Los psicólogos de San Cristóbal difundieron un comunicado con recomendaciones dirigidas a familias, niños, docentes y a toda la comunidad para afrontar el impacto del crimen de Ian Cabrera, el alumno de 13 años asesinado por un compañero.
15:47 hs - Martes 31 de Marzo de 2026
San Cristóbal amaneció este martes atravesada por el silencio, la angustia y una pregunta imposible de esquivar: cómo seguir después del horror. Menos de 24 horas después del ataque armado en la Escuela Mariano Moreno, donde un alumno de 15 años asesinó a otro de 13 e hirió a ocho estudiantes, psicólogas y psicólogos de esta ciudad del norte provincial difundieron un comunicado público con siete recomendaciones para acompañar a niños, adolescentes, familias y docentes en medio de una conmoción social que golpeó de lleno a toda la comunidad.
El mensaje de los profesionales de la salud mental de San Cristóbal -publicado este martes en el diario local El Departamental- surgió en el día después de uno de los episodios más trágicos de la historia reciente de esta ciudad de unos 15 mil habitantes, ubicada a 179 kilómetros al norte de la capital provincial. En el texto, expresaron su “acompañamiento, apoyo y condolencias” a las familias, a los chicos y chicas, al personal de la institución educativa y a la comunidad en general, al tiempo que advirtieron que hechos de esta magnitud generan emociones intensas y esperables, como miedo, tristeza, culpa, enojo, ansiedad, incertidumbre y confusión.
“Las mismas son esperables y forman parte del intento humano por comprender lo sucedido”, señalaron en el comunicado, que además puso el acento en la necesidad de sostener la palabra, la presencia y el cuidado mutuo en un momento de profundo impacto colectivo.
Las siete recomendaciones de los psicólogos de San Cristóbal
En ese marco, los profesionales de la salud mental de San Cristóbal difundieron una serie de pautas pensadas para transitar los próximos días, cuando el dolor inmediato convive con la necesidad de contener, explicar, escuchar y prevenir nuevas situaciones de angustia.
1) La primera recomendación apunta al diálogo con niños, niñas y adolescentes. En ese punto, señalaron que la información que se les brinde debe ser sencilla y acorde a la edad, evitando detalles innecesarios. La prioridad, remarcaron, es transmitir que hay profesionales de la salud y de la seguridad trabajando para cuidarlos y protegerlos.
2) La segunda sugerencia se centra en la escucha activa. Según plantearon, en estas situaciones es importante permitir que las personas expresen lo que sienten. Muchas veces, subrayaron, necesitan más ser escuchadas que recibir sobreexplicaciones o interpretaciones apresuradas. “Esto no merece un juicio moral, necesita presencia y escucha”, señalaron.
3) Como tercer punto, los psicólogos recomendaron limitar la sobreexposición a noticias y redes sociales. La advertencia no apunta a negar la necesidad de información, sino a evitar que el flujo constante de imágenes, comentarios y publicaciones incremente la ansiedad y la angustia. La exposición permanente, plantearon, puede ir mucho más allá de lo necesario para comprender lo ocurrido.
4) La cuarta pauta se vincula directamente con los medios informativos. En el comunicado remarcaron la importancia de cuidar la exposición mediática, ya que la reiteración de los hechos puede provocar revictimización y reactivar emociones intensas. También subrayaron la necesidad de respetar los tiempos de quienes están atravesados de manera más directa por lo sucedido.
5) La quinta recomendación se enfoca en sostener los espacios de contención de niños y adolescentes. Allí incluyeron tanto las actividades cotidianas como el juego o las conversaciones grupales, al considerar que esos ámbitos pueden ayudar a recuperar, de manera progresiva, una sensación de seguridad que quedó profundamente alterada tras el ataque.
6) El sexto punto llama a prestar atención a los cambios emocionales y conductuales. Los profesionales advirtieron sobre la importancia de observar y acompañar variaciones en el estado de ánimo, dificultades para dormir, incapacidad para salir al exterior, preocupación excesiva o rumiación constante sobre los hechos.
7) Por último, indicaron que si el malestar persiste en el tiempo, es fundamental buscar acompañamiento profesional, ya sea en instituciones públicas y privadas de la ciudad o, incluso, mediante asistencia virtual a distancia.
Un pedido urgente: más inversión en salud mental
Además de las recomendaciones puntuales para afrontar los días posteriores al crimen, el documento incluyó un planteo de fondo. Los psicólogos de San Cristóbal instaron al compromiso comunitario y reclamaron con urgencia la necesidad de invertir en políticas públicas que prioricen la salud mental.
El pronunciamiento no quedó reducido a una respuesta coyuntural. También buscó abrir una discusión más amplia sobre las herramientas con las que cuentan las comunidades para abordar situaciones críticas, acompañar a las familias y sostener a chicos y adolescentes en contextos de alta vulnerabilidad emocional.
“Como comunidad atravesamos un momento de profundo impacto y todos, de manera directa o indirecta, nos vemos afectados”, señalaron. Y agregaron que, frente a hechos de esta naturaleza, “el cuidado mutuo, la palabra y la presencia son fundamentales para acompañar a quienes más lo necesitan”.
En el cierre, los profesionales de la salud mental agradecieron especialmente a quienes están acompañando de manera directa este proceso en la ciudad e invitaron a toda la comunidad a sostener espacios de diálogo, respeto y cuidado colectivo.
Cómo fue el tiroteo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal
El comunicado fue difundido después del ataque que este lunes por la mañana estremeció a San Cristóbal. El episodio ocurrió poco después de las 7 en la Escuela Mariano Moreno, ubicada en J. M. Bullo 1402, cuando los estudiantes estaban formados en el patio interno para izar la bandera.
