seguridad. Otros galpones del mismo predio, que también sufrieron robos, las tienen, pero en el interior de las instalaciones. Tampoco quiere tomar medidas extremas de seguridad, como electrificar cercos perimetrales, que puedan poner en riesgo la integridad de los mismos que le roban. Tiene tres hijas, de 28, 23, y 17 años. La mayor le dio el primer nieto y espera a quien será el segundo. “No voy a tomar medidas individuales que después tenga que lamentar mi familia”, dice.

Tomasiello asegura que en mismo predio hubo robos en los galpones que se levantan allí, donde se fabrican lanchas, piletas plásticas de natación, y se regentean camiones, entre otros rubros. “A todos, en mayor o menor medida, les pasó algo”, recuerda. Asegura que algunos ya están pensando en irse, una idea que a él también se le cruzó. “Pero igualmente, tendría que comprar de nuevo todo lo que perdí”, lamenta.

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