María Juana: invitan a escuelas a participar de una experiencia cognitiva en un ambiente rural

Entre otras actividades proponen avistaje de aves y especies silvestres en el Espacio Educativo al Aire Libre del CER 337 a través del proyecto "Un mundo de alas y plumas"

Viernes 19 de Mayo de 2023

Una propuesta educativa generada desde el Centro Educativo Rural (CER) 337 y el Espacio Educativo al Aire Libre (Eeal) de Estación María Juana, en el departamento Castellanos, invita a los alumnos de los distintos niveles educativos de las escuelas que conforman la Región VIII de Educación, a visitar sus instalaciones para realizar avistajes de aves y especies animales y vegetales del ecosistema de la zona. La escuela rural que alberga este espacio, también es un centro campamentil, ubicado a unos pocos kilómetros de María Juana. Concretamente se encuentra en Estación María Juana, un lugar que en su momento y con la llegada del ferrocarril estaba muy poblado, pero que se fue quedando sin habitantes con el correr del tiempo.

La escuela permanece en pie y, a pesar de tener una matrícula muy inestable, continúa trabajando y sumando esta nueva modalidad de aprendizaje. Al respecto, la directora del establecimiento, Julieta Gómez, explicó a la periodista Romina Alberto, del periódico regional El Impreso del Oeste, que “la pandemia de Covid-19 nos dejó sin alumnos. El año pasado tuvimos que reinventar este modo de educar y de utilizar el espacio de la escuela ya que nos quedamos sin chicos. Entonces generamos una movida de propuestas con proyectos relacionados a los contenidos que el Ministerio de Educación ofrece por grado y por niveles con el ambiente, ya que estamos en una zona que nos ofrece este espacio al aire libre”.

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Este año hubo un reingreso y actualmente el CER cuenta con una matrícula de tres alumnos, lo que posibilitó seguir trabajando desde la institución y también desde este espacio que se denomina Eeal. “En la provincia existen los Centros Campamentiles y Espacios Educativos: somos siete, este es el único que pertenece a la Región VIII de Educación y es una oferta ideal para que todas las escuelas de todos los niveles realicen proyectos”.

Desde la institución convocan con proyectos propios y reciben también propuestas de escuelas de la zona que quieran visitar este espacio y utilizarlo como un aula al aire libre. “Nos estamos adaptando a este nuevo sistema, la idea es invitar y convocar a las escuelas de diferentes niveles para que se animen a habitar este espacio y realizar proyectos con una fundamentación pedagógica, utilizando los contenidos que tenemos que brindar en todos los niveles trasladándolos a la defensa del ambiente, a la protección del medio”.

Las aves

Después de haber trabajado años anteriores con los árboles, la conservación de especies y la importancia de los mismos, este año se tomó como eje central el avistaje de aves. “Redactamos un proyecto anual que se llama ‘Un mundo de alas y plumas’ y estamos maravillados con todo lo que se puede aprender en relación a las aves”, contó.

“Partiendo del momento del año en el cual hacen su nido, conocer cómo es la reproducción, su alimentación, los diferentes tipos de aves según su pico, su cola, sus plumas y conocer que cada pluma tiene una función determinada dentro de la estructura del ave. Es un mundo fantástico que muchos desconocen”, comentó.

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Como colaboradores en este proyecto sumaron a integrantes del Club de Observadores de Aves (COA), estas instituciones están en distintos lugares de la provincia y tienen actividad, convocando a gente que esté interesada en conocer más sobre el tema.

“Tomamos contactos con dos COA “El Espinal del Bajo”, que está cerquita de San Francisco, en Córdoba, y con el “Calandria” que es de Rafaela. Lo hicimos desde las redes, llegamos a ellos a través de un supervisor de tecnología que pertenece a un COA y descubrimos que en María Juana tenemos una profesora de biología, Macarena Delsoglio, que pertenece a uno de ellos. Es así que nos brindaron sus elementos para visualizar las aves y sus conocimientos sobre el tema”.