Según la información oficial, el agresor es un alumno del propio establecimiento, tiene 15 años y cursa tercer año. Ingresó a la institución con una escopeta escondida en la funda de una guitarra y efectuó entre cuatro y cinco disparos. Uno de ellos impactó de lleno en Ian Cabrera, un adolescente de 13 años que cursaba primer año en la misma escuela y murió en el lugar. Otros ocho estudiantes resultaron heridos.
La secuencia fue frenada por la intervención de un asistente escolar, que se abalanzó sobre el atacante y logró quitarle la escopeta. Poco después, el adolescente fue detenido por la Policía, mientras el edificio era evacuado y la zona quedaba rápidamente acordonada en medio de un fuerte operativo policial y sanitario.
La violencia del ataque dejó una marca inmediata dentro y fuera de la escuela. Docentes, alumnos y familiares que se acercaron al lugar quedaron envueltos en escenas de desesperación y conmoción, en una ciudad que todavía intenta procesar lo ocurrido.
Ian Cabrera, la víctima fatal del ataque
La víctima fatal fue identificada como Ian Cabrera, de 13 años. Era alumno de primer año de la Escuela Mariano Moreno e hijo único. También jugaba al fútbol en el Club Atlético Independiente de San Cristóbal, institución que expresó públicamente su dolor por lo sucedido y su solidaridad con la familia.
El Ministerio Público de la Acusación confirmó que Ian murió en el lugar como consecuencia de los impactos de municiones de plomo de cartucho de escopeta. Su asesinato se convirtió de inmediato en el centro del dolor colectivo de una comunidad que todavía no sale del estupor.
El agresor, la situación familiar y el tratamiento psiquiátrico
Con el correr de las horas también comenzaron a conocerse otros elementos en torno al adolescente señalado como autor del ataque. Los abogados defensores, Néstor y Mariana Oroño, revelaron que el joven se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico y había protagonizado episodios de autoatentados contra su vida.
De acuerdo con lo que expusieron, el adolescente había atravesado episodios autolesivos, estaba bajo tratamiento psicológico y presentaba “rasgos de introversión”. Esa información empezó a incorporarse al expediente mientras la Justicia provincial avanza con actuaciones y pericias para reconstruir la secuencia completa del hecho.
La defensa también señaló que los padres del menor están separados, un factor que, según indicaron, pudo influir en su psiquis. La madre vive en San Cristóbal y tenía al joven a su cuidado, mientras que el padre, radicado en Entre Ríos, mantenía contacto con él pese a no convivir con el chico. Tras el ataque, viajó a la ciudad de Santa Fe para solicitar la representación legal. Según transmitieron los abogados, la madre permanece en San Cristóbal “conmocionada y dolida”.
Por su parte, el ministro de Educación, José Goity, afirmó que el adolescente “no registra antecedentes de intervenciones en el sistema educativo” y que atravesaba una “compleja situación intrafamiliar”.
El traslado a Santa Fe y la condición de menor no punible
Durante la tarde de este lunes, el agresor fue trasladado a la ciudad de Santa Fe para quedar alojado en un sector especializado de resguardo de menores. Los abogados defensores explicaron que en la capital provincial existe un lugar destinado a este tipo de situaciones, algo que no ocurre en todas las localidades santafesinas, y que esa fue la razón de la derivación.
También indicaron que, por tratarse de un menor de 15 años, el proceso no está orientado a una pena tradicional sino a medidas de “resguardo y curativas”.
En esa misma línea, el ministro de Seguridad y Justicia, Pablo Cococcioni, subrayó en conferencia de prensa que el atacante es, bajo la legislación vigente, un menor no punible. “En principio se trataría de un menor que por su edad es no punible, a la luz de la legislación actual, ya que todavía no ha entrado en vigencia la reforma (de la Ley Penal Juvenil)”, declaró.
La aclaración tiene relación con la reforma del régimen penal juvenil que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, pero que aún no puede aplicarse en este caso. Esa modificación fue oficializada el 9 de marzo de 2026 en el Boletín Oficial mediante el decreto 138/2026 y entrará en vigencia 180 días después de su sanción.
“Con lo cual, dentro del marco legal vigente, se va a hacer el máximo esfuerzo para dar la contención adecuada en un caso de esta naturaleza. La investigación está en plena marcha”, sostuvo Cococcioni.
Qué se sabe sobre los estudiantes heridos
Sobre el final de la tarde del lunes, la provincia informó que seis de los ocho estudiantes heridos que habían sido atendidos en el hospital local ya recibieron el alta médica.
En tanto, otros dos menores fueron derivados. Uno de ellos, un varón de 13 años, fue trasladado en código rojo al Hospital Regional de Rafaela “Dr. Jaime Ferré”. Según la información oficial, ingresó lúcido y hemodinámicamente estable. Más tarde fue derivado al Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia, en la ciudad de Santa Fe, para continuar con atención de mayor complejidad.
Desde ese centro de salud indicaron que el joven permanece en la Unidad de Cuidados Especiales, bajo monitoreo y control clínico, sin requerir de momento una intervención quirúrgica. El director del efector, Pablo Ledesma, precisó que el paciente ingresó “en excelentes condiciones clínicas, lúcido, estable, conectado, activo y ubicado en tiempo y espacio”, y explicó que la derivación respondió al nivel de complejidad pediátrica del hospital santafesino.
Además, otro estudiante de 15 años permanecía en el hospital Ferré de Rafaela para completar controles por heridas superficiales. Su cuadro no revestía gravedad ni requirió activación de código de emergencia durante el traslado.