“Los invitamos a visitar la escuela y nos trajeron binoculares, -continuó Gómez- lentes de aumento y cámaras fotográficas increíbles que toman imágenes que parecen postales de un libro y gracias a eso descubrimos que tenemos: palomas torcazas, un ave que se llama milano blanco, carpinteros, horneros, cachalotes castaños, benteveos, golondrinas, calandrias, chingolos, cardenales, colibríes, bracita de fuego y tantas otras”, contó la docente.

Además, recalcó que “se trata de aves en las que no solemos reparar, porque para la mayoría todos los pajaritos eran iguales; pero cuando nos ponemos a observar y miramos realmente, nos damos cuenta que el pico es diferente, el color del plumaje o la forma de moverse. Hay aves que en el suelo lo hacen a través de saltitos, otros prácticamente no tocan el piso y otros sí, porque se alimentan de gusanitos y hasta tienen tipos de alimentaciones diferentes y estamos fascinados con todo lo que descubrimos”, destacó.

Loras y caranchos

El CER 337 posee un bosque de eucaliptos, una gran plantación que es común en la mayoría de las estaciones de trenes. Este árbol permite que las loras hagan los nidos mucho más altos y esto hace que quienes eran sus depredadores naturales no las puedan comer porque no llegan a atraparlas.

Sobre esta situación Gómez explicó que “tenemos una superpoblación de loras; pero también observamos que llegan los caranchos que sí vuelan alto, son aves rapaces que no eran originarias de este lugar, ellos vienen a la mañana temprano a comerse los pichoncitos de las loras. Lo vemos cuando izamos la bandera con los chicos, hay un silencio tremendo y es porque seguramente hay caranchos dando vueltas, a media mañana, cuando los chicos salen al desayuno, es ensordecedor el sonido de las loras y ya no hay caranchos dando vueltas. Todas esas cosas las vamos aprendiendo y vivenciando y eso es lo que nos interesa.”

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En el marco de todo este aprendizaje se suma también el mundo de la informática ya que a través de un programa que se llama GoBird cuando se hace un avistaje como lo que se realizan en este proyecto, mediante la conexión satelital, esta aplicación indica y chequea todo lo que se está visualizando.

“Vimos un halcón, que no es común en esta zona, la profesora le toma una foto, se conecta con esta aplicación y desde el satélite ellos chequean que la foto es real, que es tomada en este punto cardinal del cual la enviamos y la toma para el censo de aves de la República Argentina, entonces de esta forma también aportamos al seguimiento y al censo de las aves que habitan los diferentes sectores del país”.

Del terreno al aula

El trabajo del docente es volcar todo este descubrimiento del mundo de las aves a las asignaturas con las que se trabajan diariamente. “Desplegamos todo el contenido en las asignaturas ya que trabajamos matemática con las distancias del vuelo, con problemas en relación a la alimentación, distancias que tienen que recorrer. Trabajamos ciencias sociales y geografía viendo qué especies son características de cada lugar de Argentina”, explicó y añadió que “lo hacemos con dibujo y plástica con la observación, perspectiva y dibujo de lo que los chicos visualizaron; también en tecnología para generar unas libretas especiales para lograr un registro de todo lo que los chicos están haciendo; en lengua, redactando historias, buscamos leyendas de la aves, entre otras cosas”.

Para todos

Desde el CER y el Eeal, invitan a las escuelas, otras instituciones y particulares que quieran acercarse a vivir esta experiencia con las aves. Los visitantes pueden elegir la duración del recorrido. Este puede ser de una mañana, por la tarde o de jornada completa.

“La educación va cambiando, cuesta mucho desestructurarla, hay docentes que se resisten a salir del aula, a sacar a los chicos, a motivarlos, a inspirarlos y, por supuesto, hay miedo a lo desconocido. Pero se puede educar sin estar encerrados en cuatro paredes. Cuesta mucho salir del formato tradicional de escuela por eso se generan todos estos proyectos y programas. La oferta es súper amplia, podemos fusionar educación, sociedad y defensa del medio ambiente”, finalizó.

Los interesados pueden contactarse con el CER 337 al 03406 15434595 o por mail a cer337_mariajuana@santafe.edu.ar

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